TANGO Reporter - Nota de Tapa - Noviembre - Diciembre 2012, Nro 190
Tapa 167

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Un tango para Chaplin
Por Carlos G. Groppa

Sir Charles Spencer Chaplin nació en Londres el 16 de abril de 1889. Hijo de padres actores, trabajó en vodeviles a la prematura muerte de su padre, haciendo de titiritero, payaso y bailarín.
En 1912 fijó su residencia en los EE.UU. donde al tiempo fue descubierto por Mack Sennett, con quien en 1914 inició su fulgurante carrera cinematográfica interpretando para Keystone 35 cortos humorísticos. En ellos fue tomando vida el personaje de Charlot, Charlie o Carlitos, el solitario y romántico vagabundo que supo reflejar la angustia y la rebelión del hombre contra las trabas y convencionalismos de la sociedad mecanizada, personaje que habría de incorporarse para siempre en la historia del cine con su inconfundible atuendo, sombrero raído, pequeño bigote, bastón y enormes zapatos.
Chaplin, obsesionado por tener el control absoluto de sus producciones, hizo de director, productor, actor, guionista, editor y compositor. Para ello, en 1919 fundó United Artists con Douglas Fairbanks, Mary Pickford y David Griffith.
Con el advenimiento del cine sonoro, filmó varias películas sin utilizar el sonido, entre ellas "City Lights" (Luces de la ciudad - 1931) y "Tiempos modernos" (1936), seguidas de las sonoras "The Great Dictator" (El gran dictador - 1946), y "Limelight" (Candilejas - 1952).
Durante el oscuro período que vivió Hollywood en la época de la caza de brujas, al ser tildado de comunista, se exiló en 1952.
Su turbulenta vida sentimental, le acarreó enemigos. Se casó cuatro veces y se lo ligó con mujeres jóvenes que provocó comentarios escandalosos.
Sin haber ganado un Oscar de la Academia de Hollywood, ésta le otorgó en 1971 un premio honorario.
Retirado del cine, pasó sus últimos años en Vevey, Suiza, donde falleció el 25 de diciembre de 1977, día de Navidad.

Su encuentro con el tango

Puede ser que Chaplin descubrió el tango en su Londres natal. A fines de la primera década del siglo XX se había desatado la furia del tango en su patria llevado por unos turistas ingleses a su regreso de Francia. De no ser así lo tuvo que conocer en ocasión de su viaje a París en 1910 para actuar en el Folies Bergère, el Olympia y La Cigale. Para esa fecha ya habían arribado a la Ciudad Luz el matrimonio de bailarines y cantantes argentinos Alfredo y Flora Gobbi, seguidos de un grupo de músicos tangueros y Bernabé Simara comenzado a dar lecciones de tango.

El tango en sus películas

Sea como fuere, después de aprenderlo a bailar, Chaplin fue el encargado de introducir el tango en el cine de Hollywood, bailándolo -o al menos intentándolo- en varias películas de su etapa muda. La primera de ellas, "Tango Tangles" (Enredos tangueros - 1914). Siendo éste uno de sus primeros cortometrajes como actor, estaba secundado por Roscoe "Fatty" Arbuckle y Minta Durfee. Escrito, producido y dirigido por Mack Sennett, y distribuido por Keystone Studios, fue estrenado el 9 de marzo de 1914.
Su simple argumento, como todos los de esa época, muestra al personaje de Carlitos, un dandy un poco borracho y muy atildado que acude a un salón de baile. Atraído por la muchacha del guardarropas sin saber que ella tenía otros dos admiradores, desencadena en pleno baile una pelea por celos entre los tres. Si bien el título lleva la palabra "tango", no hace referencia a la música sino que es usada como sinónimo de baile.
Chaplin realmente baila su primer tango en cine en "Tillie's Punctured Romance" (El pinchado romance de Tillie - 1914), dirigida y producida por Mack Sennett. Protagonizada por Chaplin, Marie Dressler, Mabel Normand, y los Keystone Cops, fue estrenada el 14 de noviembre de 1914 con una duración 82 minutos. Considerado el primer largometraje cómico de la Keystone Film Company, está basado en la obra teatral de Dressler "Tillie's Nightmare". Último de los cortos que Chaplin no escribió ni dirigió, juega aquí un papel totalmente diferente al de su ya creado personaje de vagabundo.
Con un argumento más elaborado que las anteriores, la voluminosa Tillie, la hija de un adinerado granjero, toma el dinero de su padre y se fuga con Carlitos. En la ciudad Tillie se emborracha y va a la cárcel, lo que aprovecha Carlitos para escaparse con el dinero y su antigua novia Mabel. Más tarde, cuando Carlitos se entera que Tillie ha heredado los bienes de un tío multimillonario, rechaza a Mabel y vuelve con Tillie para mudarse a la lujosa mansión del tío. Durante una gran fiesta en la que una nutrida concurrencia se divierte bailando, Tillie, entusiasmada al ver a una pareja hacer una exhibición de tango, trata de imitarla con el despistado Carlitos. Pero el tío, que en realidad no murió, vuelve con la policía y expulsa a todos.
Ese mismo año, Chaplin se separa de Sennett y protagoniza y dirige el cortometraje "His Prehistoric Past" (Su pasado prehistórico - 1914). Aquí, Carlitos, vestido con pieles y garrote en mano, sueña que está en la Edad de Piedra y se enamora de la esposa favorita del rey. Durante un viaje de caza, el rey es empujado a un precipicio y Carlitos se proclama rey. Durante la fiesta que esto ocasiona, Carlitos baila una mezcla de tango de salón con tango andaluz, un poco difícil de ligarlo con el tango argentino.
Dos años más tarde, Chaplin volverá a bailar un tango en "The Count" (El falso conde - 1916), su quinta película para la Mutual Film Corporation. Estrenada el 4 de septiembre de 1916, fue secundado por Eric Campbell y Edna Purviance.
En el argumento, Carlitos, haciendo de ayudante de un sastre, quema los pantalones de un conde mientras los plancha y es despedido. Su patrón, descubre una nota explicando que el conde no puede asistir a una aristocrática fiesta, y usurpa su lugar.
Carlitos también va a la fiesta, y se encuentra con el sastre. Ambos se pelean por ganar a los favores de una hermosa camarera. Poco después el real Conde finalmente llega, se entera de los impostores y llama a la policía. Carlitos escapa y en su loca carrera mezclándose entre un grupo de invitados bailando, baila diversos ritmos, entre ellos tango, aunque sus pasos son más de efecto cómico que de tango.

Chaplin bailarín de tango

Con el tiempo, Chaplin, que tomó lecciones de tango personalmente con Arthur Murray, el fundador de las academias de baile, se transformaría en un experto bailarín de tango. Eran conocidas y muy aplaudidas por la colonia cinematográfica sus exhibiciones en la pista del Coconut Grove de Hollywood, cuando allí se presentaba la orquesta de tango de Xavier Cugat y sus Gigolós.
"Chaplin amaba desde el tango hasta mi música -manifestó Cugat en su autobiografía ‘Rumba is my Life' (1948)-. Él era uno de los pocos capaces de bailar auténtico tango".
El gusto de Chaplin por el tango también es confirmado por Julio De Caro y el director de cine argentino Luis Saslavsky en sus respectivos libros de memorias.
De Caro comenta en "El Tango en mis Recuerdos" (1957), la asistencia de Chaplin al Palais de la Mediteranée de Niza en ocasión del debut de su orquesta en 1931. "Nuestra labor debía durar media hora -dice De Caro-, y prolongada a la fuerza, otra media hora más, cerrando con un pedido de Charlie Chaplin (Carlitos), ahí presente, empeñadísimo en bailar El monito, tango que tuvo que ser bisado infinitas veces (...) Aunque la finalidad de nuestra orquesta, al contratarnos, fue exclusivamente para ser sólo escuchada (como concierto), este empeño del astro inglés me hizo quebrantar lo propuesto y en menos ‘de lo que canta un gallo', tras cartón, retirando las mesas los mismos ocupantes, enloquecidos con la brillante idea del astro, lo siguieron (...)".
Saslavsky, que vivió durante muchos años en Hollywood, enviado por el periódico La Nación de Buenos Aires como corresponsal, corrobora la afición de Chaplin por el tango en su libro de recuerdos hollywoodenses "La fábrica lloraba de noche" (1983). Al comentar la asistencia de Chaplin a una reunión en casa de la actriz Marion Davies, en Los Ángeles, Saslavsky escribió: "Alguien se sentó al piano y tocó. Chaplin imitó a un argentino bailando tango. Fue maravilloso. Él era más bien menudo, aunque bien formado. Al bailar muy erguido y severo, se agrandaba. Creí, no sé por qué, que su imitación sería la de un tango tipo Rodolfo Valentino. No. Era la perfecta imitación de un porteño. Muy niño bien y sin embargo con algo de Corrientes y Esmeralda".
Como dato curioso se puede agregar un hecho poco conocido de Chaplin, y que no sólo fue atraído por el baile del tango sino también por su música. Compositor de la música de sus peliculas, escribió para "City Lights" (Luces de la Ciudad - 1931), el tango Beutiful, Wonderful Eyes (Bellos, Maravillosos Ojos). Si bien luego no lo usó, ese mismo año fue grabado en Polonia por la Oryginalna Amerykanska Orkiestra (Orquesta Original Americana) para la Odeon polaca.

Los dos Charles

En la década de 1930 la Costa Azul francesa era cita obligada de millonarios europeos, celebridades y gente del ambiente cinematográfico, y su punto de reunión el renombrado Casino Palais du Mediterranée en Niza.
Fue justamente en marzo de 1931, cuando Julio De Caro con su orquesta típica debutó en ese casino. Mezclados entre el público, y sin conocerce, estaban Chaplin y Carlos Gardel.
Chaplin, que por entonces disfrutaba el suceso de su recién estrenada película "City Lights" (Luces de la ciudad), pues cada vez que pasaba por Francia iba a visitar a su hermano Sydney que vivía en la Costa Azul. Estando allí, no faltaba su presencia en tan distinguido Casino. Tampoco faltaba la de Gardel, que daba la casualidad por ese entonces estaba pasando una temporada allí disfrutando su nuevo éxito en el país galo, mientras negociaba un contrato con Paramount para filmar en sus estudios de Joinville.
Por lo que la noche del debut de De Caro fue como una cita de honor asistir: Chaplin para bailarse unos tangos, Gardel para saludar al amigo y un nutrido grupo de argentinos nostálgicos para aplaudir al compatriota.
Como es de suponer, el encuentro de los tres artistas fue inevitable.
Chaplin había asistido más tentado por exhibir sus habilidades de bailarín de tango, sobre todo bailado al ritmo de una orquesta típica argentina, que por escucharla. Al fin de cuentas, De Caro fuese lo que fuese, era un músico desconocido para él y un apellido difícil de pronunciar. Pero la noche le deparó una sorpresa: Gardel se había sumado a la gente de De Caro allí presente y subido al escenario para cantar unos tangos.
Chaplin, cautivado por su voz y dominio escénico, después saber que era una gran figura en Sudamérica, lo invitó a compartir su mesa y sus amigos, entre ellos el incipiente actor y gran bailarín Cesar Romero.
Esa noche fue el principio de la amistad que sellaron Chaplin y Gardel. Los dos eran famosos, casi de la misma edad, y fáciles con las mujeres, por lo que se llevaron bien desde un principio.
En medio de la amable charla, de acuerdo a una entrevista concedida a un periódico neoyorquino, Chaplin quiso saber que opinión tenían de él en esos países de habla hispana donde Gardel era figura estelar. A lo que éste le contestó espontáneamente en español: "¿Qué dicen...? Vos te metiste a los criollos en el bolsillo...", palabras que cuando a Chaplin le fueron traducidas le produjo una sonrisa de satisfacción.
Días más tarde Madame Sadie Baron Wakefield agasajó a Chaplin en la residencia que poseía en la Riviera francesa. Admiradora, promotora y protectora en Europa de Gardel, su cantor preferido no podía dejar de estar presente. La velada quedó documentada en unas breves líneas del libro de memorias "The Intimate Charlie Chaplin" (1935) escrito por la actriz y bailarina May Reeves, que había entrado a trabajar como secretaria de Chaplin y en ese momento vivía un breve y no muy publicitado romance con él.
"...Había unos cuarenta invitados -escribió la bailarina-. Chaplin estaba en muy buena forma. Un cantor argentino, acompañado por un guitarrista, cantó en su honor, mientras Chaplin, apoyado detrás del bar, se llevó una enorme botella de coñac a la boca y cortó una gigantesca torta con un cuchillo enorme".
Y si bien la bailarina no nombra a Gardel, ¿qué otro cantor con su guitarrero podía estar presente en la mansión de Mme Wakefield sino Gardel?

Gardel en el recuerdo de Chaplin

A fines de junio de 1935, pocos días después del trágico accidente de Medellín que truncó la vida de Gardel, Chaplin recordó su encuentro con Gardel y De Caro en una entrevista que le otorgó a la cronista de cine Regina Crewe, del New York American, según consta en un recorte periodístico incluido en el libro "Gardel y la prensa internacional", libro armado íntegramente con recortes de publicaciones internacionales sobre Gardel, que recopilaron los investigadores Hamlet Peluso y Eduardo Visconti.
"Conocí al gran cantante en Niza hace cuatro años, en marzo de 1931 rememoró Chaplin-. Un amigo en común nos presentó en el Palais de la Mediterranée de la Costa Azul. Esa noche había muchos rioplatenses que se habían reunido allí porque debutaba el director de orquesta Julio De Caro. En una reunión íntima que provocamos en un rinconcito, con gente amiga, Gardel comenzó a cantar y me impactó hondamente. Tenía un don superior al de su voz y su figura, tenía una enorme simpatía personal que le hacía ganar de inmediato el afecto de todos".
En medio de la charla, de acuerdo con el recorte periodístico, cuando Chaplin le sugirió a Gardel que se dedicara al cine, éste le comentó que había hecho una tentativa en la Argentina pero no había quedado satisfecho con ella. Por lo que intentaría de nuevo, ya que Paramount le había hecho una proposición para filmar cerca de París, en Joinville.
"Cuando me enteré que tuvo éxito con esa nueva producción -dijo Chaplin-, pensé que no me había equivocado cuando le auguré éxito".
Ante este comentario, la periodista le preguntó a Chaplin si había visto la última película de Gardel. "Todas las estrenadas -contestó-, en las que Gardel, que tenía extraordinaria capacidad de adaptación, iba mejorando en forma tan evidente. Estoy seguro que no hubiera tardado mucho en ser otro José Mojica, ya que tenía sobre él la ventaja de dar un tipo más latino, más hondamente sentimental, que tanto gusta a las mujeres. Días antes de partir nos encontramos...".
En ese encuentro, Gardel le había hablado a Chaplin de la gira que iba a emprender y que pensaba retornar a Buenos Aires por un tiempo, saludar a los amigos y tomar contacto con su público... Lamentablemente no pudo ser. El accidente de Medellín truncó sus planes.
Finalmente se supo, de acuerdo a algunos biógrafos de Chaplin, que éste tenía planeado comprar el contrato que Gardel había firmado con Paramount para llevarlo a su propia compañía United Artists y explotar mejor su imagen de "latin lover".
Referencias:
- Ochoa, Pedro. Tango y cine mundial. Ediciones del Jilguero, Bs. Aires.
- De Caro, Julio. El tango en mis recuerdos. Bs. Aires 1957.
- Peluso, Hamlet y Eduardo Visconti, Carlos Gardel y la prensa mundial. Corregidor, Bs. Aires, 1998.
- Flores, Rafael. Gardel y el tango. De la Tierra, Madrid: 2001.
- Collier, Simon. The Life, Music, and Times of Carlos Gardel. University of Pittsburgh Press, 1986.
- Groppa, Carlos G.. The Tango in The United States. McFarland. North Carolina, 2004.
- Saslavsky, Luis. La fábrica lloraba de noche. Editorial Celtia, Bs. Aires 1983

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