TANGO Reporter - Nota de Tapa - Sep. - Octubre 2012, Nro 189
Tapa 167

Adquiera la colección completa de TANGO Reporter. Una verdadera enciclopedia del Tango.

Biografías, entrevistas, anécdotas, letras de tango. comentarios de discos, y mucho más, escritos por las mejores plumas del tango actual.

Quedan muy pocas colecciones. Adquiérala antes que se agote

Para más información haga click aqui.

Tango Reporter, 8033 Sunset Blvd., #704, Los Angeles, CA 90046, USA
Para más información, envie un e-mail

No se pierda otras Notas de Tapa sobre Robert Duvall, Jose Luis Borges, Julio Cortazar, Astor Piazzolla, Rodolfo Valentino, Carlos Gardel y otras personaliades tanto argentinas como internacionales ligadas al Tango.
Tapa libro

Ya apareció!!! The TANGO in the United States (en inglés) por Carlos G. Groppa. La historia del Tango en los EE.UU. desde sus antecedentes en Argentina, Paris y Londres hasta la actualidad. Cubriendo bailarines, músicos y cantantes, hay capítulos dedicados a Fresedo, Cobián, Canaro, Gardel, Piazzolla y otras grandes figuras del tango argentino que actuaron durante largas temporadas en los EE.UU. Solicitelo en librerias o en amazon.com,

Tapa 189TANGO Reporter
Elenora Hughes, tangos y un argentino
Por Carlos G. Groppa

Leonora Hughes fue la quinta pareja estable de baile de Maurice Mouvet, el creador del "Tango Americano" que aún hoy es bailado en las competencias internacionales de baile. Siendo la más conocida, la más dúctil y artísticamente la mejor de todas sus compañeras de baile, muchas veces fue confundida con Leona, primera pareja y esposa de Maurice, fallecida alrededor de 1911.

Así y todo, la información que se puede encontrar sobre su vida artística es escasa y siempre ligada a Maurice o a su esposo argentino. Datos sueltos, repetitivos y a veces contradictorios se pueden leer en periódicos y revistas de la época. Notas sociales relatando su casamiento, necrológicas sobre la muerte de su esposo y libros biográficos de personas que la conocieron, citan su nombre sin concretar mucho.

Habiendo nacido en Chicago el 31 de Marzo de 1897, en una época donde para la mujer estudiar era un privilegio, es difícil saber que estudios cursó Leonora antes de dedicarse al baile. Probablemente fue en extremo una bailarina intuitiva.

Los primeros datos sobre su vida dicen que trabajaba en una central telefónica en Greenpoint, la parte norte del barrio de Brooklyn. En busca de una oportunidad para desarrollar su vocación de bailarina, al tiempo lo abandonó y se trasladó al centro de New York. De acuerdo al New York Times del 20 de Junio de 1917, Leonora se presentó en el Ritz-Carlton con los bailarines Clifton Webb –años después famoso actor de cine–, Gloria Goodwin and Donald Crane un baile organizado por Wynne-Bevan Russian Ambulance Unit para comprar ambulancias y enviarlas a la Europa en guerra. Pronto comenzó a trabajar como bailarina en varios centros nocturnos, entre ellos el bar del McAlpin Hotel, donde años después tocaría el piano Juan Carlos Cobián. Allí, descartando la clásica pareja de baile hombre-mujer, formó pareja con Hazel Allen presentándose todas las noche en el show "Dances of All Nations" vestida con trajes típicos.

A fines de 1921, según consta en un programa, debutó en el Globe Theatre de Broadway en la comedia musical "Good Morning Dearie" con música de Jerome Kern. Corría la década cuando, al retornar de una exitosa temporada en Saratoga, Missouri, conoció a Maurice, que lo ofreció ser su pareja. Siendo una bailarina considerada promisoria, lo más remarcable de Leonora, fue su habilidad para adaptarse a los cambios de humor del temperamental Mouvet para lograr una actuación más sobresaliente. Su entendimiento juntos, sus éxitos y el ser aclamados internacionalmente como una pareja de baile excepcional, duró casi un lustro.

Maurice, teniendo en cuenta su experiencia anterior con sus otras compañeras de baile, había decidido mantener con Leonora una relación puramente laboral y una amistad platónica.

"A Joan (Sawyer, su tercera pareja) traté de amarla" -comentó el bailarín-, "y con Florence (Walton, su cuarta) me casé. Y las dos veces perdí mi pareja de baile. Con Leonora mantendré un afecto platónico. Funcionará. Ya lo verán". Pero se equivocó.

Se sabe que después de formar pareja con Maurice, estuvieron bailando con gran éxito en Londres y Paris. Siendo famosos por las exhibiciones de tango, la maxixe brasileña y la danza apache, los habitués de los grandes salones y lujosos cabarets disfrutaban sus bailes. Personalidades internacionales formaban su público. Para Maurice la manera de bailar de Leonora no era como la de otras bailarinas. Bailar con ella era "...como tener un ramo de rosas en los brazos", confesó poéticamente.

Su éxito juntos fue fulminante. Sus presentaciones abrían espectáculos. Desde el Coconut Grove de Hollywood hasta el Clove Club en la parisién rue de Caumartin, la gente llenaba salas para verlos bailar el tango. Renombrados directores de orquesta querían presentarse con ellos. En el Piccadilly Hotel de Londres y el Café de Paris, en Francia, fueron acompañados por la orquesta norteamericana de Diulio Sherbo, un veterano líder y organizador de orquestas bailables desde 1901, año en que se estableció en los EE.UU., mientras que en el Palais Royal de Broadway debutaron junto a la orquesta de Paul Whiteman, que poco después estrenaría la "Rapsody in Blue" con su compositor, George Gershwin, al piano.

Si se da por válida una opinión real, Lady Elizabeth Bowes Lyon -que con el tiempo sería la madre de la actual Reina de Inglaterra-, en 1921 le confesó a Beryl Poignand, su gobernanta y confidente, que ella con unos amigos, estando en Paris, fue a bailar "...a un lugar del bajo, lleno de gente muy sobresaliente!...", entre ellos Mouvet y Leonora, y que "a la 1:30 Maurice y Leonora Hughes bailaron divinamente". Y puede ser cierto que lo dijo, ya que figura en el libro "The Queen Mather," una biografía de la realeza británica autorizada por la Corona.

El actor Clifton Webb, que acostumbraba lucirse en las reuniones del ambiente artístico bailando tangos, manifiesta en su autobiografía que en 1934 había llegado a Hollywood contratado por MGM para estelarizar el musical "Elegance," basado en la vida de Mauri-ce. Con un libreto escrito especialmente para él, y llevando como compañera de reparto a Joan Crawford, menciona que conocía a Maurice, e incluso, estando en Paris, había bailado con Leonora. El film no llegó a realizarse porque la Crawford se sentía incómoda trabajando con un actor desconocido, como lo era Webb en ese momento. Además se rumoreaba que Webb bailaba mucho mejor que ella. Lo que se sabe es que la Crawford, cuando Leonora todavía hacia pareja con Maurice, declaró en una conferencia de prensa: "Quiero ser la bailarina de salón más famosa del mundo. Algún día voy a bailar con Maurice. No sé, pero sueño acerca de ello todo el tiempo. ¿Pueden imaginar la emoción de ser su compañera de baile?"

Durante su tiempo libre, Leonora trabajó como actriz en dos películas mudas sin Maurice: "The Indestructible Wife" (1919), una parodia de "La fierecilla domada" de Shakespeare, dirigida por Charles Maigne, y en el melodrama "The Rejected Woman" (1924) dirigida por Albert Parker con un reparto que incluía a Alma Rubens, Conrad Nagel, C. Aubrey Smith y Bela Lugosi en un corto papel.

Final de una exitosa pareja de baile

Cuando Leonora, terminada la temporada de presentaciones en el Trocadero de New York, le comunicó a Maurice que fuera buscando otra pareja de baile porque ella se iba a casar, la desesperación hizo presa del bailarín.

No obstante haber imaginado que esto algún día iba a suceder, Maurice no pensó que el anuncio le llegaría tan pronto. "No lo puedo soportar," repitió a un amigo como en un gemido una y otra vez. "¡Esto es terrible! ¿Cómo pudo hacerme esto a mi?"

Y sin más, Leonora lo dejó para casarse en New York con el prominente y acaudalado estanciero argentino Carlos Ortiz Basualdo, descendiente de una de las familias más ricas de su patria. Como dato curioso, la nota periodística del New York Times con la noticia, recalcaba que Leonora, después de la boda, se iría a vivir a la estancia del novio en la Pampa. Seguramente el redactor de la nota no tenía la más vaga idea geográfica sobre lo que era la Pampa.

Ya solo, al salir en busca de otra compañera de baile, Maurice confesó con amargura y cierto despecho, que preferiría encontrar una jovencita: "Ellas no engordan... Y que no pese más de 100 libras. Sí, 100 libras es lo mejor. Leonora se estaba poniendo un poco gorda... Pesaba 128 libras. Esto es demasiado."

Según las notas sociales de la época, Ortiz Basualdo conoció a Leonora en 1924 estando en Paris, ciudad donde pasaba largas temporadas. Atraído por el renombre de la pareja de baile más aclamada internacionalmente, había concurrido una noche al Club Maurice, lugar de cita obligatoria en ese momento de millonarios y famosos, donde la pareja actuaba. Y si los cuentos de hadas se hacen realidad, aquí se hizo uno. Prendado de la atractiva y rubia bailarina desde el momento en que ella se deslizó por la pista en brazos de Maurice -¿acaso en un tango?- el encuentro selló el destino de los tres. El de Ortiz Basualdo porque había vislumbrado a la mujer de sus sueños, el de Leonora porque encontraría el mundo con que siempre soñó, y el de Maurice porque había perdido su mejor compañera de baile.

Terminada la temporada en Paris, la pareja retornó a New York. Ortiz Basualdo, sin pensarlo dos veces, abrevió su estadía a la Ciudad Luz y corrió detrás de la mujer que lo había deslumbrado. Mauricio, que siempre había visto a Leonora como bailarina y no como mujer, fue el último en darse cuenta que ella se había inclinado hacia una relación más cálida y terrena con el argentino. No pensó que el verdadero amor podría amarrarla a los brazos de otro hombre. De haberlo pensado, o al menos presentido, esa noche no hubiera salido a bailar a la pista del café, y menos de un café que llevaba su nombre.

Mencionado sólo en los periódicos de los EE.UU. como un acaudalado ganadero argentino, miembro de lo que hoy seria el jet set, Carlos Saturnino Ortiz Basualdo Anchorena, había nacido en Buenos Aires el 29 de Noviembre de 1898. Criado en medio de una acaudalada familia de la alta sociedad porteña desde fines del siglo XIX, dueños de grandes extensiones de campo y administradores de estancias de terceros, Carlos, como muchos argentinos hijos de familias adineradas pasaban largas temporadas en Europa, no por motivos laborales, sino por estudios o simple placer.

Gente culta, bien educada, vestida elegantemente y poseedoras de grandes estancias y mansiones, siempre fueron bien recibidos en la sociedad europea donde iban a gastar su dinero. "Es tan rico como un argentino" era una expresión muy usada por los europeos. Y dado el próspero comercio de carnes con Inglaterra, eran bien recibidos por la nobleza inglesa.

Siendo así, su encuentro con Leonora tiene que haber sido un flechazo. En una época en que los iguales se casaban con los iguales, la proposición de matrimonio de un millonario a una bailarina de tango, sonaba como a cuento de hadas.

Una boda de resonancia social

Pero una cosa es decir "casémonos" y otra la realidad. Ubicando la época, 1925, con los "años locos" en pleno apogeo, que una bailarina que hacía exhibiciones de tango y danza apache en lugares nocturnos con un bailarín de piel oscura y de discutida nacionalidad se casase con un multimillonario y aristocrático estanciero argentino, si bien era un plato fuerte para los cronistas sociales no lo era para las familias involucradas. ¿Qué pasó? A estar por Charles Thomas Hughes, sobrino de Leonora, a su irlandés padre (el hermano mayor de la novia) no le gustó mucho la idea de un casamiento con una persona de habla hispana, por más dinero que tuviese. Dados los prejuicios de la época tampoco le gustó el casamiento ni a los otros hermanos ni la madre. El único no involucrado fue el padre de ella, fallecido muchos tiempo atrás.

En cuanto a la familia argentina del novio, no tuvo tiempo de reaccionar. Se bien inicialmente pudieron manifestar, al igual que la familia irlandesa de ella, un fuerte disgusto, fue inútil. Al realizarse la boda en New York, los novios se presentaron ante ellos ya casados. No obstante, el disgusto se hizo patente ante el silencio total que a partir de ahí guardaron los familiares argentinos sobre la vida artística de Leonora. Pese a todo lo que se dijo y supuso, el 24 de Febrero de 1925 Leonora y Ortiz Basualdo se casaron en medio de una lujosa ceremonia llevada a cabo en la Lady Chapel de la neoyorquina catedral de Saint Patrick, rodeados del aroma de flores primaverales y distinguidos invitados.

Esa mañana, los novios obtuvieron su licencia matrimonial en el MunicipalBuilding. Ella declaró tener 23 años, yOrtiz Basualdo 26, manifestando además no tener ocupación pero estar conectado con la Administración de campos. A su vez, los periódicos agregaron, y se ensañaron en señalar que se decía tener un ingreso semanal por rentas de 8.000 dólares. Dato erróneo ya que las rentas de los campos se liquidan anualmente.

Las notas sociales publicadas en los periódicos newyorkinos relatando el casamiento dijeron que ese día Mouvet se dirigió desesperado a la catedral dispuesto a impedir la boda, pero llegó tarde. Los votos ya habían sido pronunciados. Cuando la radiante recién casada se alejó del altar rumbo a la salida del templo del brazo de su flamante esposo, al ver a Maurice sentado en punta de banco, triste y compungido, se detuvo, se inclinó sobre él y lo besó en la mejilla como se besa a un hermano. "Ah, Maurice," se le oyó murmurar por lo bajo, "No te lo tomes así." Y luego de invitarlo al desayuno que seguiría a la ceremonia, se alejó, mientras su marido, como consuelo, lo palmeaba amistosamente en la espalda.

Así y todo Maurice no pudo consolarse. Al ver a Leonora subir a un auto rumbo al hotel donde se realizaría el desayuno, subió junto a ella con lagrimas en los ojos, y partió. El novio, tomó un taxi con su padrino de bodas, Jorge Acosta, y fue detrás de ellos. En el corto trayecto, Maurice no sólo debe de haber pensado en la compañera de baile perdida, sino en el suculento contrato de $100,000 dólares que había firmado por unas actuaciones juntos y que al casarse Leonora tenía que cancelar.

Durante el desayuno, Mouvet -siempre a estar por las notas periodísticas- lloró penosamente y sólo se aplacó cuando su ex compañera de baile lloró junto con él, mientras bailaban juntos por última vez. La situación, real o falsa, se prestaba para escribir un tango.

Luego de la fiesta, los recién casados abordaron a las 2:45 el Twenty Century, el tres expreso considerado una "institución nacional" y el "más famoso tren del mundo", que los llevaría a California para su luna de miel. Al hacer una parada en Chicago, Leonora concedió una entrevista en la que manifestó que "Hay más en la vida que el baile", cerrando así su carrera de bailarina.

De regreso a New York, la pareja se embarcó en el vapor Northern Prince rumbo a Buenos Aires. "Carlos es en realidad el único hombre al que verdaderamente siempre amé," declaró la bailarina, palabras que sirvieron de epitafio a la ilusión de Maurice de retener a su más brillante compañera de baile.

Terminaba así un sonado romance de proporciones internacionales que involucró a una atractiva bailarina norteamericana determinada a seguir su corazón y no la fama del baile, un multimillonario argentino y un bailarín considerado francés de renombre mundial.

Todo esto incluye, sucintamente, la escasa información que se encuentra sobre la vida artística de Leonora y su casamiento. A partir de aquí sólo vuelve a ser recordada por la prensa estadounidense a raíz de la muerte de Maurice y luego la de su esposo.

Su vida en la Argentina

Al arribar a la Argentina, el pasado artístico de Leonora entró en el torbellino de las conjeturas. Ella nunca más se dedicó al baile, ni habló sobre el tema, dejando correr un velo de misterio sobre, si se quiere, su brillante pero breve carrera de bailarina. A su vez sus generacionales argentinos ni inquirieron ni hablaron de su vida artística, envolviendo su pasado con un manto de silencio.

Después de su muerte, los familiares argentinos comenzaron a indagar y conocer su pasado artístico. Más recientemente, a raíz de un artículo sobre Maurice Mouvet que la menciona, publicado en Tango Reporter (Nro 144, Mayo 2008), se comunicaron con nosotros. Producto de ese contacto es la historia que están leyendo.

Sin el baile, la vida de Leonora en Buenos Aires tomó un rumbo social diferente, quedando repartida entre Francia, donde nacieron sus dos hijos, y la Argentina. Dotada de simpatía personal y un encanto muy especial, pronto se hizo querer por sus familia política. Cariñosa por naturaleza y sobretodo muy "familiera", tuvo dos hijos (varón y mujer) y siete nietos.

Codeado el matrimonio con la nobleza británica, el New York Times del 3 de marzo de 1931 comenta que ellos agasajaron al Príncipe de Gales, George, junto con su comitiva, en su estancia de Bariloche durante su corta visita comercial a la Argentina.

Según Alberto J. Ortiz Basualdo, nieto de Leonora, al radicarse ella en la Argentina "...su vida de artista, de bailarina, siempre la ocultó, o la sociedad cerrada de aquellos tiempos, se la hizo callar. Si bien todos conocíamos algo efímero de ese pasado artístico (siempre por personas ajenas a la familia), ella nunca contó absolutamente nada de su tiempo en el arte del baile, y menos que menos de Maurice Mouvet. Fue una página que dio vuelta al casarse con mi abuelo, y la enterró para siempre, jamás dijo una palabra de su vida de soltera".

En 1935 Leonora, después de diez años de matrimonio enviudó. Su esposo, a los 37 años de edad, falleció en un accidente náutico ocurrido en el Lago Nahuel Huapi, en Bariloche, al sur de la Argentina, al darse vuelta la lancha de carrera que conducía. Con su recuerdo permanente muy guardado en su corazón, ella nunca se volvió a casar.

Apodada Lela por sus familiares, pasaba largas temporadas en la estancia que le había dejado su esposo en Nahuel Huapi, y que ella adoraba con pasión, junto a sus dos hijos. Solo los crudos inviernos del sur argentino la hacían volver a Buenos Aires.

Lugar abierto donde sus nietos pasan los veranos, la estancia fue el marco donde se firmó la llamada "Declaración de Bariloche" en Marzo de 1959 entre el entonces presidente de los EE.UU., Dwight Eisenhower y el presidente argentino Arturo Frondizi.

Leonora Marion Hughes Maguire, tal su nombre completo, falleció en Febrero de 1978 en Buenos Aires, Argentina, donde se había radicado desde su casamiento. Recordada con gran cariño por sus familiares argentinos, sus restos descansan en el cementerio de La Recoleta en la bóveda de la familia Ortíz Basualdo.

Muy cerca del lago Nahuel Huapi que tanto le fascinaba, un oratorio construido a su memoria junto a una Virgen entronizada sobre un viejo coihue, árbol típico de la Patagonia andina argentina, lleva una placa con su nombre recordándola permanentemente.

A estar por su nieto, la familia pudo obtener un mayor conocimiento sobre Leonora "...por parte de sus familiares norteamericanos, que a diferencia del silencio argentino, acopiaron mucha información de su vida artística, ya que siempre estuvieron orgullosos de ella y su arte".

En conclusión, gracias a Leonora Hughes, que permanece como la compañera de baile ideal y perfecta, Maurice Mouvet armó con ella la mejor pareja de baile de su vida, una pareja considerada un ejemplo para medir al resto de parejas internacionales de baile de salón que le siguieron y aún le siguen en la actualidad. Termina así, con un final feliz, una casi agridulce historia de una Cenicienta que prefirió el amor a la fama.

Agradecemos profundamente a los familiares de Leonora Hughes, Alberto Ortiz Basualdo y Charles Thomas Hughes, por la ayuda prestada, tanto escrita como fotográfica, para el armado de esta biografía.

  • Referencias - Libros:
  • - Groppa, Carlos G. The Tango in The United States. McFarland, 2004.
  • - Knowles, Mark. The Wicked Waltz and Other Scandalous Dances. McFarland, 2009.
  • - Oakie, Jack. Jack Oakie's Double Takes . Strawberry Press, 1980.
  • - Shawcross, William. The Queen Mother: The Official Biography. Knopf, 2009
  • - Webb, Clifton, y David L. Smith. Sitting Prety: The Life of Clifton Webb. University Press of Mississippi, 2011.
  • Periódicos y Revistas:
  • - Buffalo Express. New York, Abril 12, 1925.
  • - Liberty Magazine, Mayo 23, 1925.
  • - Reading Eagle. Reading, PA, Dic. 13, 1935.
  • - Gettiysburg Time, Dic. 16, 1935.
  • - Johnson Features, inc. 1927 - Tango Reporter. Los Angeles, 2008-2012.
  • - The New York Evening Telegram, Mayo 20, 1920.
  • - The New York Times, 1920 a 1935.
  • Internet: - www.tcm.com - www.wikipedia.com
Si desea opinar sobre este articulo, envie un email- - - - - - - ©Tango Reporter 2012

Volver a TANGO Reporter. - - - - - -Subscribirse a TANGO Reporter.

Subscripciones / Indice / Números especiales /Tarifa de avisos / Notas de tapa / Tango Links/ TANGO Reporter Blog
Copyright © 1996-2012 Tango Reporter