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Tapa 141TANGO Reporter --- Nro 141 Febrero 2008.
La electrónica en el tango
Por Carlos G. Groppa
¿Techno-tango, neo tango, tango cosmopolita, hybrid tango, tango electrónico o simplemente oportunismo?
El aire acondicionado del Starbuck de Sunset Blvd. me mufó, y lo hizo tangamente al salir por los parlantes de música ambiental un techno-tango ligado a otras aberraciones auditivas que la carátula del disco calificaba como "Today Music of Buenos Aires".
¿Es que acaso la pasional música de Buenos Aires se merece este ultraje tecnológico? Usar la palabra tango para denominar al híbrido tango hecho con elementos electrónicos, mezcla absurda de sonidos no tangueros con un fondo de bandoneón, suena como un insulto a la música popular porteña.

* Un poco de historia: La electrónica en la música

El término "música electrónica" se usa para designar la música creada con un equipo electrónico, ya sea sintetizadores, sampleadores, computadoras, máquinas de ritmo, u otros aditamentos.
Este tipo de música comenzó a tomar nombre en el ambiente de la música clásica en 1968, cuando la pianista Wendy Carlos divulgó el recién inventado sintetizador, instrumento musical electrónico diseñado para producir sonidos generados artificialmente, al grabar composiciones de Johanns Sebastian Bach interpretadas con dicho instrumento.
Avanzada la década de 1970, Isao Tomita, técnico electrónico y compositor de bandas sonoras para películas de ciencia-ficción japonesas, logró un exitoso álbum transfiriendo la música de Debussy electrónicamente.
Sus experimentos le dieron pie a otros músicos clásicos -Pierre Boulez y Karlheins Stockhausen entre ellos- para seguir explorando las posibilidades de este tipo de instrumentación. Sin encontrar una mayor aceptación en el público, los músicos tomaron otros rumbos, no así el cine de Hollywood que aprovechó la novedad para emplear sonidos electrónicos en las películas de terror.
Con el avance de los sintetizadores, la electrónica salió en busca de una renovación. La encontró a fines de la década de 1980 en la música popular. El techno sound de Detroit, la house music de Chicago y el posterior movimiento inglés de acid house con la introducción de la techno dance en las discotecas, acrecentaron el desarrollo y aceptación de la música electrónica, dado que sus composiciones tenían ritmos más rápidos que los logrados con la percusión tradicional. Esta música, compuesta con computadoras y sintetizadores, hizo que los instrumentos físicos fueran reemplazados por sonidos digitales/electrónicos con un compás 4/4.
El súbito crecimiento de la tecnología en materia de computadoras y equipos electrónicos en general, y la consecuente caída de los precios de los sintetizadores -más baratos, más sólidos y portátiles-, hizo que a fines de la década de 1990, fueran adoptados en mayor escala por bandas de rock, y en cierta medida por grupos de jazz-fusion y pop. Esto aumentó el número de artistas trabajando con música electrónica. Luego, el advenimiento del disco duro posibilitó a muchos usuarios de computadoras personales convertirse en músicos, acrecentando el número de orquestas caseras, a menudo integradas por una sola persona.
La música electrónica derivó, en ese momento, en varios estilos bailables, entre ellos la techno-dance que, basada en sonidos percusivos heredados de la música disco de la década de 1970, estaba vertida con instrumentos electrónicos, muchos imitando los tradicionales acústicos. Popularizada en las discotecas en la década de 1980, logró auge con la masiva proliferación de las computadoras personales, y el protocolo MIDI que permitió a las computadoras, sintetizadores y todo equipo electrónico usado en grabaciones, controlarse mutuamente y archivar los sonidos totalmente sincronizados.

* La difusión del techno-tango: "chill-outs" y DJs

Esta experimentación digital alcanzó al tango un siglo después de haber surgido éste en los suburbios de Buenos Aires, y convertido en techno-tango, debutó en los "chill out" en el 2001 con la aparición en Francia del grupo "Gotan Project".
El "chill out" (que podría traducirse como "enfriarse" o "relajarse") surge en salones europeos diseñados de acuerdo a un estilo de vida distinto, donde se pasa una selección musical apacible con el objeto de proporcionar un descanso físico o emocional para relajar los excitados oídos de los asistentes jóvenes después de haber participado en una orgía rockera o ácida.
Esta selección musical fusionó diversos géneros étnicos, ópera, flamenco, vals, percusión africana, árabe o hindú, tex-mex, bossa nova, rock, y otras músicas combinadas con ritmos andinos y orientales, cuerdas, instrumentación exótica, sonidos de la naturaleza, chants religiosos, y otros ritmos del mundo.
En este ecléctico caldo étnico del chill-out no sólo encontró su medio ideal la techno-dance, sino que sirvió de trampolín para la presentación del techno-tango. Nuevos lugares donde la concurrencia se liberaba de la rutina de las pistas de baile, inducida por un omnipotente gurú: el disk-jockey, quien con envolventes combinaciones sonoras la prepara emocionalmente para entrar en un artificial techno-ambiente auditivo-visual rebosante de luces y tandas sonoras de música electrónica.
Pariente lejano de la antigua victrolera, cuando la victrola derivó en tocadiscos automático y luego en consola de múltiples platos, el disk-jockey tomó su nombre definitivo de DJ. Individuo que de pasar un disco detrás del otro con una suave disolvencia, comenzó a combinar los discos en diferentes platos con suma facilidad y a capricho -no se puede decir a inspiración-, intercalando ritmos de todo tipo, ajustándolos al híbrido sonido electrónico originado en las nuevas consolas de grabación según su ardor, su dosificación alucinógena o el frenesí del público.
Para este personaje la música propiamente dicha no figuró en su diccionario. No existen DJs en las salas de conciertos de música clásica ni ópera. Sacerdote del nuevo culto electrónico, su misión no es educar musicalmente al público sino pasar lo último que le envían las grabadoras -casi nunca lo mejor sino lo que puede originar mayores ventas. Así, bueno o malo, el DJ, para estar al día con su público, aumentar su solicitud y cotización, no encontró nada mejor para seguir en onda, que echarle mano al fresco techno-tango y comenzar a difundirlo.
Es de notar que, no obstante sus intrusiones electrónicas en los diferentes ritmos del mundo, nadie apodó al producto techno-ópera, techno-rumba o techno-flamenco. Simplemente fue llamada techno-dance. ¿Por qué entonces al tango se lo apodó techno-tango?

* Tango y electrónica

Teniendo en cuenta que las mezclas musicales originan una música nueva, al entrar la instrumentación electrónica del rock en el tango hizo que éste, de ser acústico, se convertirse en electrónico. Así, los sonidos programados de los sintetizadores, al infiltrarlos en el ritmo del auténtico tango, originaron el polémico sonido del techno-tango.
Desprovistos de identificación, los techno-tangos parecen cortados por la misma tijera electrónica-creativa. Su fórmula, con ligeras variantes, está regida por una machacante marcación programada sobre un ritmo básico repetitivo. Obra formada con trozos de sonidos dispares, yuxtapuestos libremente sobre temas musicales o vocales repetidos o combinados, dan un producto híbrido, pleno de complejos sonidos electrónicos y con muy poco de tango.
Voces encimadas tomadas de algún discurso político, palabras y/o textos en otros idiomas, generalmente francés e inglés, cuando no voces de grupos de rap, hip-hop o rock, más ruidos callejeros, industriales u oficinescos, son parte de su sonido primordial. Algunos más audaces llevan de fondo grabaciones de algún tango auténtico, tocado por una orquesta reconocida, Troilo, Piazzolla, o frases de alguna letra de tango en la voz de una cantante o cantor, Gardel, Goyeneche, Lavié, la Varela..., confusamente identificables dado el ruido que los envuelve.
Todo este pastiche sonoro ostenta como adorno el sonido del instrumento fundamental del tango: el bandoneón que, interviniendo perdido en la mezcla como ocultando su tanguitud, le da al pastiche un ligero aire a tango que es lo que faculta a sus productores a etiquetar el producto final como techno-tango.
Llama la atención que en los techno-tangos figuran al lado de sus títulos el nombre de los mezcladores -muchos de ellos DJs-, como si realmente los autores de estos desconciertos sonoros fueran compositores.
Definitivo producto impuesto publicitariamente aprovechando una coyuntura en el mercado, el techno-tango logró prender en un sector minoritario de gente joven. Especulando con la ignorancia y snobismo de este grupo sin oído musical, que obviamente no sabe lo que es tango auténtico o lo rechaza por ser tango, cuando oye un bandoneón -instrumento que puede ser desconocido para muchos, pero siempre ligado al tango- mezclado con música electrónica lo acepta con la misma ignorancia musical que cuando a su música preferida los DJs le adosan ritmos de world music.

* El techno-tango, ¿tango joven?

Muchos locutores de radio, DJs, comentaristas, y críticos musicales le adosan al techno-tango el mote de "tango joven". Parece no importarles que escarbando en la biografía de los músicos que lo hacen se encuentra una escasa minoría de gente joven, mientras que existe una inmensa mayoría de gente, también joven, volcada al tango propiamente dicho.
Lo curioso es que si nos remontamos a la Argentina de la década de 1920 nos encontramos con que Fresedo ya era apodado "El Pibe de la Paternal", en la del 30 Troilo, D'Arienzo y otros hacían "tango joven", y luego en la década de 1950 y principalmente en la siguiente, el tango fue despreciado por la gente joven y calificado como música "de viejos". Es decir, el tango siempre fue joven o viejo según la actitud generacional del momento. La única razón para este desajuste fue, y lo es, la mercadotecnia oportunista aplicada por promotores y productores discográficos para vender música o ruidos, sustentados por la constante invasión de ritmos norteamericanos e ingleses que prendieron en el snobismo de multitudes, les gustase o no el tango.
Así los creadores del techno-tango al tratar de hacerlo pasar entre los jóvenes por tango, ya sea joven, moderno, contemporáneo o de vanguardia, sólo lograron que sus temas olieran a tango, un olor a tango perdido en la traspiración de sus ejecutantes.

* ¿Nuevo lenguaje o desatino?

Camino erróneo en materia de búsquedas estéticas, el techno-tango perdió el pulso apasionado del tango auténtico entreverado en la frialdad digital de su 4x4. Y si para algunos techno-tangueros sus temas electrónicos representan la música de Buenos Aires con el condimento cosmopolita de la electrónica, para otros que no vivieron la época dorada del tango, ni escucharon sus grabaciones, que no conocieron las milongas de los clubes de barrio, ni lo saben bailar, su única forma de llenar su vacío tanguero es mediante la electrónica y su sicodelia.
Productores oportunistas disfrazados de renovadores del ya centenario tango, enarbolando la bandera de la vanguardia junto a ejecutivos de discográficas pretenden ahora acomodarlo -ya otros lo han hecho con otros ritmos, incluso con la música de Miles Davis y la incomparable voz de Billie Holiday- a los intereses comerciales de grabadoras internacionales con el cuento de la evolución, el rejuvenecimiento o la machacada globalización.
Las vanguardias, cuando hacen ajustes sin alterar los lenguajes básicos, son buenas y constructivas sobre todo cuando en ellas surgen genios con nuevas ideas. Pero en el techno-tango, llamado de vanguardia por sus promotores y creadores, hasta la fecha no aparecieron más que aprovechadores y falsos profetas.

* Los "creadores" del techno-tango

El techno-tango se encuentra representado en la actualidad por un puñado de acólitos cuyos discos son copia, imitación o hijos del producido en Francia por el grupo Gotan Project. Constituido en 1999 por músicos franceses, argentinos y suizos, su álbum, "La revancha del tango", al pasar sus ventas el medio millón de copias en el Viejo Continente en 2001, le permitió presentar su techno-tango en los escenarios europeos.
Más tarde, el primer disco producido en los EE.UU por un grupo de músicos argentinos y uruguayos denominado BajoFondo TangoClub ("Bajofondotangoclub"), fue la llave que abrió las puertas del mercado internacional.
A estos le siguieron otros "músicos" con nuevos discos: Tanghetto (Emigrante), Trio Fuego ("Techo tango"), San Telmo Lounge ("El nuevo tango electrónico"), Almada/Iannaccone ("Tango Crash"), Los Ranas ("Tango y electrónica"), y entre otros Narcotango, Astornautas, Otros Aires, etc.. Dada la fiebre mercantil originada por estos discos, varias grabadoras con distribución internacional editaron compilados de diversos artistas.
Difundiéndose sus discos por medio de DJs en los "chill outs" o por los parlantes ambientales de galerías comerciales, restaurantes de comida rápida, cadenas de cafeterías, alguna que otra película como música de fondo y en ciertas discotecas, bares y cafés de moda, la única manera de identificar a estas agrupaciones o similares es cuando al escucharlas reiteradamente se puede memorizar algún sonido, voz, ruido o compás repetido hasta el infinito.

* Conclusiones

Una - A todo esto y ajeno a la calidad sonora o creativa que puedan ostentar estos "músicos", tango y techno-tango están separados en dos puntos primordiales, abismales e insalvables si se quiere. Uno, la integración de música electrónica con letras es de por sí en extremo difícil, y cuando se lo hace, se vale de repetidas frases cortas, careciendo así de la calidez de la poesía tanguera. Otro, el tango, sensual y melancólico, se baila con pasión; las parejas se abrazan estrechamente haciéndose una. La música electrónica, fría e impersonal, se baila en medio de una multitud por separado, cada individuo lo hace por su lado. No obstante el sexo estar involucrado en ambos bailes, en el tango es pura seducción; en la música electrónica, producto de drogas artificiales, auditivas o químicas.
Dos - Los creadores del techno-tango parecen mostrar una desesperada búsqueda de la esquiva fama -quizás los 15 minutos proclamados por Andy Warhol-, y del dinero fácil ganado en un debut y despedida. Para las discográficas, cuyo negocio es la venta inmediata de discos de ritmos de moda que se puedan descartar rápidamente, el techno-tango, como el rap, es perfecto. Para los músicos que los graban es agarrar el cheque y a otra cosa.
Tres - Cualquier individuo que disponga de un buen paquete de "samples" (fragmentos de ruidos o música pregrabados), un sintetizador Fairlight, unos tambores pop-funk y unos discos de vinilo para "escrachar", sin conocimientos musicales pero sí de computadora, puede fabricar techno-tango en el garage o el baño de su casa, si sabe como bajar del Internet, y por sólo 0.99 centavos, un solo de bandoneón, o tiene un amigo que lo toca.
Cuatro - Cabe una duda, dado que la mayoría de los "creadores" del tango electrónico, que alegan sintetizar con él la contemporaneidad del habitante de la gran ciudad al borde del Río de la Plata, más la ciudad en sí misma, vivan fuera de la Argentina o sean extranjeros, y por lo tanto ausentes a la realidad cotidiana del país del tango. Entonces, ¿cómo se puede sintetizar electrónicamente un ente tan complejo como es el habitante, la atmósfera y la ciudad que engendró al tango, sin vivirla, respirarla y transpirarla en toda su magnitud? Hacer tangos en cualquier parte del mundo está perfecto, dado que el tango, como ritmo, es de dominio público. Hacer música popular electrónica, dado que la electrónica domina la música popular de hoy, está bien, y quizás pueda derivar en un hallazgo -o no-, según como se mire. Pero que al producto final, por más que se le incluya un bandoneón, se le acople la palabra tango, eso es una aberración.

Bibliografía:
* "Nos vamos poniendo tecno" por Carlos Hugo Burgstaller. Tango Reporter Nro 99, Agosto 2004.
* Páginas electrónica de: Synthopia.com, Wikipedia.com, MySpace.com, LetsTango.com.ar, Tangodata.com.ar, CulturaElectrónica.com, DeeJays.es, Synthmeum.com, Noside.com, Fac-mac.com, Ccapitalia.net.
* Comunicados de prensa de las grabadoras Sony, Columbia, Decca, Universal, BMG, Nonesuch, EMC. Legacy, Zoho Music, RCA Victor.

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