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Tapa 137TANGO Reporter --- Nro 136, Setiembre 2007.
Irene y Vernon Castle, promotores del Tango en los EE.UU.
Por Carlos G. Groppa

Cuando en 1913 el matrimonio de bailarines Vernon e Irene Castle, regresó a los EE.UU. después de haber triunfado en París, en poco tiempo se entronizaron en árbitros del baile, imponiendo ritmos hicieron que el tango fuese tenido en cuenta desde el mismo momento en que lo bailaron sobre el escenario del Knickerbocker Theatre en la obra musical "The Sunshine Girl".
Vernon Blyth, había nacido en 1887 en Norwich, Inglaterra. Después de graduarse de ingeniero en la Birmingham University, viajó a New York con su hermana y su marido, ambos actores que iban contratados por Lew Fields, uno de los empresarios teatrales cumbre en los escenarios de Broadway.
Fields, necesitando cubrir un pequeño papel de mozo entre payaso y bailarín en la obra "Girl Behind The Counter", se lo ofreció a Vernon, quien así comenzó su carrera adoptando el nombre artístico de Vernon Castle.
Con el tiempo, este elegante joven de piernas largas y sonrisa tímida, simpatizó con Fields y se convirtió en actor cómico estable de sus producciones, destacándose a su vez como bailarín.
Ella, Irene Foote (1893-1969), nacida en New Rochelle, New York y habiendo estudiado bailes, al conocer a Vernon, le pidió que le arreglara una prueba con Field. Aceptada, ambos trabajaron juntos por primera vez.
Poco después se casaron y al recibir él una oferta para trabajar en el Olympia Theatre de París en una revista musical, viajan a Francia. Al debutar, Vernon que no hablaba francés, no pudo entenderse con el comediante que hacía pareja con él. Por lo que el empresario sustituyó al cómico por Irene. Al cabo de dos semanas, la obra se canceló y los Castle quedaron en la calle.
Acosados por la falta de dinero, hicieron exhibiciones de bailes en lugares de mala muerte, muchas veces a cambio de la comida. Dos meses más tarde, conectados por un agente teatral consiguieron bailar en el "Café de Paris", el más famoso y elegante super club de Francia y, curiosamente punto de reunión para bailar tango de la colonia argentina que vivía o visitaba la Ciudad Luz.
Allí el éxito comenzó a sonreirles. No obstante, después de casi un año de estadía, decidieron, en 1912, volver a los EE.UU.. Sin darse cuenta, llevaban en su equipaje el tango, un tango que en la Ciudad Luz lo bailaban los Gobbi, Villoldo, Simara, Bernabé, Güiraldes, y una pléyade de argentinos arribados a participar de la fiebre de tango que barría París. Y que con toda seguridad los Castle, además de haberlo visto bailar en el "Café de París" por los "argentinos con sus oscuras y hermosas mujeres" -según palabras de Irene-, quizás también habían tomado lecciones con ellos.

* Los Castle en New York

A l poco tiempo de arribar a los EE.UU. Conocieron a Elizabeth Marbury, prominente productora teatral y agente literaria –Oscar Wilde y George Bernard Shaw se encontraban entre sus representados. Con ideas progresistas e influyente posición social, fue factor decisivo en la ascensión de los Castle a la fama. Mujer inusual para la época, vivía en una pequeña casa en las afueras de New York, "cuartel general de las celebridades literarias y diplomáticas en la época precedente a la guerra", según rezaba la nota necrológica publicada en el "Herald Tribune" de New York en 1933 al fallecer la Marbury.
La Marbury les presentó a Charles Frohman, un empresario teatral que tenía los derechos del musical inglés "The Sunshine Girl" y andaba a la búsqueda de alguien para cubrir el papel principal.
Frohman jamás se imaginó al contratarlo, que después del estreno el tango bailado en la obra por Vernon desataría la ola musical más duradera en los EE.UU..
"The Sunshine Girl" puso de moda a los Castle y la publicidad que atrajeron fue tan notable que incluso las partituras impresas de dos tangos muy en boga, Tango Argentine, e Innovation Tango, ambos compuestos por Arthur N. Green, llevaban la foto de ellos en la portada.

* Amor, dinero y París

A pesar del creciente suceso que comenzaron a disfrutar, Irene se quejó de que había entre ellos poco romance y dinero. Por lo que terminada la temporada de "The Sunshine Girl", volvieron a París, a la espera de "encontrar un poco más de las dos cosas".
Si en la Ciudad de los Amores Eternos encontraron dinero, ella no lo aclara en sus memorias, pero sí deja constancia que la Gran Duquesa Anastasia aprendió a bailar tango con Vernon. Estas lecciones significaron para los Castle una buena suma de rublos, los suficientes como para justificar el viaje a París.
Tampoco aclara Irene en sus memorias si con el viaje floreció nuevamente el amor entre ella y Vernon. De lo que sí deja constancia fue del tropiezo casual que tuvo en los pasillos de un lujoso hotel con el Gran Duque Dimitri Pavlovich de Rusia, sobrino de la Gran Duquesa y luego involucrado en el complot que derivó en el asesinato de Rasputín. Encantador, atractivo y joven, Dimitri fascinó inmediatamente a Irene, que no fue insensible a sus galanteos. ¿Qué pasó realmente entre ambos? Difícil es saberlo. Ella no lo dice en sus memorias, y él nunca tuvo tiempo de escribir las suyas.
En el interín, el 29 de junio de 1914, el Archiduque Franz Ferdinand, candidato al trono de Austria, fue asesinado en Sarajevo. Este hecho y la inminente declaración de guerra que se cirnió sobre Europa, precipitó el regreso de los Castle a New York.

* La esquiva fama

Vernon, que antes de este segundo viaje a Europa ya tenía hecho un nombre como hábil instructor de baile, al regresar a New York arribó con una reputación mucho mayor que la que tenía al irse, tornándose en la pareja de baile más publicitada del momento.
Ella, de delicado perfil, ojos pequeños y largas pestañas se distinguía donde estuviese, aún entre una multitud de mujeres; él, elegante, neutro, acerado, era su perfecto acompañante. En poco tiempo su nombre se convirtió en marca de fábrica, ligado a promociones de los productos más inverosímiles, desde ropa hasta alimentos para perros. Mimados por la sociedad de New York, cobraban precios fantásticos por lecciones de baile y exhibiciones. Sus presentaciones en los más lujosos cabarets y salas de baile eran lleno completo, y su propio salón de enseñanza, el "Castle House", cubría con creces la demanda de clases de baile.
Su fama los llevó al incipiente cine. En 1914 la pareja filmó algunos cortos mudos y al año siguiente su único largometraje juntos, "The Whirl of Life" (1915), un melodrama casi autobiográfico escrito por Vernon, con la actuación de ambos haciendo de ellos mismos. Estrenada con gran bambolla, a las tres semanas se hundió en la cartelera para entrar en un olvido total.
No obstante este contratiempo, su popularidad siguió en alza. A fines de 1914, los Castle se presentaron juntos por segunda vez en un teatro de Broadway, el New Amsterdam Theatre de la famosa 42nd Street. El vehículo fue el musical "Watch Your Step", un "ragtime opereta" con canciones especialmente escritas para ellos por Irving Berlin, en ese momento muy popular a raíz del éxito de su tema Alexander's Ragtime Band. Mezclando ragtime, tango y arias de conocidas óperas, este su intento de opereta fue el medio perfecto para que Vernon mostrara sus habilidades, tanto de comediante como de bailarín. Ya sea haciendo pareja con Irene o solo, bailaba tangos y fox-trots intercalados con pantomima cómica. La obra fue un lleno completo por semanas.
Con este musical, según los críticos Berlin probó que tango y fox-trot se amalgamaban perfectamente.

* Repercusión social de los Castle

Por un momento, la fama y prestigio que alcanzaron los Castle fue tal que llegaron a influenciar socialmente. Ella, incluso, marcó la moda tanto en el vestir como en el baile. En búsqueda de un vestuario que se adaptase mejor a los nuevos bailes que trataban de imponer, eliminó atrevidamente los vestidos cerrados, y comenzó a usar otros más flojos y livianos.
En las páginas de su libro "Modern Dancing" (1914), que escribiera junto con Vernon, mientras él explica los pasos del tango, ella aconseja a las mujeres que para ejecutarlos con soltura se olviden de las ballenas usadas desde la época de la Reina Elizabeth I, y las sustituyan por el "Corset Elástico Castle" diseñado especialmente por ella para bailar tango. Una blusa suelta de mangas era perfecta para tener un libre movimiento de los brazos. La falda, plegada y ajustada encima de la cadera permitía esconder los tobillos mientras se hacía el escandaloso paso llamado "The Dip" (La Zambullida).
Su manera "escandalosa" de auto-expresarse con el vestuario, mucho más allá de los cánones divulgados por las revistas de modas, horrorizó a la sociedad norteamericana de ese principio de siglo. Y si bien muchos la combatieron, no muy directamente a su persona, sí se ensañaron con respecto a los bailes que promovía.
La recién organizada "Anti-Saloon League", que trataba de preservar el viejo orden social combatiendo los salones de baile, unida a los protestantes anglosajones partidarios de la supremacía blanca victoriana y xenofóbicas actitudes sociales, fueron una barrera para todo lo nuevo. Los más perjudicados fueron los Castle y sus nuevos bailes, pero mucho más lo fue el tango, una música foránea nacida en un prostíbulo.
No obstante, las dos campeonas de los avances sociales norteamericanos, Mrs. Rockefeller y Mrs. Stuyvesant Fish, junto con otras socialités, los desafiaron, defendiendo y apoyando a los Castle y el tango, y patrocinando abiertamente las "Castle House", salones de baile donde los Castle enseñaban la forma correcta del tango y otros bailes.
Aunque los Castle también popularizaron el fox-trot, baile típicamente norteamericano, el tango fue su más duradero aporte a la música bailable del país.

* Efectos de la 1ra Guerra Mundial

En 1915 la guerra europea, si bien todavía lejana para los EE.UU., repercutía económica y anímicamente en el pueblo norteamericano, haciendo que la manía del baile en general comenzara a apagarse. Indirectamente, la sociedad neoyorquina empezó a perder interés en los Castle.
Por otra parte, Vernon, siendo todavía ciudadano británico, en 1916 decidió abandonar el baile y enrolarse en la British Royal Flying Corps. Las fuerzas armadas inglesas vieron frustrado su aspiración de tener una celebridad como él para entretener a las tropas, ante el deseo de Vernon de ir al frente de batalla. Según Irene, Vernon sintió que, siendo él un bailarín, su masculinidad podría ser cuestionada si aceptaba un puesto en la defensa pasiva, lejos del frente armado.
Después de sobrevivir casi dos años en las líneas de combate, Vernon fue ascendido a capitán, aclamado como héroe de guerra, y condecorado por 150 exitosas misiones aéreas realizadas sobre Francia. Poco antes de finalizar la guerra fue trasladado a la Fort Worth Flywing School de Texas, como instructor de pilotos. En esta ciudad, en un vuelo de instrucción, su avión se rozó con otro y se precipitó a tierra, falleciendo al instante el 5 de febrero de 1918.
Sepultado con la Croix de Guerre colocada en el pecho, su ataúd fue envuelto con las banderas inglesa y la de EE.UU..
Ya sola, Irene, carente del talento de Vernon, mala administradora, y sin guía en sus actividades artísticas perdió la fortuna que ambos habían acumulado bailando. Para recuperarse, escribió en 1919 el libro biográfico sobre su esposo, "My Husband", y en 1958 "Castles in the Air", una autobiografía contando los episodios más favorables de su vida con cierta exageración narrativa. En 1923, después de un tercer matrimonio, abandonó los escenarios, que le fueron hostiles, y consagró su vida a los animales.
La breve pero exitosa carrera de los Castle fue llevada a la pantalla por RKO en la película "The Story of Vernon and Irene Castle" (1939). A pesar de haber sido personificados por Fred Astaire y Ginger Rogers, la película resultó un fiasco. En ella ambos recrearon el tango de los Castle bailando al compás de Rose Room, un fox-trot lento de Art Hickman muy popular en salones de baile, transcripto en un ambiguo tiempo de tango.
La figura de Vernon Castle ha quedado como prototipo del bailarín de salón. Elegante, talentoso y extremadamente profesional, supo simplificar los pasos de todos los bailes de moda para que fueran ejecutados por el bailarín común.
Es necesario reconocer que parte del éxito de los Castle se debió al impulso promocional que les dio Elizabeth Marbury y al ritmo bailable que les proporcionó el talentoso director de orquesta James Reese Europe, compositor además de la mayoría de los tangos que ellos bailaron, con quien se habían asociado para animar sus clases de baile y sus presentaciones sociales*

Bibliografía - "The Tango in the United States" por Carlos G. Groppa. McFarland, New York, 2004.

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