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Tapa Piazzolla
Piazzolla en los EE.UU.
Por Carlos G. Groppa

La tarde del 6 de setiembre de 1987, Astor Piazzolla con su Quinteto dio un concierto al aire libre en el Central Park de New York, ante una multitud de más de 4 mil personas congregada bajo una fina lluvia. Transmitido por la estación de radio WNYC93.9 y luego difundido en un CD, es considerado el mejor concierto grabado de Piazzolla. Su Quinteto, con Pablo Ziegler (piano), Fernando Suárez Paz (violín) Horacio Malvicino (guitarra eléctrica) y Héctor Console (contrabajo), y Piazzolla (bandoneón), electrizó a la audiencia que permaneció incólume a pesar de la persistente lluvia. Piazzolla estaba recogiendo en los EE.UU. lo que había sembrado.

El bandoneonista no era ajeno al ambiente. Se había criado en esa ciudad, residido por tres años a partir de 1958, y regresado en 1965 con su Quinteto para dar un concierto en el Philharmonic Hall. A partir de esa fecha, Piazzolla volvió periódicamente a los EE.UU.. Pero sus constantes giras durante la década de 1980 lo convertirían en la mayor fuerza de divulgación del tango, un tango no bailable, sólo para ser escuchado. En otras palabras, un tango de concierto, su tango, la música de Buenos Aires como él la llamó. En ese lapso de tiempo su música se hizo tan conocida como su rostro. Sus discos inundaron el mercado discográfico, y su imagen ilustrando tapas de revistas especializadas, reportajes periodísticos, programas de festivales y entrevistas televisadas, lo convirtieron en una figura familiar y conocida, aún para los no amantes del tango.

Astor Pantaleón Piazzolla

Nacido el 11 de marzo de 1921 en la ciudad balnearia de Mar del Plata, Argentina, Astor Piazzolla fue llevado a los EE.UU. cuando tenía 4 años. Criado en el barrio italiano de Little Italy de New York, aprendió a tocar el bandoneón, regalo de su padre, a temprana edad. Después de completar la escuela secundaria, estudiar música con el pianista Bela Wilda, discípulo de Rachmaninov, y escuchar a Gershwin y Ellington, regresó a la Argentina con su familia a principio de 1937,llevando su destino musical marcado. Tenía 16 años de edad y había conocido y trabajado con Carlos Gardel mientras éste filmaba allí "El día que me quieras".

Regreso a New York

Combatido insistentemente por los tangueros tradicionalistas, después de pasar por un período de incertidumbre en su carrera, Piazzolla consideró seriamente regresar a los EE.UU.. El imprevisto encuentro en un bar de Buenos Aires con George Greeley, un productor de la Metro, apresuró los acontecimientos. Habiendo escuchado al Octeto y fascinado por su creatividad, Greeley tentó a Piazzolla para que fuese a la Meca del Cine a escribir musica para películas. Era el empujón que necesitaba. En febrero de 1958, Piazzolla voló a New York sin su familia -meses más tarde llegaría su esposa e hijos- para recibir la noticia de que Greeley había muerto. Instalado nuevamente en la ciudad en la cual pasó su infancia, se vio obligado a aceptar pequeños trabajos para sobrevivir mientras resolvía sus trámites gremiales con la Unión de Músicos.

Echando mano a su versatilidad musical, Piazzolla acompañó a un cantante que se presentó cantando tangos en inglés en el programa de televisión "The Garry Moore Show" por CBS, hizo arreglos para la cantante Graciela de la orquesta tropical de Machito, organizó un quinteto con el que grabó dos discos, musicalizó un ballet para la coreógrafa Ana Itelman a estrenarse en Puerto Rico, escribió una cantata basada en la historia de Jorge Luis Borges "El hombre de la esquina rosada", y trabajó musicalmente con un ballet para la pareja de bailarines Juan Carlos Copes y María Nieves. Todo no muy a su gusto, y muy lejos de lo que él pretendía hacer.

En esos momentos de agitación emocional surgió Adiós Nonino, tango que luego quedaría como su obra más identificatoria, escrito en homenaje a su padre recién fallecido en la Argentina.

"Jazz-tango" y el vacío

Entre toda esta actividad artística, lo más positivo es la grabación, hecha a mediados de 1959, de dos LPs de "jazz-tango": uno con orquesta y coros, el otro con un quinteto. Si bien Piazzolla consideró estos discos como uno de sus "pecados capitales", sembró con ellos una semilla con cierto aire de tango que lo mantuvo creativamente vivo en New York .

Lo de "jazz-tango" fue más que nada un gancho publicitario, ya que sus grabaciones muy poco tenían de jazz, salvo su instrumentación. Tampoco tenían mucho de tango, salvo su cadencia. El primero de estos LPs, "An Evening In Buenos Aires", realizado con orquesta y coros, contiene sólo dos tangos, Niebla del Riachuelo y Adiós muchachos, y según palabras de Piazzolla, "era realmente espantoso". El segundo, titulado "Take Me Dancing!", llevaba en la portada el agregado de "The Latin Rhythms of Astor Piazola [sic] & his Quintet". Realizado en base a versiones de mayor envergadura que el primero, incluye tangos de su autoría (Contratiempo, Boricua, Plus Ultra) mezclados con temas muy populares de jazz (Laura, Sophisticated Lady, Lullaby of Birdland).

Editados por el sello Ti-Co, subsidiario de Roulette Co., ninguno de estos dos LPs llamó la atención como para grabar un tercero. Sólo contaron con el atractivo de las orquestaciones experimentales de Piazzolla y la inclusión de músicos de la talla de Al Caiola (guitarra eléctrica) y Chet Amsterdam (contrabajo). Si bien el resto de los músicos no figura en la etiqueta, un oído experto puede identificar entre ellos al vibrafonista Eddie Costa, ligado en ese momento al quinteto de George Shearing, quinteto muy admirado por Piazzolla.

Descorazonado por la experiencia, abatido por el inútil esfuerzo para imponer su jazz-tango, después de una lucha de casi tres años Piazzolla y su familia se embarcaron en junio de 196 rumbo a Buenos Aires.

Mulligan y "Summit"

Después de una intensa actividad en su patria -siempre combatida- y numerosas giras por Europa, las ideas de avanzada de Piazzolla culminaron en 1974 al hacer su primer intento de grabar con uno de los notables del jazz: el saxofonista Gerry Mulligan, uno de los mayores exponentes del llamado cool jazz de la Costa Oeste de los EE.UU.. La reunión de ambos músicos resultó explosiva. Para Piazzolla en particular, marcó una etapa definitoria en sus ideas.

Lamentablemente, el disco logró su plena difusión casi veinte años más tarde, después de la muerte de ambos, Piazzolla en 1992 y Mulligan en 1996. Titulado "Summit-Reunión Cumbre" (en la discografía de Mulligan figura como "Summit-Tango Nuevo"), lo integraron siete composiciones de Piazzolla, y una, Aire de Buenos Aires, del propio Mulligan. Registrado en Milán, Italia, en los EE.UU. pasó casi desapercibido tanto por los amantes del jazz como por los tangueros. Doblemente discriminado, por los jazzeros porque las casas de discos lo colocaron en la sección de "Música en Español"; por los tangueros por incluir un músico de jazz ajeno al tango. Por otro lado, Piazzolla nunca fue muy admirado por los tangueros tradicionalistas, grupo mayoritario entre los residentes argentinos en los EE.UU..

Piazzolla y Mulligan que luego de esta grabación harían giras juntos durante más de un año, nunca llegaron a hacerlas por los EE.UU.. No obstante, en mayo de 1976, Piazzolla y su Octeto se presentó en el Carnegie Hall de New York en un concierto patrocinado por el gobierno argentino. Lamentablemente, después del concierto Piazzolla rechazó, al igual que anteriormente habían hecho otros músicos argentinos, una oferta que podría haber sido de oro. No a todo el mundo se le ofrece hacer una gira de tres meses por todos los EE.UU. nada menos que con su ya conocido Gerry Mulligan, y Stan Getz, en ese momento el saxofonista más cotizado del jazz. ¿Por qué la rechazó? Por una, luego utópica posibilidad de actuar nuevamente en Europa. Una vez más para un músico argentino, la gloria europea era más importante que la gran exposición que ofrece Norteamérica.

Piazzolla y el "Nuevo Tango"

La década de 1980 sería definitiva para Piazzolla para imponer su tango en los EE.UU.. A ello no le sería ajeno la euforia tanguera que vivía el país con el rotundo éxito de "Tango Argentino" en los escenarios de Broadway. Piazzolla ya no se limitó a conciertos aislados en New York, sino que recorrió el país de costa a costa, ya sea como solista invitado o con su Quinteto.

En mayo de 1981 interpretó su Concierto para bandoneón y orquesta en el Kennedy Center de Washington. En octubre del mismo año fue invitado al Madison Square Garden de New York para el lanzamiento de un nuevo canal de televisión en español. La transmisión, difundida a 20 países de habla hispana, si bien le dio la mayor visibilidad de su carrera, lamentablemente lo relegó a un segundo plano eclipsado por un par de cantantes de moda.

El hecho no amilanó a Piazzolla. Su deseo de conquistar la plaza creció, sobre todo que en esa época apareció el primer éxito internacional de su música: la grabación por parte de la cantante jamaiquina Grace Jones de Libertango con letra en inglés. Titulado I'll Never See His Face Again, si bien el disco fue un éxito, Piazzolla manifestó desconformidad con los arreglos.

Después de algunas giras por Europa, en 1986 Piazzolla retornó a los EE.UU. para presentarse por primera vez con su Quinteto. Luego de varias actuaciones aisladas, a fines de mayo es calurosamente aplaudido durante los tres conciertos ofrecidos en el Public Theater de New York.

Durante esta estadía neoyorquina, Piazzolla grabó con el Quinteto el álbum "Tango: Zero Hour - Nuevo Tango: Hora Zero". Según su propias palabras, "es absolutamente el mejor (álbum) hecho en mi vida entera; dejamos el alma en esta grabación".

Siempre en busca de expandir su tango, Piazzolla en julio viajó a Suiza para el Festival de Montreaux. Allí se presentó con su Quinteto junto al vibrafonista norteamericano Gary Burton. Posteriormente el concierto fue editado en los EE.UU. en un álbum titulado "The New Tango".

A partir de esta grabación la música de Piazzolla comenzó a ser llamada en los EE.UU. "new tango-nuevo tango".

Consagracion en los EE.UU.

La febril programación de conciertos de Piazzolla en los EE.UU. hizo que a mediados de 1987 se estableciera en New York por una larga temporada, para luego, en agosto, iniciar una gira nacional con el Quinteto. Sus conciertos en Denver y Santa Fe fueron grabados y difundidos por National Public Radio en cadena nacional.

En el ínterin, conoció a la coreógrafa argentina Graciela Daniele que estaba montando el espectáculo "Tango Apasionado". Basado en dos cuentos cortos de Jorge Luis Borges, Piazzolla aceptó ponerle música. Estrenado en octubre en el Westbeth Theater Center de New York, a la mala recepción de la crítica, de la cual sólo se salvó su música, se sumó la prohibición por parte de la heredera de Borges del uso de sus cuentos. Este hecho dio por terminada la obra.

La partitura, grabada con anterioridad sin los textos por Piazzolla con el Quinteto en el Radio City, fue inmediatamente editada en el álbum titulado "The Rough Dancer And The Cyclical Night - Tango Apasionado".

El 6 de setiembre Piazzolla con su Quinteto dio el memorable concierto del Central Park comentado al principio de este capítulo. Pocos días después, con la St. Luke's Orchestra interpretó en la Universidad de Princeton, en New Jersey, su Concierto para bandoneón y orquesta. Al año siguiente saldría editado en CD.

Luego de un paréntesis para una presentación en París, Piazzolla regresó con su Quinteto a los EE.UU. en abril del año siguiente, 1988, para una nueva gira por varios estados.

En mayo grabó en New York el álbum "La Camorra", el cual sería el último disco registrado con su Quinteto. Lamentablemente, este disco, junto con "Hora Zero" -editado en LP- y "Tango Apasionado", tres de sus trabajos más importantes para su penetración en los EE.UU., tuvieron una repercusión muy tardía. La falta de profesionalismo en la producción de los mismos, más problemas legales, hicieron que muy pocas copias llegar al mercado, hasta que Nonesuch se hizo cargo de los derechos y los editó nuevamente a principios del 2000.

No obstante estos contratiempos, en 1989 las encuestas anuales de la revista de jazz "Down Beat" colocaron a Piazzolla entre los mejores artistas en la categoría "Instrumentos varios".

En abril de ese mismo año Piazzolla regresó a los EE.UU. para otra gira que culminó en Los Angeles. En esta ciudad, recibió una llamada telefónica de George Greeley, cuya muerte le habían confirmado en 1958. Si bien el incidente quedó sin aclarar, ya había pasado el tiempo para Piazzolla para trabajar en Hollywood. Sus abundantes giras internacionales absorbían todo su tiempo.

En noviembre, voló nuevamente a New York para presentarse en el Lincoln Center con el Kronos Quartet. En abril de 1990 grabó con ellos los temas del concierto. Editado en el álbum "Five Tango Sensations", sería éste su último disco grabado en estudio.

Febrilmente, ese mismo año Piazzolla comenzó otra gira europea. Lamentablemente, ésta quedaría inconclusa. Una fatal hemorragia cerebral abatió al infatigable músico. Llevado a Buenos Aires, falleció el 4 de julio de 1992, dejando una marca indeleble en el tango, en un puñado de distinguidos músicos de jazz, y en toda la música contemporánea del siglo XX.

Como broche a su carrera, "Billboard", la más prestigiosa de las revistas dedicadas a reseñar la actividad musical mundial, en su edición del 6 de setiembre de 1997 calificó a Piazzolla como "el compositor más importante" de la década.

Contrastes

Ajeno a sus grabaciones y conciertos realizados en los EE.UU., Piazzolla promocionó ambos otorgando numerosas entrevista radiales y presentándose en diversos programas de televisión. Sus charlas sobre su música y las interpretaciones de la misma salieron el aire en varias oportunidades por PBS (Public Broadcasting System), estación no comercial de alcance nacional.

La atrapante y dramática línea melódica de sus composiciones y el sensual ritmo de tango que sabía imprimirles con su bandoneón, conquistó por igual a músicos de todas las tendencias, convirtiéndose en el mayor difusor que tuvo el tango argentino en los EE.UU.. Su influencia se hizo sentir en músicos de jazz del calibre de Chick Corea, Al Di Meola, Al Caiola, Herbie Mann, Paquito D'Rivera, Pat Matheny, Larry Coryel, Phil Woods, etc., amen de los ya nombrados Gerry Mulligan y Gary Burton.

Al decir de Di Meola, lo que más atrajo a estos músicos de la musica de Piazzolla fue el uso de armonías similares a las del jazz.

Tampoco escaparon a su influencia músicos clásicos como Yo-Yo Ma, los integrantes del Kronos Quartet, Gidon Kremer, Emanuel Ax y muchos otros.

Pero así como Piazzolla fue el mayor difusor y promotor del tango argentino en los EE.UU., también fue, aunque inconscientemente, el que le hizo más daño a lo que podría llamarse el cuerpo del tango. Piazzolla se limitó a difundir solamente su obra, sin importarle el resto del tango, todo el tango. En esto se pareció a los rockeros, que lo único que interpretan son sus temas. Por esto, quizás, actualmente para el público norteamericano Piazzolla es sinónimo de tango. Cuando piensan en tango, nombran a Piazzolla y a su "nuevo tango", como si el "viejo tango" no existiera.

Si bien este público nada sabe de Bardi, Arolas, De Caro, Salgán, Discépolo, Mores, Manzi, etc., la triste realidad es que nadie vino a los EE.UU. a ocuparse de ellos. Ni tan siquiera ellos mismos. Ningún músico argentino vino a difundir o dar a conocer a los grandes del tango. Piazzolla, que dada su repercusión internacional pudo haberlo hecho con éxito, no lo hizo. Sólo se ocupó de propagar su obra.

Por otra parte, si se analiza a Piazzolla como figura del espectáculo y se busca una explicación a por qué fue el único músico argentino que logró difundir el tango, mejor dicho su tango, su "nuevo tango", en los EE.UU., sólo existe una respuesta que nada tiene que ver con la calidad musical. El, tanto como los otros importantes músicos que le antecedieron, Fresedo, Delfino, Cobián, Canaro, Gardel y la Maizani, son todos piezas fundamentales del tango por igual. Pero Piazzolla fue el único que hizo giras constantes por todo el país, el único que insistió y se empeñó en imponer el tango -cosa que consiguió- y el único que otorgó entrevistas a los medios de difusión tanto impresa como oral. ¿Por qué fue el único? No precisamente por su pinta –pinta tenía Gardel–, pero sí por su dominio del inglés, dominio que le permitió entenderse con la gente, hablar de su música y negociar mejor sus opciones. A esto contribuyó que se movía con soltura en New York. Se entendía con sus habitantes, hablaba -y correctamente- su mismo idioma, cosa que no ocurrió con ningún otro músico argentino. Quizás éste fue el factor determinante para que dejase una firme y duradera impresión entre los músicos norteamericanos al poder intercambiar ideas libremente con ellos.

Al fin de cuentas, el mundo del espectáculo no sólo se mueve con talento. Hay otros factores importantes que a veces lo complementan, reemplazan o superan: tenacidad, empuje, saber moverse, y Piazzolla los tenia.

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