TANGO Reporter - Nota de Tapa - Noviembre-Diciembre 2013, Nro 196
Tapa 167

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Tapa 196TANGO Reporter
Pedro Maffia, El Pibe de Flores
Por Oscar Mármol
Este notable bandoneonista nació el 28 de Agosto de 1899 en el porteño Barrio de Balvanera. Sus padres, inmigrantes italianos, Ángel Maffia y Luisa Spinelli lo bautizaron con el nombre de Pedro Mario.
Siendo Pedrito un niño, sus padres se mudan al barrio de Almagro transcurriendo en Rivadavia y Muñiz su infancia. Cuando era ya un joven los Maffia se mudan al barrio de Floresta. Su padre instala un negocio de Café-bar con canchas de bochas, y además tenía un pequeños escenario donde en esos tiempos tallaban los payadores en los boliches. El joven Maffia presenciaba extasiado las actuaciones de estos personajes, y comenzó a gustarle todo lo que fuera música y cantos.
Don Ángel viendo la vocación de su hijo, como buen italiano no encontró mejor regalo que comprarle un acordeón. El instrumento y algunas recomendaciones que recibía de algún ocasional músico que concurría al lugar, sirvieron para que Pedrito, improvisara alguna melodía.
Las cosas le iban bien (en lo económico), a Don Ángel y nuevamente se mudan al barrio Santa Rita que si bien estaba dentro de la zona, era un lugar más residencial. Como el muchacho progresaba, sus padres lo mandan a estudiar piano al Conservatorio Williams (Sucursal Flores), para que se perfeccione en Teoría y Solfeo. Aunque el piano no le llamaba mucho, puso tesón y al cabo de 6 años se recibió de Profesor.
Año 1911- Su papá lo llevó a un café donde Juan Maglio (Pacho) con su bandoneón, hacía las delicias del público. Fue tal el encantamiento de Pedro al ver tocar el bandoneón, y los sonidos que de él extraía Pacho, que no dudó que ese era el instrumento que el quería aprender a tocar. Los padres al ver la motivación de su hijo, lo estimularon y cuando llegó la noche de Reyes, en los zapatos que Pedro había puesto, los viejos le dejaron el bandoneón. ¡Qué emoción habrá experimentado, cuando al otro día amaneció y fue a ver que le habían traído!.
En esos tiempos no había profesores de este instrumento. Los conocimientos de piano que había aprendido, lo ayudaron para asimilar las enseñanzas que un fueyero de la época, llamado José Piazza le enseñaba de oído los tangos de Villoldo, Ponzio y Bevilaqua, fueron modelando el estilo que lo marcaría para toda su vida, en el difícil arte de ejecutar el bandoneón.
Era tal la vocación por aprender a dominar el instrumento, que la practica se convirtió en obsesión, logrando una notable digitación, y el dominio total de la mano izquierda (graves), que sería el sello que lo identificaría en el ambiente.
Siendo muy joven aún, con 12 años ya era un niño prodigio, dado la facilidad con la que dominaba el instrumento y le sacaba notas increíbles.
Don Ángel, mientras tanto se convertía en un próspero comerciante, y dejó el Café para cambiar de ramo comprando un mercado. Allí actuaba un guitarrista de nombre Justo Rodríguez, quien al escuchar al pibe Maffia tocar el fueye, le propuso incorporarlo a su espectáculo. El padre que ya había comprobado que su hijo tenía la madera de los elegidos, lo estimuló para que agarrara viaje, y Pedrito al ver tanto apoyo de su querido viejo, aceptó la invitación. Lo cierto que el debut se produjo en el café El Capuchino de Carlos Calvo y Colombres. Rodríguez en guitarra, Maffia, en bandoneón y un violinista joven, Fausto Frontera. Fue tal la aceptación que tuvo el trío que todos los boliches de Boedo y Mataderos, que los invitaban para que actuaran, a cambio de pasar el platito entre las mesas cuando terminaban. Y los resultados eran óptimos. Pero hasta allí podemos decir que estas actuaciones del joven Maffia, eran solo ensayos, hasta que llegó la hora de su debut .

Su debut profesional

En el barrio de Flores había un circo de nombre Fontanella y Pedrito, integrando un cuarteto con Fausto Frontera, un pianista de nombre Pedro Ramírez, y José Di Nápoli otro violinista, debutan profesionalmente tocando tangos. Ya estaba lanzado al ruedo, y quiso que un asistente al espectáculo, reparara en el bandoneonísta del conjunto. Le causaba asombro la manera de interpretar de este juvenil bandoneonísta, y le dijo "...pibe, usted está para cosas mayores...", y allí nomás le propuso actuar en un lugar más importante donde podría mostrarse. Como era menor de edad, tuvo que consultar con Don Ángel, dado que iba a actuar en el barrio de la Boca, en el Café La Marina, junto al Gallego Manuel y a Luis Bernstein, profesionales muy reconocidos.
El pibe Maffia ya estaba en la boca de todos los interpretes del ambiente, y en su carrera ascendente, pasa a actuar en el Café Lambaré de Villa Crespo, en un cuarteto.
Año 1914 - Pedro con 15 años era requerido por los conjuntos pioneros del tango y para actuar en el Café Venturita con el cuarteto de Emiliano Costa, el café Tontolín de la calle Triunvirato, acompañando al flautista Adolfo Pugliese, padre de Osvaldo, y al guitarrista Domingo Salerno. Cuando decide ejecutar solos de bandoneón, lo hace en todos los cafés de Villa Crespo, y allí se afirma su personalidad y su estilo va ganando espacios hasta allí desconocidos, en el difícil arte de interpretar el fueye. Su meta, como la de todo artista tanguero era llegar a tocar en la calle Corrientes.
Año 1915 - Por fin su sueño se cumplió. Uno de los locales más requeridos era el famoso Bar Iglesias, y allí desembarca Pedro integrando un cuarteto. En piano, Pascual Cardarópoli, Adolfo Pugliese en flauta, Francisco Confeta en violín y por supuesto él en bandoneón.
Año 1916 - Pasa a tocar en el café Monterrey de la calle Maipú, pero abruptamente se quedó sin trabajo.
Año 1917 - ¿Qué hacer? No entendía nada, pero así eran las cosas, y había que poner el pecho a las balas, entonces decide iniciar una gira por la Provincia de Buenos Aires, y recala en Punta Alta. Había para ese entonces una delegación de artistas por aquellos lugares, promocionando un famoso sello musical, entre los que se encontraban el dúo de Gardel-Razzano con el guitarrista Ricardo, más Roberto Firpo y otros. Cuando Ricardo, escucho al joven Maffia, este se quedó impactado por el arte poco común de tocar el bandoneón. Inmediatamente le comentó a Roberto Firpo las virtudes del pibe, y Firpo ni lerdo ni perezoso , lo escuchó y no dudó en proponerle contratarlo para su quinteto, y con la flamante incorporación se convertiría, en sexteto. Maffia ni lo pensó, tocar con Firpo no era propuesta común. Recordamos que Firpo conjuntamente con Canaro eran los pioneros de las Orquestas típicas, y al incorporar Firpo a Maffia, el Pibe de Flores, le dio un estilo más definido al conjunto que ratificaron enormemente el prestigio que ya tenía este conjunto y que contribuiría grandemente a poner los cimientos de la que sería a futuro ser llamada "La Escuela Decareana".
Con Firpo, recorrió el país mostrando su técnica, pero era tan agotadora la gira por los contratos que le llovían al director de todos lados, que no aguantó mas y dijo basta, y se independiza del maestro. Esto sucedió en ciudad de Córdoba, y conmocionó a Firpo quien trato de convencerlo que revertiera su decisión, pero las cosas eran así y Maffia se mantuvo firme.
En la ciudad de Córdoba Roberto Firpo lo remplaza con otro joven que con el tiempo sería también un gran ejecutante del bandoneón, Ciriaco Ortiz.
Año 1920 - El tango para esos tiempos tenía varios jóvenes virtuosos en tocar los instrumentos, que trataban de despegarse de los conjuntos donde actuaban para hacer su experiencia profesional. El joven Maffia no era la excepción. Sumado a eso él ya era figura conocida en el medio por su particular estilo de tocar, y con Julio De Caro y el pianista José María Rizzuti, que habían dejado de pertenecer al conjunto de Eduardo Arolas; formaron un cuarteto sumando un violín mas, el de José Rosito.
El éxito del flamante cuarteto, fue inmediato, debutando en el café El Parque, de Lavalle y Talcahuano. Los otros músicos acudían a presenciar (y aprender) la actuación de estos noveles interpretes, pero con un grado de profesionalidad que asombraban. Una noche acertó a ir el bandoneonísta Osvaldo Fresedo, y al comprobar la docencia que ejercían, no dudó en llevarse con él a algunos. Fue ahí cuando apalabró a Rizzuti y De Caro para que debutaran con él en la orquesta que estaba armando, sin interesarse en Maffia. Por supuesto Pedrito conmocionado por esta actitud, al quedar fuera del proyecto, tuvo un sentimiento profundo de bronca. El Negro Leopoldo Thompson, que era contrabajista de Firpo, (y que siempre había seguido de cerca al talentoso músico), al conocer esta situación, le insiste que vuelva con el maestro, que sería bienvenido. Vuelve Maffia con Firpo, que estaba pasando un buen momento artístico actuando en el Teatro Nacional, acompañando musicalmente a una obra que se estaba dando, y por un año se quedó tocando con Roberto Firpo.
Año 1921 - Compone La Mariposa, y su amigo el poeta Celedonio Flores le pone letra. Inmediatamente se la estrena Francisco Canaro en el Royal Pigall, y Carlos Gardel se la graba en el sello Odeón.
Si bien se retiró definitivamente del conjunto de Firpo, hasta el año 1927, continuó ligado como primer bandoneón exclusivamente para los registros fonográficos.
Se incorpora al quinteto del pianista Samuel Castriota, y después lo hace con el sexteto de José Martínez.
Año 1922 - Francisco Lomuto lo invita para que se sume a su conjunto.

Forma su orquesta

Año 1923 - Se materializa el sueño de la Orquesta propia a partir de que los hermanos Ratti (Pepe y César), montaron una obra teatral donde intervenía Ignacio Corsini y había que acompañarlo musicalmente, le proponen y acepta este desafío. La alegría duró poco, la obra fue un fiasco y bajó abruptamente de cartel. Otra vez en el llano.
Año 1926 - Julio De Caro quien con su orquesta tenía continuidad de trabajo, lo convoca y él gustoso pasa a integrar el famoso sexteto, sin abandonar íntimamente la idea de tener su propio conjunto. En el ínterin , el bandoneonísta Luis Petrucelli le comenta a Julio que se iba del grupo, por lo que De Caro, ante esta situación, necesitó remplazarlo inmediatamente. No era fácil encontrar alguien que haga pareja con Maffia, dado su nivel profesional. Un amigo le arrima una información positiva que a Julio le resolvió el problema.
En un café de Villa del Parque había un bandoneonísta de nombre Pollet, apodado El Francesito, que tocaba tan bien que gastaba el instrumento. De Caro, ni lo dudó, fue y entrevista a Pollet, le hace la propuesta pero el músico le agradece cortésmente y declina la misma a favor de su segundo bandoneón, Pedro Laurenz, al que pondera por ser un estudioso obsesivo del bandoneón. De Caro, dada la juventud del bandoneonísta, no creía que podía satisfacer sus exigencias, más cuando lo escuchó frasear y las notas que sacaba del instrumento, lo tentó, y allí marchó Laurenz con él a conocer a sus nuevos compañeros.

Nace el dúo

Cuando apareció De Caro con el nuevo bandoneonísta, en el fino cabaret donde actuaba (Vogue's), los músicos y especialmente Maffia y Thompson, lo miraban como un bicho raro, no lo veían para estar a la altura de las circunstancias de remplazar a Petrucelli. Pero llegó la hora de la verdad y Julio dispuso que ensayaran el tango Todo Corazón, cuando finalizaron y comprobaron las notas que Laurenz sacaba de su fueye, no pudieron ocultar su asombro. Maffia le pregunto a De Caro, "...¿de dónde sacó este genio?". Tácitamente a partir de allí quedó constituida la mas formidable pareja de bandoneones que dio el tango. Tal fue así que la empresa RCA Victor, se interesó para que el sexteto de notables músicos de Julio de Caro grabaran exclusivamente para ellos.
Para esa época, el consagrado Pedrito, Laurenz (ya Maffia había pasado a ser Pedro para distinguirlos), estaba en una oportunidad viendo actuar a su antiguo amigo, Enrique Pollet, y De Grandis el poeta, que también estaba en la reunión, le dice, "...Pedrito, ...tengo una letra para un tango; ¿le podés hacer la composición?", a lo que Laurenz accede y le pone música a la primera parte, después se lo pasa a Maffia para que lo complete, y nace esa elegía poética acompañada de un marco musical incomparable como fue y es el tango Amurado.
Por la cabeza de Pedro El Grande, desde hace tiempo rondaba la idea de volar solo, entendía que ya había cumplido un ciclo como integrante de orquestas, y quería ser protagonista, pero esta inquietud se va postergando dado que De Caro consigue un buen contrato para actuar en el Chantecler, y recibe una mejor paga. Y no eran tiempos de desechar ingresos económicos. En este lugar actuaban de noche, además por las tardes se presentaban a la hora del té en la confitería de Harrod's de la calle Florida, donde concurría lo más granado de la aristocracia porteña, siendo este conjunto una de las avanzadas en este segmento de la sociedad tan reacio a aceptar la música ciudadana.
De Caro era ya toda una figura, actuaciones de jerarquía, sumado a que sus discos se vendían cada vez más, hacían de este notable director y su agrupación, un estilo inconfundible, lo que con el tiempo se la conocería como La escuela Decareana, y que satisfacía a todos los públicos que presenciaban sus actuaciones, incluso la gente bien.

Arma su conjunto

A fines de 1926, Pedro Maffia, en su plenitud artística, se desvincula de De Caro y contrae enlace con la hermana de Sebastián Piana. Para ese entonces el dúo de bandoneones en el sexteto de De Caro lo constituían Maffia y Laurenz, con la partida de Pedro, De Caro contrata a Armando Blasco (el cieguito), y Pedrito Laurenz pasa a ser primer bandoneón.
Maffia, que ya había decidido no depender mas de nadie como músico, se puso en la búsqueda de buenos profesionales para tener su propio conjunto.(y vaya si lo logró). Con De Caro, Pedro Maffia había aprendido algo fundamental, y era que el piano era el instrumento base, que llevaba la voz cantante de cualquier conjunto que interpretara tangos. Por lo que era vital que buscara alguien que se alineara con ese estilo que había costado tanto lograr, después de tanto estudiar. No podía darse el lujo de equivocarse, en esta elección.
En el ambiente se hablaba mucho de las mentas de un joven pianista que tocaba con el ya conocido Enrique Pollet, y sin dudar lo fue a apalabrar y tentarlo para que tocara con él. Ese joven era Osvaldo Pugliese, que tenía la misma formación musical decareana y el tesón de aspirar a una evolución permanente dentro del estilo y que además entendía el tango como ellos. El joven acepto el desafío. Para acompañarlo como segundo bandoneón buscó también a otro notable ejecutante, Alfredo De Franco. Los violinistas, también tendrían que ser relevantes y por supuesto interesó y aceptaron, Elvino Bardaro y Cayetano Puglisi, quedando la responsabilidad del contrabajo a cargo de un excelente ejecutante como era Francisco De Lorenzo. El equipo estaba armado, ahora venían horas de ensayos para alinear los instrumentos, y debutar en el Café Colón de la Avda. de Mayo (el mismo lugar donde años atrás debutara Julio De Caro con su sexteto).
Año 1928 - Era común que las salas teatrales organizaran para los Carnavales veladas danzantes, y para ello convocaban las mejores orquestas. Pedro Maffia es contratado por el famoso Teatro San Martín de la calle Esmeralda. Cuando terminan los Carnavales pasan al Cine Hindú, donde continúan actuando con un éxito resonante. La grabadora de discos Brunswick lo contrata en exclusividad para grabar.
Año 1930 - Con mucho éxito comenzó esta década para Maffia dado que los hermanos Discépolo escribieron y dirigieron en el Teatro Argentino, la obra musical "El Grillo", y él tuvo la responsabilidad musical de la misma. Cabaret y radios lo requerían para que actuara, debido a la aceptación entre el público que había logrado.
Por la orquesta de Maffia, pasaron excelentes músicos que con los años serían verdaderos maestros del Tango, citaremos por ejemplo los casos de Osvaldo Pugliese, Elvino Vardaro, Cayetano Puglisi, Lalo Scalise, Antonio Rodio, Salvador Caló, (hermano de Miguel), los hermanos Lipesker, etc.
En las orquestas había constantes renovaciones de músicos, ese año ingresa a la orquesta el Chula Clausi, un bandoneonísta excelente, José Pascual (el autor de Arrabal), que en su momento había remplazado a Pugliese) es remplazado por Lalo Scaslie, y se incorpora Antonio Rodio como violinista. Ese año animó los bailes de Carnaval del Teatro General San Martín.
El cine sonoro estaba comenzando y eso motivaba que los cines, reductos que eran usados por las orquestas tanto para animar las películas mudas, como asimismo actuar ante el público, cambiaran el escenario y eso causara que muchos conjuntos dejaran de trabajar, dado que los empresarios fueron beneficiados por el nuevo sistema sonoro de películas. Eso fue un boom entre el público, desechando el tango y sus interpretes.
Los cabaret y bares pasaron a ser reductos principales para escuchar y bailar la música ciudadana. Pero había más interpretes que lugares. La carencia laboral no alcanzó a Pedro Maffia que tenía luz propia, era un director con fama y reconocido por su profesionalidad, por lo tanto todos los empresarios lo buscaban.
Año 1935 - La firma Pebeco, fabricantes de un dentífrico, encargó a Homero Manzi que ideara un espectáculo relacionado con el tango, y no se le ocurrió mejor idea que convocar a los cuatro mejores bandoneonístas del momento acompañados por un gran pianista. Si bien había muchos y buenos, la responsabilidad recayó en Pedro Maffia, Pedro Laurenz, Carlos Marcucci y Ciriaco Ortiz, siendo acompañados en el piano por Sebastian Piana (cuñado de Pedro).
Radio Stentor era la emisora que transmitía sus actuaciones, el grupo fue bautizado como "Los cinco Ases Pebeco", la actuación comenzaba con la presentación y glosas de Homero Manzi. Lamentablemente para los que gustan del tango, no quedaron registros fonográficos de este conjunto.
El genial maestro había adquirido una fama que trascendía las fronteras del país. Desde distintas ciudades de Santiago de Chile invitan a Maffia para que vaya a actuar. Con nuevos músicos arma un conjunto integrado por Salvador Caló, al piano, Abraham Leivinson y Leo Lipesker en violines, el clarinetista Santos Lipesker, él en bandoneón y el cantor Martín Podestá.
Además intervino en varias películas, como "Sombras Porteñas" (1935), "Canillita" (1936), "Turbión" (1939) etc... Fue sin lugar a dudas un co-fundador de la llamada Escuela Decareana, su técnica y su estilo, su fraseo incomparable, así lo marcan. Sus distintas agrupaciones fueron continuadoras de esa escuela.

Nace un nuevo estilo

Pero como todo son ciclos en la vida, ese año se produce un hecho histórico en el tango, que iba a separar las aguas en cuanto a los gustos de los porteños. Con fuerza arrolladora, avanza un conjunto también pionero, que venía batallando, pero con un concepto completamente inverso a lo que hasta allí había predominado en gusto ciudadano. Juan D' Arienzo, (de él se trata), irrumpía sin pedir permiso con su orquesta y su joven pianista Rodolfo Biaggi, que creaba un nuevo paradigma, motivando a legiones de porteños a llenar las pistas para bailar. El 2 x 2 lo convirtió en 2 x 4 y echó por tierra lo que hasta allí, era la verdad revelada en el tango. "Tómame o déjame" , "Blanco o negro", "Aceite o vinagre", era la opción. Había nacido el estilo anti-decareano. Donde tocaba D' Arienzo, la gente se quedaba en la calle, pujando por entrar a los lugares donde la orquesta actuara, tal la aceptación lograda.
Así estaban las cosas, y para los músicos tradicionales, no había más alternativa que aceptar esta realidad o abandonar el barco. La mayoría de las orquestas Decareanas con el ritmo cadenero, debieron acelerar el ritmo si querían competir, o dar un paso al costado. Maffia, Cobián, Fresedo y otros grandes maestros no aceptaron lo que consideraban el anti-tango, y entraron en un letargo profesional hasta tanto pasara el mal trago. Cobián emigró a los EE.UU., Maffia no entendía como se podía maltratar el bandoneón estirándolo en forma de abanico, como lo hacían la línea de bandoneones de D' Arienzo como para romperlo. Hasta que pasara el furor, Maffia desembarcó y decidió retirarse.

Los cinco grandes

Pero la novedad se convirtió en realidad y a medida que pasaba el tiempo este flaco desgarbado que hacía una grotesca imitación de un profesor de solfeo cuando dirigía, fue creciendo en popularidad, calando muy hondo en el gusto popular, donde sus cantores, primero Mauré y luego Echagüe, ejercían un magnetismo especial entre los milongueros.
A partir de este fenómeno las orquestas pasaron a tener hinchadas, las hubo de Pugliese, de Troilo, de Di Sarli, de De Angelis, y de D'Arienzo, estas eran las pesadas, eran las cinco grandes. Por supuesto el fenómeno D'Arienzo colmaba holgadamente las expectativas económicas, llevando la delantera, en el pelotón. Con el transcurrir del tiempo la única orquesta (de las líderes) que seguía manteniendo la bandera decareana en alto, era Osvaldo Pugliese. Para Maffia el tango era un sentimiento, el entendía esto de otra forma, donde el público gustaba o no del tango, nada de divisiones.
Año 1942 - El íntimamente sabía que todavía estaba ese público que se adhería a las manifestaciones populares más calificadas, y que justamente no eran mayoría. Es por eso que cuando decidió volver, buscó a músicos que se alinearan con su forma de pensar e interpretar, por eso eligió a Lalo Scalise y Elvino Vardaro, y con esa base filosófica tanguera, rearmó la Orquesta. Debutó en el cabaret Tibidabo, y además en el Teatro Presidente Alvear participando en la parte musical que había creado su cuñado Sebastián Piana, en la obra "Juan Tango".
Año 1946 - Funda con otros colegas, la Asociación Argentina de Directores de Orquesta. Conciente que su cuarto de hora había pasado, pero satisfecho porque el había sido parte responsable de un momento histórico del tango, se llama a retiro por varios años dedicándose a la comercialización de alhajas en la calle Libertad, que le dejaba mas dinero sin tanta mala sangre, motivado por la impotencia de no poder cambiar las cosas.

Fin de su etapa profesional

Año 1959 - Forma la que sería su última Orquesta, integrada por Elvino Vardaro, José Nieso, Aquiles Aguilar, Domingo Mancuso, Gabriel (Chula) Clausi, Cayetano Cámara, Ernesto Baffa, Enrique Muné, y Enrique Marchetto, en los cantares Alberto Gómez.
Como compositor dejó obras hermosas: Pelele, La Mariposa, Taconeando, Ventarrón, Por qué no has venido, Cuándo volverás, Tiny, Sentencia, Amurado, Abandono, Cornetín, Juan Tango, No aflojes, Mangangá, Te aconsejo que me olvides, Diablito.
Sus cantores fueron Luis Díaz, Carlos Vivan, Roberto Maida, Pedro Lauga, Francisco Fiorentino, Rafael Cisca, Mariano Balcarce, Felix Guiterrez, Martín Podestá y Alberto Gomez.
El 16 de Octubre de 1967, a los 68 años, fallecía este genial maestro de maestros del Bandoneón, ejecutante eximio que fue el creador de una nueva manera de tocar este difícil instrumento.
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