TANGO Reporter - Nota de Tapa - Sep. / Octubre 2018

Tapa libro
"El Tango desde Sunset Blvd." Nuevo libro de Carlos G. Groppa, subtitulado "Hollywood, la música de Bueos Aires... y un poco de jazz". Contiene 18 relatos insólitos sobre bailarines, actores, escritores y músicos de tango y jazz que se mezclaron para interpretar la música porteña.
Para más información cliquear aquí.


Tapa 167

Adquiera la colección completa de TANGO Reporter. Una verdadera enciclopedia del Tango.

Biografías, entrevistas, anécdotas, letras de tango. comentarios de discos, y mucho más, escritos por las mejores plumas del tango actual.

Quedan muy pocas colecciones. Adquiérala antes que se agote

Para más información haga click aqui.

Tango Reporter, 8033 Sunset Blvd., #704, Los Angeles, CA 90046, USA
Para más información, envie un e-mail

No se pierda otras Notas de Tapa sobre Robert Duvall, Jose Luis Borges, Julio Cortazar, Astor Piazzolla, Rodolfo Valentino, Carlos Gardel y otras personaliades tanto argentinas como internacionales ligadas al Tango.


Tapa libro

The TANGO in the United States (en inglés) por Carlos G. Groppa. La historia del Tango en los EE.UU. desde sus antecedentes en Argentina, Paris y Londres hasta la actualidad. Cubriendo bailarines, músicos y cantantes, hay capítulos dedicados a Fresedo, Cobián, Canaro, Gardel, Piazzolla y otras grandes figuras del tango argentino que actuaron durante largas temporadas en los EE.UU. Solicitelo en librerias o en amazon.com,

Tapa 225TANGO Reporter
Homero Expósito, Poeta fundamental del tango. Por Rafael Flores Montenegro.
Para arrimarnos a Homero Expósito necesitamos tener presente el recorrido del tango. Se planteó su relación con el mismo como una presencia consciente y rebelde. Sabía él mucho del camino andado por el género… y nos obliga a ciertas constataciones si queremos que esta semblanza vaya sin demasiada bisoñez. Sentimos la obra de Homero Expósito en su extraordinario resplandor, desatándose de prejuicios y asumiendo la hora del triunfo, el fuego del cenit en la década de oro… Y los ruidos de puertas que se cierran después, por obra de manos ajenas muy poderosas. No creo que fuera el tango simplemente lo que entraba en crisis en la década del 1950, su vuelo sin orillas o con pocas orillas de límites, sino la sociedad, la economía, los intereses que diseñaron el mundo tras la Segunda Guerra Mundial. Afrontar este análisis puede ser largo y conceptualmente complejo, pero no hacerlo nos dejaría en el umbral. Hacerlo significará, a la vez, meterse en nuestras perplejidades y chapalear frustraciones inacabables. Así mismo, es el desafío de todas maneras.
¿Quién puede soslayar que hubo entonces una movida continental y mundial que tenía la fuerza de la industria interesada en apoderarse del espectáculo, explotarlo y llevarlo a sus arbitrios? En la década de 1950, el jazz andaba recomponiendo rumbos. Avanzaban los ritmos tropicales. Y las variantes rockeras anglosajonas pegaban fuerte en la juventud más tierna. No venían solas. Un cansancio general, como ganas de vivir despreocupadamente, había en el aire. Se hacía música con ánimos de liberar el cuerpo y los sonidos. Ir al libitum, desmarcarse. Tanto que, a veces, llegó a ser una meta jugársela en peligrosas piruetas con la muerte sin inquietarse. Muy joven aún, se apuraba el vino de la vida. Las compañías creaban modas, éxitos rimbombantes, ídolos cuyo final prematuro les daba halos de leyenda. Vértigo y excesos eran las pautas del vivir.
Por su parte, para las empresas los controles de venta contaban siempre por encima de los criterios de calidad.
El tango no estaba preparado para la nueva época. Su elaboración trabajosa perdía público, sus temáticas tocaban bancos de arena infranqueables, los jóvenes le hurtaban el cuerpo a su baile para dedicarlo a otros géneros. Los sitios que le quedaron fueron cada vez más recoletos… Hubo algunas excepciones exitosas todavía, pero por la exploración de la estridencia fácil, rítmica y también melódica. Los tangueros de siempre lo sentían, y salvo contados casos cuya cumbre fuera Piazzolla, no encontraban la clave para situarse en la nueva época.
Después de una brillante cadena de éxitos que hoy nos conmueven aún de frescura, después de ser poeta de moda en el 40, Homero Expósito se aleja de Buenos Aires. ¿Por qué? "La noche de Buenos Aires terminó allá en los años cincuenta. Debe haber sido el final de la noche en todo el mundo porque nunca más la vi". Viajó entonces a Europa, quizás a observar desde otra perspectiva el reto de su obra aún en ciernes. Pero también para no estar, para perderse de sus lugares habituales, de las calles y de los ambientes de aquella ciudad. Continuó escribiendo… de memoria, o sin la consulta directa con quienes había diseñado la acertada lista de sus grandes hallazgos.
Había empezado como los mejores de su generación, o podríamos decir: los fundamentales del tango. Muy joven y dando en la clave. Escribía y escribía… bastante como para tener éxitos incuestionables, a la vez que nutrida obra inédita sumada a la que no se convirtió en famosa. Veamos. En el año 1941 son suceso los temas Yo soy el tango y Al compás del corazón. Si hacemos el cálculo -nació en 1918, en Campana- triunfa temprano con los títulos aludidos. Pronto sumará Tristezas de la Calle Corrientes, Pedacito de cielo, Azabache, Percal, Farol, A bailar… y podríamos seguir apuntando títulos hermosos y triunfales en letra, y en música que la hizo gente de su generación: Domingo Federico, Stamponi, Maderna, Virgilio Expósito, Pontier, etc., durante los años 1942-1943. No fueron todos, ni mucho menos, tangos escritos en el momento. Casi imposible precisarlo, pero varios estaban ya escritos… esperando que apareciera el músico con quien completar esa conjunción sorprendente de letra-melodía y ritmo.
Analicemos Percal para señalar dos ejes: "…te fuiste de tu casa/ tal vez nos enteramos mal./ Solo sé que al final/olvidaste el percal". Claro, ya la muchacha no es la engañada por bacanes adinerados ni malevos explotadores. Ella se fue de la casa, del barrio, o del suburbio por lo que fuere… y no más moralinas. Luego, en el protagonista, en primera persona, el tiempo y sus mudanzas: "La juventud se fue/ yo ya no espero más/ mejor dejar perdidos/ los anhelos que no han sido/ y el vestido de percal".
En Farol comprobará el paisaje del desarrollo industrial en la década de los cuarenta: "Allí conversa el cielo/ con los sueños de un millón de obreros…" Obreros amontonados que viven en casas que reflejan su dolor de lata… Casas míseras donde se amontonaba la pobreza proletaria, sobre todo de la abundante inmigración interior, del campo a la ciudad, de las provincias a la capital… "Farol, las cosas que ahora se ven/ Farol, ya no es lo mismo que ayer…".
Más adelante, resumiendo las claves críticas, renovadoras que aportará Expósito señalamos en El milagro, y en Quedémonos aquí una apuesta diferente en los temas del amor. Se habla de reencuentros, de tirarse al río de la vida, a su fluencia pues: "es amor corazón, y regresa/ hay que darse al amor como ayer". Sí, apostar a un presente que afirma la vida. Agrega en un último verso: "¡Deja el pasado acobardado en el fangal/ que aquí podemos empezar!"
Además de la fácil comprobación de que había elegido el acervo del tango para su inspiración (farol, percal, calle, baile, etc.), notaremos que su poesía ajustándose fácilmente al oído, no es simple de interpretar. Homero Expósito era poeta y crítico sobre lo que hacía. Sometió tenazmente la inspiración a revisiones y trabajos de la inteligencia verbal como filosófica. Nunca dejó de inquietarse por la cultura, era un verdadero intelectual como suele decirse. No le pareció necesario acabar su carrera de Filosofía y Letras, por desdén académico, en la recta final. Ya tenía los sistemas de pensamiento conocidos y trajinados en la Facultad. Se decantó por el pensamiento dialéctico, aunque dialéctica del suceder constante, que desarrolla las antinomias para no agotarse ni cerrarse. "Es la ley de la vida devenir", dice en su tango Chau, no va más.
Tenemos a Homero Expósito como el vanguardista por excelencia en el tango, el que se pone de pie sobre la tradición y la transforma. Que supera por otra parte las clausuras fatalistas de la abundante poesía anterior. En su obra el amor no nace con los agujeros hechos para los clavos de la cruz en sus extremidades. El amor levanta un altar de eternidad porque eso es, una apuesta de constancia infinita. Luego acontece lo sabido, su final. No anunciado, natural, diríase. Y el poeta, ante el inexorable vaivén en la marcha de la vida, celebra enamorarse como una suerte, siempre. Aunque sea un error porque un día muere el amor, por delante va la suerte de su aparición, epifanía buscada contra todo pesimismo derrotista.
En variado orden de cosas, larga relación temática merecería el canto de Homero Expósito. Denuncia la mercantilización de los deseos, el amor vendido, las comodidades a cambio de la dignidad personal, la lucha de clases. Otros temas como la inmigración, el progreso urbano, los obreros, también son tratados frontalmente, sin paliativos ni ñoñerías. Fue una voz original, quizá la que el tango necesitaba para seguir cantando. Falleció en 1987. No dejó herederos, o quizás una heredera, Eladia Blázquez.

Acerca del tango Fangal, una memoria

En momentos del debut de Aníbal Troilo con su orquesta en el cabaret Picadilly, ocurrió el suceso. Homero Expósito oyó que anunciaron la presencia de Enrique Santos Discépolo y su mujer Tania. Enseguida se levantó para saludarlo. Sería la primera vez. No lo encontró en su mesa. Tania le dijo: "Enrique se acaba de levantar para ir a conocerlo a usted".
Así lo cuenta Homero. Y ya se sabe: a confesión de parte, relevo de pruebas, según dice el axioma del derecho sobre los valores de la palabra… También lo afirma la vida: desde ese instante fueron amigos hasta el final. Inclusive en tiempos en que a Discépolo muchos dejaron de frecuentarlo. (Él era amigo de Eva Perón y trabajaba para su proyecto. Homero no). Se encontraban a comer, a compartir búsquedas poéticas, o caminar la noche. En la noche estaban los secretos del tango y los señuelos de la existencia.
Cuando murió Discépolo, Homero Expósito acabó algunas obras inconclusas de aquel poeta. Caso paradigmático es el tango titulado Fangal. Como se advierte, el poema es un relato que empieza en primera persona. "Yo la vi que se venía en falsa escuadra". ¿Falsa escuadra? Sí. Caminando con paso cruzado, diríamos. "Se ladeaba, se ladeaba, por el borde del fangal". ¿Se ladeaba en el barro de lo real? Era ese su mundo, vivir sin edulcorantes, sin emplastos ni anestesias. Luego, en el relator irrumpe la piedad, lo único que queda en el último instante, antes de la caída. Salvarla. Seguro que alguien la hizo resbalar…Por eso él será quien la sostenga, ya no de frente: de cúbito dorsal, que es como decir de lado y de adelante, consigue agarrarla.
En la estrofa siguiente, en el balance del vivir, la amarga conciencia ahora. Pero no la evaluación que campa en unos cuantos tangos rastreros en que ellas eran las malas, la perdición, el pecado judeocristiano desde Eva. En Fangal es la conciencia autocrítica, "creí que allí inventé el honor", (un gil que alzó un tomate y lo creyó una flor)… Ay, nada de eso pues en realidad fue ella, "ella quien a trompadas me rompió las penas". Bueno, hasta ese punto se eleva la historia porque el protagonista, gil incorregible, "vuelve a la mugre de vivir tirao". "Ya ven", constata para sus testigos. ¿Quién lo constata? El mismo relator de la historia que no tendrá más nada para contarnos… mientras bebe su "ginebra desastrosa".
Quienes escuchamos el tango o leemos el poema somos informados por una tercera voz, la del cantante, que todo lo escuchado hasta este punto, fue dicho por el autoproclamado gil, "el cusifai". Eso es lo que él dijo y no hay más para contar. O, sí. Agregar que si alguien tiró la banana, él siendo un gil "la empujó". Sencillamente lo único que nos queda como relevante saldo humano del personaje es aquella autocrítica, venturosa conciencia sobre ella "la que a trompadas me rompió las penas".
Pensamos que la versión que mejor revela el sentido íntimo de este tango es la de Edmundo Rivero con la orquesta de Héctor Stamponi. Cada vez que suena, constituye un verdadero suceso para nosotros .

www.rafaelfloresmontenegro.com
Si desea opinar sobre este articulo, envie un email- - - - - - - © Tango Reporter 1996-2018

Volver a TANGO Reporter.

Subscripciones / Indice / Números especiales /Tarifa de avisos / Notas de tapa / Tango Links/ TANGO Reporter Blog
Copyright © 1996-2018 Tango Reporter