Tapa 134






Adquiera la colección completa de TANGO Reporter. Una verdadera enciclopedia del Tango.

Biografías, entrevistas, anécdotas, letras de tango. comentarios de discos, y mucho más, escritos por las mejores plumas del tango actual.

Quedan muy pocas colecciones. Adquiérala antes que se agote

Para más información haga click aqui.

Tango Reporter, 8033 Sunset Blvd., #704, Los Angeles, CA 90046, USA
Para más información, envie un e-mail

No se pierda otras Notas de Tapa sobre Robert Duvall, Jose Luis Borges, Julio Cortazar, Astor Piazzolla, Rodolfo Valentino, Carlos Gardel y otras personaliades tanto argentinas como internacionales ligadas al Tango.
Tapa libro



Ya apareció!!! The TANGO in the United States (en inglés) por Carlos G. Groppa. La historia del Tango en los EE.UU. desde sus antecedentes en Argentina, Paris y Londres hasta la actualidad. Cubriendo bailarines, músicos y cantantes, hay capítulos dedicados a Fresedo, Cobián, Canaro, Gardel, Piazzolla y otras grandes figuras del tango argentino que actuaron durante largas temporadas en los EE.UU. Solicitelo en librerias o en amazon.com,

TANGO Reporter

8033 Sunset Blvd., #704

Los Angeles, CA 90046, USA

Tel.: 323/654-6268

Tapa 148TANGO Reporter --- Nro 149 - Octubre 2008.
El Tango y los Animales
Por Dr. Raúl F. Gallardo

En el tango aparecen todos los temas que hacen a la condición humana. Entre ellos, nuestra relación con los animales que a veces se mueven en nuestro entorno, actividad o en el regodeo de una pasión, como el de las carreras de caballos. Una de las vertientes musicales que confluyen en la génesis del tango, es la canción criolla, que naturalmente está impregnada de perfumes camperos, en el que generalmente aparecen algunas especies de animales.

En la etapa denominada de la Guardia Vieja, en la que al influjo del llamado "padre" del tango, Ángel Villoldo, tuvo gran vigencia esta corriente criollista, muchos compositores acudieron a especies de animales para denominar sus temas. En algún caso existen tríbutos aislados, como v.g.: Carpincho (x) (José María Rizzutti), Guanaco (Carlos Posadas), El caracol (José R.C. Marmon), Tiburón (Ramón Coll), El puma (Antonino Cipolla), La loba (Juan V. Cianciarullo), El alacrán (Francisco Canaro), y Viborita (Eduardo Arolas).

En otros supuestos aparecen especies en más de una composición: El zorrito (Carlos Minotti) y Zorro gris (Rafael Tuegols), El tigre y Tigre viejo, o en el mismo título más de una especie como en el tango Qué rana para un charco de Arturo de Bassi.

Los mamíferos carniceros de la familia de los félidos, viejos como "del tiempo de ñaupa" ya que se estima que sus antepasados se remontan a unos 50 millones de años y dieron origen a animales salvajes como el león, el leopardo y el lince, ademas del tigre, aparece éste último en por lo menos tres tangos, dos ya citados, El tigre de Alfredo Eusebio Gobbi, y Tigre viejo del bandoneonista Salvador Grupillo, y El tigre Millán de "Pirincho" Canaro. Y por el otro lado dieron lugar también a animales domésticos, como el gato, que curiosamente aparece también identificado por la representación onomatopéyica de su maullido: Miau! de Luis Teisseire.

Se puede agregar Pobre gato de Santos Bazilotti, y Gatita mía de Guido Vanzina Pacheco que paradójicamente, cabe acotar, también compuso un tango para su habitual presa, especie de ratón pequeño, Lauchita.

Los insectos anopluros (los siempre vigentes piojos), o dípteros (los no menos abundantes: mosca, mosquita y pulga), están también presentes, en algunos casos en risueños títulos: Piantá piojito que viene el peine (Eduardo Fornarini), El Mosquito de Arturo de Bassi, reiterado título en otro tango de Juan Carlos Spreafico, una peligrosa variedad de estos, El dengue de Gerardo Metallo, y Mosca muerta de Juan C. Cobián (más tarde pasó a llamarse Carnaval de mi vida).

Después podemos pasar a la familia de las gallináceas, donde apuntamos: Caldo de gallina (Ángel Pastor), La gallinita (Vicente Loduca), La gallina (Juan Mallada) y sus descendientes Los pollitos (tango del mismo autor), El pollito, La polla (ambos de Francisco Canaro), y también sumamos a sus amantes machos: Gallo ciego (Agustín Bardi) y Pobre gallo batarás (estilo de José Ricardo y Adolfo Carlos Herschel).

Muy cercanos a ellos están las aves palmípedas: Los patos (uno de Vicente Greco y otro de Esido Estella), Pato (Ramón Collazo), Ando pato (Juan Maglio "Pacho"), Pato al agua (Cayetano Silva, autor de la Marcha a San Lorenzo), Pato alegre (Alberto Ballesteros y Enrique Delfino) y el jocoso Pato... cuá cuá de Juan Rodríguez.

En otra dimensión, que suele provocar un "arrugue" de nariz ante su sola meción, están los puercos o cerdos, mamíferos paquidermos domésticos, que nosotros identificamos en América como "chanchos" y que a reconocidos músicos de la Guardia Vieja les inspiraron alegres denominaciones: Mordele la cola al chancho (Arturo de Bassi), Cabeza de chancho (Eduardo Monelos) y A mí nunca me mordió un chancho (Antonino Cipolla).

Como hemos visto y luego ampliaremos, variadas especies dan título a tangos, como El monito (De Caro y Marambio Catan), Golondrinas (Gardel y Le Pera), Dos canarios, El torito, Langosta, Pato, Los burros (Titi Rossi - Ángel Villoldo - Juan de Dios Filiberto y Juan A. Bruno el "loro" Ramón Collazo y Enrique Delfino, y José Eneas Riú, respectivamente), Cotorrita de la suerte (Alfredo de Franco y José de Grandis), Vamos, vamos zaino viejo (Fernando Tell y Victoriano Velázquez); o bien han generado apodos, como el del famoso bandoneonista, director y compositor Gabriel Clausi, conocido desde su infancia como "Chula" (Especie de monito que habita en el Sur de Brasil), y el conocido músico y compositor Ramón "Loro" Collazo. No podemos dejar de citar a uno de los tangueros más famosos, que desde que nació fue para el mundo entero "Pirincho" Canaro.

Pero es en sus letras, donde aparecen con mayor intensidad: "Daba la diana el Gallo, / ladrando un perro desde lejos contestó...", dice en Yo te bendigo (tango de Juan de Dios Filiberto y Juan A. Bruno).

"Las ruedas embarradas del último organito / vendrán desde la tarde buscando el arrabal / con un caballo flaco y un rengo y un monito / y un coro de muchachas vestidas de percal", afirma en El último organito (tango de Homero Manzi).

Así también oímos las quejas del sabia (el zorzal en lengua guaraní) o de los ñacurutuces (voz guaraní que identifica a una especie de búho) que ayudan a recrear el fenomenal clima campero del tango Cruz de palo (Guillermo Barbieri y Enrique Cadícamo), o bien con voz ciudadana les cantamos a los Gorriones (Eduardo Pereyra y Celedonio E. Flores); o al grácil chingolito en Ya no cantas chingolo (Antonio Scatasso y Edmundo Bianchi), que metafóricamente ya no canta más, provocando que el criollo se pregunte dónde habrá ido a parar, al comprobar entristecido como día a día, con el avance urbanístico y tecnológico, se van perdiendo algunas tradiciones tan arraigadas en su espíritu. Los pájaros son una especie animal que, junto con el caballo, son los que más aparecen en nuestro género en un segundo orden numérico en relación a los equinos. Es inevitable no dejar de mencionar que a veces sus apariciones tienen un alto y "alado" vuelo poético, como cuando Homero Expósito en Óyeme (música de Enrique Mario Francini) nos dice: "Óyeme / hablemos del adiós... / Tu forma de partir / nos dio la sensación / de un arco de violín / clavado en un gorrión".

O en otras ocasiones, en metafórico título, como en el tema Como el hornero (de Manuel Sucher y José Rótulo), o en la poética mención que realiza Julián Centeya de una especie ajena a nuestra realidad animal: "La vi llegar... / ¡Alondra que azotó la nieve! / Tu amor -pude decirle- / se funde en el misterio / de un tango acariciante / que gime por los dos", com música de Enrique Mario Francini.

Aparece también la alondra en el tango Madame Ivonne de Eduardo "Chon" Pereyra y Enrique Cadícamo.

Más allá de éstas, las menciones resultan múltiples, y en apretada síntesis podemos citar: Los pajaritos cantan, título de Roberto Firpo, que más adelante nos llenaría los oídos y el corazón con los trinos y cantos de su inmortal tango El amanecer. El pequeño Gorrión (hay un tango de Samuel Castriota y otro de Arnaldo Barsanti), traído de EE.UU. por Sarmiento y que se multiplicó rápidamente cubriendo casi toda la geografía argentina. Una de las aves de mejor y sostenido canto, el canario, en El canario (Feliz Camarano), Dos canarios (tango instrumental de Titi Rossi), Golondrina (de Agustín Bardi, y hay otro tango de Peregrino Paulos); la grácil Calandria (hay 3 tangos con ese título: uno de Ángel Villoldo, otro de Luis Teisseire y uno más de Augusto Pedro Berto), y el galanteador y tenorio "picaflor" en El picaflor (de Jorge Dragone).

Y entre otras aves canoras aparece el doméstico y gran cantor El jilguero (canción de Juan de Dios Filiberto), melodioso resulta El chingolo (Gerardo Metallo), hermoso sin duda es El cardenal (José R. C. Marmón) y magnífico, al punto de servimos para identificar al más grande cantor popular de la historia, El zorzal (Ernesto Zambonini; con el mismo título hay una milonga muy posterior de Dorita Zárate). Podemos aún agregar a Pobre zorzal (Juan B. Giliberti) y El cuco (Osvaldo Fresedo).

También están La torcacita (José Martínez), y sus parientes cercanos La cotorrita (Samuel Castriota), el rapaz El gavilán (Francisco Canaro), la nocturna Lechuza (Alfredo y Julio Navarrine), o las más alejadas aves zancudas y alborotadoras, Los teros (Isidro Estella) y Chajá (Arturo de Bassi) o El chajá (Matías Naya).

En la canción más cantada por Gardel: El carretero del legendario payador uruguayo Arturo de Nava, que pinta el duro trajín del carrero, que azuza con la picana al viejo buey, apurando el lento andar de la pesada carreta, hacia su destino; temática luego reiterada en Apure delantero buey (Gardel y Le Pera), que aparece en el film "Cazadores de Estrellas", canción que creara el gran Carlitos en New York en 1935. No podemos soslayar aquel tema que nos dice que al costado del camino y junto a las carretas, mientras esos bueyes muerden despacio el campo, verdoso y lacio... alrededor del fogón los reseros comparten mate, guitarra y canción (Fogón de huella (Arturo Gallucci y Yaraví).

En la dolorosa evocación del amor perdido en La cumparsita (Gerardo H. Matos Rodríguez, Enrique P. Maroni y Pascual Contursi), junto al protagonista aparece el "perrito compañero" y en otra milonga campera, una cariñosa recordación del que habiendo sido criado de cachorro, con el tiempo, de tanto andar caminos con el resero, se transformó más que en compañero, en la sombra de su sombra, tal como evoca José María Contursi en la milonga Con mi perro (milonga de Aníbal Troilo y José María Contursi), que con su propia música grabara Pichuco con su orquesta y la voz de Alberto Marino el 14 de Mayo de 1946.

Fuerza es recordar que además estos mamíferos domésticos de la familia de los cánidos, con olfato muy fino, que también son inteligentes y muy leales al hombre (los perros), también dan título a tangos como Pichicho (Guido Vanzina Pacheco), El cuzquito (Vicente Greco), El perrito (Roberto Firpo) y Los dientes del perro (del rosarino Eduardo Bianco).

Entre algunas de las especies reflejadas en nuestro cancionero popular, también aparecen los pingos, como los que acompañan al gaucho, para el rincón del olvido, en El último viaje (Milonga de Rogelio Araya y Pancho Gandola). Y con menos dramatismo y con una mayor y singular pasión, hacen y deshacen tantas ilusiones en las pistas de carrera, es decir los puntales cracks que, con tan extraordinario "clima" turfístico, revelador de un profundo conocimiento del ambiente y la tradición hípica, cita Alberto Gómez en su célebre Milonga que peina canas (Milonga de Alberto Gómez).

Ninguna especie más reiterada -en el tango- que la de los tungos...

Pingos o percherones, como los que en los arrabales de las ciudades argentinas, dieron sustento a un oficio de hombres entendidos en matungos, porque cuando el carro se "empantanaba", sólo la experiencia de un Prudencio Navarro, el cuarteador de Barracas, lo rescataba del trance, ya que ninguna carga lo achica a "Chiche", su valiente "chuzo" (El cuarteador, tango de Enrique Cadícamo).

Pingos o burros, que en las cuadreras o pistas de hipódromos vienen llenando de ilusiones y de frustraciones a tantos amantes de las carreras de caballos, una pasión argentina que en algún momento de su historia eran junto con el tango, rey y señor en las preferencias populares.

La relación del tango y el turf, se expresa, reiteradamente, de muchas y variadas formas. Es tal la importancia social de la actividad "burrera", que no solo aparece con epicentro en los "yobacas", sino que sin agotar todas las temáticas abordadas, existen composiciones que se refieren a los hipódromos y ambientes de la actividad: Bajo Belgrano (Anselmo Aieta y Francisco García Giménez), Palermo (Enrique Delfino con letra de Juan Villalba y Hermido Braga), y Tardecitas estuderas (Milonga de Héctor Marcó).

Otras se dedican a notables jockeys como Irineo Leguizamo (Leguizamo solo, tango de Modesto Papavero), Aníbal Etchart (De diez siete, tango de José H. Basso), Elías Antunez (El Yacaré, tango de Alfredo Attadia y Mario Soto, José P. Artigas (Pelusita, tango letra y música de Alfredo Attadia) y Arriba Jara (tango de Héctor Marcó), por citar a los más recordados.

También algunas en las que aparecen algunos "tipos" del ambiente, como los "arbolitos" (Palito, docena y media, tango de José Paradiso, Carlos Mayel y Roberto Morel), los "fanáticos" que llenan las perreras" (tribunas populares de los hipódromos), o los que ansiosos acuden a las ventanillas de apuestas, en la búsqueda del "batacazo" salvador, como en los famosos tangos Por una cabeza (Gardel y Le Pera), o Preparate pa'l domingo (tango de Guillermo D. Barbieri y José Rial (h)).

Pero yendo a los tungos, fueron temas y dieron nombre a tangos y milongas, algunos "imaginados" (los menos), y también muchos admirados "pingos reales" como Yatasto (Milonga para Yatasto, de Rodolfo Lezica y Luis Ángel Formento), Retintín (Retintín, tango de Eduardo Arolas), Botafogo (Botafogo, tango de Alberto Gambino, El crack de los cracks, de J. D. Pécora, y El célebre Botafogo, tango de Rafael Rossi), el caballo de Gardel: Lunático (Lunático, tango de Guillermo D. Barbieri y Eugenio Cárdenas, dedicado a su dueño Carlos Gardel), Mineral (Mineral, tango de Pedro Maffia), Pippermint (Pippermint, tango de Eduardo Ponzio) y Tiny (Tiny al freno de Gregorio B. Sa, y Tiny de Pedro Maffia y Julio de Caro, entre otros grandes fletes del turf argentino.

De ellos podemos resaltar a Yatasto, denominado "el caballo del pueblo", hijo de Selim Hassan y Yucca, por la adhesión y el cariño que despertó entre los fanáticos, con su aparición fulgurante a comienzos de la década de 1950 (en 1951 ganó las once carreras en las que intervino, diez de ellas clásicos), y que llegó al máximo de su fama con la fusta de Irineo Leguizamo, siendo el único "yobaca" que en su despedida rumbo a los EE.UU., comprado por un haras de ese país, fue largamente ovacionado en Palermo.

Hojeando la gran crónica del tango, seguramente podremos incorporar otras citas a esta semblanza de como en el tango se expresa nuestra relación con algunas especies de animales. Tal vez lo expuesto sirva como punto de partida de algún trabajo de mayor aliento. De ser así, esta pequeña dedicación tendría su mejor premio*

Si desea opinar sobre este articulo, envie un email- - - - - - - ©Tango Reporter 2008

Volver a TANGO Reporter. - - - - - -Subscribirse a TANGO Reporter.

Subscripciones / Indice / Números especiales /Tarifa de avisos / Notas de tapa / Tango Links/ TANGO Reporter Blog
Copyright © 1996-2008 Tango Reporter