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Tapa 128
El mítico Palais de Glace y una supuesta velada de tango - Nro 128, Enero 2007.
Por Juan Manuel Peña


Se dice y se escribe asiduamente, que en el llamado Palais de Glace (Palacio de Hielo), vecino a la zona de la Recoleta, se bailó por primera vez el tango en la sociedad porteña alrededor de 1915, aunque ello no haya sido exactamente así, como después explicaremos.
"Locales mayores" nombró Héctor Iñigo Carrera al Palais de Glace, al Armenonville y al Royal Pigall, donde los "jailaifes" bailaban un tango compadrón, pero más estilizado en sus cortes y quebradas, más "tango de salón" desde 1920 en adelante. Gobello cuenta que el Palais era un velódromo alrededor de 1900, dependiente del restaurante Belvedere y centro del Club Ciclístico Italiano y que alrededor de 1895 se transformó en pista de patinaje, primero sobre ruedas y luego sobre hielo.
Para el Centenario, en 1910, el barrio de la Recoleta así como otros puntos de la ciudad, comenzaron a cambiar a la luz de nuevas construcciones.
El edificio actual del Palais de Glace, ubicado en las calles Ave. Alvear y Posadas de Bs. Aires, es una construcción que data de 1910, siendo en su origen, año 1891 una pista de patinaje.
Su estructura con una cúpula de vidrio responde a la influencia francesa, tan en boga en el Buenos Aires de principios del siglo XX. Posee lucarnas que daban luz natural a la pista de 21 metros de diámetro, donde los integrantes de la sociedad porteña lucían sus habilidades en el patinaje. Un gran sótano guardaba las máquinas que producían el hielo necesario para la pista.
Tenía también una confitería, un órgano y palcos para los asistentes, "con relieves versallescos". El edificio es circular y tiene dos plantas,(1685 metros cuadrados de construcción) donde también se encuentran galerías interiores. La planta superior está abierta en forma abalconada en el centro para permitir ver lo que sucede abajo.
Rápidamente el tango ocupó un lugar de importancia llevado de la mano de algunos directores de orquesta y autores de música de tango, como Francisco Canaro, Roberto Firpo, Juan Carlos Cobián, Enrique Delfino y más tarde Julio de Caro.
Como es sabido, hasta 1910 todos estos lugares de la Boca y Recoleta, y también de Palermo, donde se bailaban tangos, eran de "mala fama", por la gente que los visitaba y por las actividades que en esos lugares se realizaban. Los hombres de la sociedad iban solos a esos bailes o con mujeres de vida aireada. Las mujeres de la clase alta, media y baja conocieron el tango por las partituras que se vendían para tocarlas en el piano familiar, los organitos callejeros y principalmente por los grabaciones en cilindro o disco, que comenzaron a realizarse en los años de principio del siglo XX.
Y aquí, como bien relata Enrique Binda, "…se dio la penetración del tango en los hogares y esto trajo aparejado una innovación en cuanto a la coreografía, porque, a fin de poder bailarse en familia, se privó a esta de los pasos o figuras más ‘licenciosas', dando origen a un tango llamado ‘más liso', más ‘de salón'". Esto sucedió alrededor de 1910.
Con esto se prueba que si bien el tango se hizo famoso e internacional en París, no es menos cierto que fue llevado allí por miembros de la aristocracia vernácula que lo bailaban asiduamente. Lo hacían tanto en los lugares "non sanctos" (los hombres), como en las casas de familia, tal como lo practicaron Ricardo Güiraldes, Miguel Tornquist, Vicente Madero, Daniel Videla Dorna, Bermejo y otros.
A todo esto, el Barón Antonio De Marchi, un italiano nacido en Novara, Italia, yerno del General Julio A. Roca, ya que estaba casado con su hija María, era intimo amigo de Jorge Newbery, gran deportista y habitué de la noche porteña.
Puccia lo presenta como presidente de la Sociedad Sportiva Argentina, que lo fue, y como "…un destacado deportista y hombre de intensa vida social", habiendo bregado intensamente para introducir el tango en la sociedad porteña de entonces.
También dice Puccia que De Marchi habría organizado en 1912 una velada en el Palais de Glace donde reunió "… lo más granado de la sociedad porteña". El autor de La Morocha, Enrique Saborido, y un tal Contreras bailaron con sus compañeras varios tangos, siguiéndolo luego los demás concurrentes. No ha quedado prueba documental de ello, ni fecha de tal evento y algunos autores mencionan 1913.
Puccia agrega que el conjunto que brindó sus tangos en esta ocasión fue el cuarteto del "Tano Genaro".
De todas maneras es improbable la realización de este evento del Palais, tomado y repetido por numerosos apologistas de la historia del tango, sin darse cuenta que el tango no necesitaba de esto, más aún cuando la palabra "tango" no era tan pecaminosa como se sostiene, y porque, además, la nueva música de Buenos Aires ya se bailaba y se apreciaba en los salones de la clase alta para el año 1912.
El escritor argentino Ulises Petit de Murat, coincidente con Puccia, y también con Blas Matamoro, menciona a Enrique Saborido y a su compañero Cortinas el haber realizado una presentación del tango en 1912 en el Palais, con sus compañeras de baile, pero, como todos, no menciona fechas exactas y se atiene a la tradición oral.
En otra versión de su historia del tango, que tiene varios errores, Matamoro (1996) fija la reunión de De Marchi en 1916, año coincidente con la elección de Presidente de la República del Dr. Hipólito Irigoyen. No precisa día ni mes, sino el año y relata como si lo viera "…Ese mismo año se celebra en el Palais de Glace de Buenos Aires una suerte de juicio al tango, convocado por un sportman y elegante vinculado a la buena sociedad, el barón De Marchi. Se baila esta danza, otrora maldita, con y sin cortes, y las mejores familias, apretadas en la platea, aprueban la decencia del tango…". No creemos que haya sido así.
No lo califican bien a De Marchi los autores Binda y Lamas antes mencionados que, además, sostienen con fundamento, que no hay documentación alguna que pruebe que en el Palais de Glace se hizo una presentación de baile del tango en la sociedad y que, como resultado de ella, la música de Buenos Aires se introdujo en las altas esferas. Recorriendo los diarios de la época la sola mención es para el concurso de tangos de 1913, que sí organizó el barón De Marchi.
También los primos, y no hermanos, Luis y Héctor Bates en su libro "Historia del Tango", de 1936, primer y único tomo, hablan de esta ya famosa reunión del Palais, pero no aportan fecha ni datos precisos. Es difícil creer, y compartimos totalmente la opinión de Binda y Lamas, cuando manifiestan que de haber existido ese baile, no pudo haber tenido "trascendencia" tan importante como para cambiar la historia del tango de un día para otro.
No deben olvidarse tampoco las opiniones que distinguidos personajes como Juan Pablo Echagüe, Leopoldo Lugones, Carlos Ibarguren, Ezequiel Martínez Estrada o el embajador argentino en Francia en aquel tiempo, Enrique Larreta, vertían en contra de la naciente música popular insistiendo en el origen prostibulario de la misma y quitándole todo sentido de evolución y transformación, con lo que una actuación como la comentada podía ser una especie de reivindicación.
Lo que sí, dijimos, hizo Demarchi, a quién debe calificarse como un gran propulsor del tango, fue organizar un concurso que se realizó en el Palace Theatre, situado en la porteña calle Corrientes 957, los días 22 23 y 24 de septiembre de 1913, donde bailaron tangos seis parejas de conocidos actores. El evento se llamó "Primer Concurso de tangos patrocinado por la Sociedad Sportiva Argentina", contando con "…gente de apellidos apabullantes, comenzando por Esther Lavallol de Roca, suegra del organizador".
Se presentaron al concurso 63 obras (tangos) y se seleccionaron seis; de ellas cuatro recibieron el premio. Una orquesta dirigida por el maestro belga, radicado en Buenos Aires, Carlos Marchal (autor de los tangos Que papelón, Haga correr… y El chiripà) interpretó la música siendo los tangos premiadas: 1º El Tony de J. Nirvassed, seudónimo de un inmigrante francés llamado José De Wavrin (tango luego titulado Feliz año nuevo), 2º El aventurero, 3º Pocho (Pacho Nº 5) de Juan Maglio"Pacho", y 4º El rey de la serpentina de Graciano de Leone.
Este concurso de tangos fue propiciado por una comisión de damas, que además votó por los mejores, con apellidos ilustres, como Victorica, Roca, Lavallol, Santamarina, Quintana, Rodríguez Larreta, Lezica Alvear, Unzué, Anchorena, y una docena más.
El jurado estaba integrado por Daniel Videla Dorna, Vicente Madero, y los maestros Julián Aguirre que lo presidió, y Armando Chimenti.
El articulo sobre la historia y la evolución del tango escrito por "Viejo Tanguero" fue publicado en el diario Critica, de Buenos Aires, el 22 de septiembre de 1913, y es considerado por algunos como la primera historia del tango. Después de hacer un breve recorrido por la música de Buenos Aires mencionando los bailes de bajo fondo, los autores de algunos tangos, los organitos y las academias así como los corredores de la Plaza Lorea, los peringundines y algunos teatros, "Viejo Tanguero" cierra el escrito con algunas consideraciones sobre el baile de tango.
En la parte que nos ocupa dice textualmente el artículo de Viejo Tanguero del 22 de septiembre de 1913: "…Esta noche, pues el viejo tango, que con vergonzoso estigma llegó a la vida nacional, resurge como el viejo Fausto de Gounot a la aristocrática escena para hacer su entrada triunfal de niño bien, acicalado con la estirada indumentaria del impecable frac y gentiles manos enguantadas", lo que hace especial referencia al Concurso de Tangos a celebrarse en el Palace Theater, y no a algún baile de sociedad en el Palais. Es probable también que de aquí venga la confusión.
León Benarós relata "…En 1912, el Barón De Marchi organizó una famosa fiesta en el Palais de Glace, para ver si la sociedad porteña podía admitir el tango en su seno". Menciona a Mariano "Maco" Milani, "niño bien" que gastaba fortunas a manos llenas y a (Juan?) Carlos Herrera, los dos afamados bailarines, como los que hicieron el nexo entre el tango denostado y la gente de alcurnia. Y finaliza diciendo: "…La sociedad porteña, a partir de entonces, abrió francamente sus puertas al tango. Un ‘exequátur' que le extendía con alguna tardanza, y que ya se lo habían otorgado los más cultos países del mundo". Tampoco Benarós da fecha exacta; solo dice 1912. Insistimos que todos se confunden con el Palace Theater y el concurso de tangos del 22, 23 y 24 de septiembre de 1913.
Todo esto demuestra también que el tango no debía ser "mala palabra" para estos años anteriores a la Primera Guerra Mundial y que su música y baile eran considerados y aceptados también por la clase alta de Buenos Aires. Cuesta creer que por una velada con una orquesta de tangos, la sociedad argentina comenzaría a contratarlos para sus fiestas.
El diario La Nación dice en su crónica del 23 de septiembre de 1913 titulada "Ecos diversos": "...La velada inicial del concurso de tangos auspiciado por la Sociedad Sportiva Argentina suscitó anoche en el Palace Theater una animada reunión social. El festival de la Sportiva parecía significar la consagración del tango por lo más representativo de nuestra sociedad." Y sigue la crónica mencionando que se presentó el tango con gran clase eliminando sus orígenes canallescos, pero que por su calidad de baile íntimo no fue seguido por la mayor parte de la concurrencia. Aplaude a algunos de los bailarines y los premios otorgados. Con esto se concluye la prueba de la inexistencia de la tantas veces repetida reunión danzante en el Palais de Glace, por la sociedad argentina.
El director de cine Francisco Mugica recreó esa supuesta velada de 1913 en el Palais por la sociedad argentina, en su película "He nacido en Buenos Aires", de 1959, interpretada por Enzo Viena, Gilda Lousek, Mario Fortuna, Santiago Arrieta, Alberto Argibay, Ignacio Quirós, María Luisa Robledo y otros. Allí junto al trío de tango integrado por los protagonistas del film, Mugica hace cantar a Carlos Gardel Mi noche triste en el Palais de Glace.
Gardel nunca cantó en ese lugar ni pudo ser el tango de Pascual Contursi, ya que el tema que inauguró el tango canción, se afirma que fue cantado por Gardel 14 de octubre de 1917 en el teatro Empire, y aunque Mi noche triste era conocido, como bien apuntan los Barsky, Gardel fue el primero en "…darle una entidad".
Enrique Cadícamo es autor de dos composiciones que nombran el Palais. Una, de la década de 1940, del que es autor de la música y los versos, titulada Palais de Glace (Palacio de Hielo) cuyas estrofas son: "Palé de Glas / del 920 / no existes más/ con tu cordial ambiente… / allí bailé / mis tangos de estudiante / allí soñé / con los muchachos de antes… / ¡Noches del Palé de Glas! / Ilusión/ de llevar / el compás, / tu recuerdo es emoción / y al mirar que ya no estás / se me encoge el corazón". Cantado por Ángel Vargas con la orquesta del maestro Ángel D`Agostino, fue grabado en 1944.
El otro tango de Cadícamo alusivo al Palais de Glace, grabado también por la orquesta de Ángel D`Agostino se llama Carnavales de mi vida (Mosca Muerta), es también de los años 40, con música de Juan Carlos Cobián y en una estrofa dice: "Yo soy aquel noctámbulo galán / que tanto te bailó / en el "Palé de Glas".
También Cadícamo menciona al lugar de bailes, en uno de sus poemas cuando dice: "Palais de Glace el de antes, / el del novecientos veinte, / era tan lindo tu ambiente! / Tan high life, tan elegante".
Aunque la velada en el Palais sea leyenda y algo imposible de comprobar, la mística de los primeros tiempos del tango y su entrada en los grandes salones porteños, lo hace inolvidable e insoslayable a la hora de contar la historia del tango.

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