Tapa 152






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Tapa 158TANGO Reporter --- Nro 158 - Julio 2009.
El Tango en Puerto Rico
Por Arturo Yépez

En sus investigaciones sobre la historia de la música en Puerto Rico, Pedro Malavet Vega acota que el vocablo "tango" aparece en la Isla a través de los "tangos andaluces, tanguitos, y tanguillos" que formaban parte del repertorio de las compañías espa-ñolas de zarzuela de visita en la segunda mitad del Siglo 19.
Sin embargo, me apresuro a aclarar, estos nada tenían que ver con el tango rioplatense que comenzaría a despuntar recién a partir de 1880. En realidad, se trataban de cuplés, seguidillas, chotis, romanzas, y otros aires españoles fusionados con el ritmo más popular de aquel momento, la habanera, un género originado en Cuba alrededor de 1830 y que causó furor en el mundo entero hacia 1840. De hecho, estos "tangos andaluces, tanguitos, y tanguillos", con estribillos semi picarescos, eran sólo para cantar, no para bailar.
La explicación a esta nomenclatura es que en el mundo ibérico de los siglos 18 y 19 la voz "tango" se utilizaba, despectivamente, en dos acepciones: "Sitio para reuniones de negros", y "Música y baile de negros". Veamos. En 1786 el gobernador de New Orleans, Estevan Miró, emite un " bando de buen gobierno" donde pone estrictas restricciones a "los tangos o reuniones musicales de los esclavos y libertos". Por su parte, en 1807, el gobernador Elío, de Montevideo, da a conocer esta ordenanza: "los bailes de negros son por todos motivos perjudiciales y se prohíben dentro y fuera de la ciudad". Y, en Argentina, en 1821, el gobierno de Bernadino Rivadavia dicta severos reglamentos a observarse domingos y días feriados en los "tangos de bayle" de los negros.
Ahora bien, cuando la habanera llega a España lo hace bajo el nombre de "tango americano", es decir, "música de negros del continente americano". Esto, a propósito, ha causado mucha confusión en la investigación de las raíces del tango. Muchos historiadores del ritmo rioplatense llegaron a afirmar que éste procede del tango andaluz. Esto es totalmente incorrecto. Las investigaciones serias, apoyadas por las aportaciones más recientes de Simon Collier, Robert Farris Thompson, y Ned Sublette, apuntan a que el tango proviene del candombe hacia fines del siglo 18, se modifica con la habanera hacia 1850, y adopta la coreografía de la milonga hacia 1870.
La próxima mención de un tango en Puerto Rico se trata de un dato curioso: en un cancionero de 1901, un compositor boricua de nombre Santiago Sebastián, presenta La Indiana, Tango Puerto-riqueño (sic), cuya letra dice en parte: "Bella y gentil Indiana / Del Borinquen pensil / Dulce trova americana / Amorosa, ven a oír".
Esta pieza, tampoco, nada tiene que ver con el tango Rioplatense; por su letra, más bien, pensamos que trata de emular los "tangos azarzuelados". Hay que recordar que las primeras grabaciones musicales del tango, como lo conocemos hoy, se realizaron en la Argentina recién en 1904, y el género apenas empieza a conocerse internacionalmente a raíz del espaldarazo que le da París en 1912. O sea, es totalmente improbable que el tango del Cono Sur hubiera llegado a Puerto Rico para 1901.
La primera mención que sí he encontrado en Puerto Rico del tango rioplatense aparece en la revista satírica "El Carnaval", en 1920, en un epigrama humorístico titulado "El Shimmy": "Como si el Tango argentino / Tal como se baila hoy, / No fuera lo suficiente / Para producir el rubor / A punto de que yo he oído / a un argentino, señor, / Alarmarse de lo impropio / Que aquí se baila ese son...".
Luego prosigue el epigramista criticando la rumba, el volis, el shimmy, y los otros "audaces bailes" de la época, haciendo al final una exhortación patriótica para volver a la danza Puertorriqueña.
Y citamos una vez más a Malavet Vega quien nos revela que en la madrugada del 10 de marzo de 1924 el Lic. Miguel Ángel García Méndez, más tarde destacado empresario y político, presidente del Partido Estadista Republicano, obsequió una serenata a la que luego sería su esposa con el tango La Copa del Olvido de Delfino y Vacarezza, y que Carlos Gardel había grabado en 1921. Ya para esa época Odeón estaba distribuyendo los discos del cantor en la Isla.
De acuerdo al Profesor Antonio Moreno Caldero, sin embargo, no todo el mundo podía tener un fonógrafo en aquella época: "Sólo los ricos o pudientes tenían en sus casas esos aparatos demasiado de caros ($30 dólares de entonces). Así que esos ricos y nadie más fueron los primeros en oír y gustar tangos. Claro, algunos obreros pobres trabajando en la casa o en el jardín del patrón hacendado, oían, embelesados y extasiados, esa música tan rara y luego se lo contaban a otros". Y nos continúa diciendo: "Luego, al popularizarse la radio, todo el mundo aprendía los tangos. Pero, en las residencias pobres y ricas los padres que oían a una de sus niñas cantar algún tango le llenaban la cara de ‘galletazos' ya que creían que sus nenas se estaban prostituyendo y podrían salir preñadas de algún individuo ‘manáfraga'". Pesaba mucho el haber oído que el Papa había excomulgado y condenado el tango, termina diciendo Moreno Caldero.

* El fenómeno Gardel

Bien podría decirse que la historia del tango en Puerto Rico consta de dos etapas bien definidas: antes y después de Gardel; así de impactante fue la visita del artista a la Isla en abril de 1935.
Para principios de la década de 1930 el cantor ya era muy popular entre los boricuas, pero el estreno de "Luces de Buenos Aires" en el Teatro Olimpo, de Santurce (luego Paramount), en octubre de1931, fue consagratorio. En la escena donde Gardel canta Tomo y obligo el público, enardecido, aplaudía y gritaba, obligando al proyeccionista a echar para atrás y volver a mostrar esa escena cuatro, cinco y hasta seis veces. Luego vinieron "Espérame", "La casa es seria", "Melodía de arrabal", "Cuesta abajo" y "El tango en Broadway", lo que dio comienzo a la "Gardelmanía". Los hombres se peinaban `a la Gardel, llevaban el sombrero inclinado hacia un costado como él, y algunos hasta hablaban de "vos" y "che". Todo el mundo quería aprender a bailar tango. Cuando finalmente se anunció que Gardel vendría a Puerto Rico el terreno estaba preparado para darle un recibimiento triunfal.
Y así ocurrió. El cantor llegó el 1 de abril de 1935, en el vapor Coamo, a las 5:30 AM, y pese a lo temprano de la hora miles y miles de admiradores se dieron cita en el Muelle 1 para darle la bienvenida.
Gardel conquistó a los puertorriqueños por su simpatía y sencillez. Las casas automotrices, ávidas de publicidad, se peleaban por proporcionar a Gardel uno de sus automóviles, pero el cantor prefería caminar con "su pueblo". En varias oportunidades al ver que mucha gente se había quedado sin poder entrar a sus actuaciones les cantaba desde la plaza del pueblo. Inclusive, llegó a pedirle a Rafael Ramos Cobián, el empresario que lo había traído a la isla, que se rebajase el precio de las taquillas "porque quería estar al alcance de todos", y eso, en detrimento de su propio bolsillo.
Tanto fue el éxito de Gardel que a pesar de haber sido contratado por una semana se quedó por cerca de un mes, haciendo necesario el posponer la próxima escala de su gira a Venezuela.
Una de las cosas que más llamó la atención de Gardel fue su galantería, lo que lo hizo un éxito instantáneo y arrollador con las damas en Puerto Rico, y luego en Venezuela y Colombia. Se comentaba que gracias a él los hombres aquí empezaron a ceder el asiento en los autobuses a las mujeres.
Y en Puerto Rico los romances del hombre fueron varios. Pero él, con su habitual discreción, mantenía absoluto silencio. Gregorio Ayala, guitarrista argentino que lo acompañó en sus presentaciones en los escenarios boricuas me dijo en una oportunidad: "Gardel jamás hablaba ni hacía alarde de sus conquistas. Era el perfecto caballero"
Pero a pesar de tanta discreción algo parece haberse filtrado… a juzgar por Querube, el famoso bolero son de Pedro Flores, que en parte dice: "Tu eres más linda que Adriana… / y mucho más linda / que todas las novias que tuvo Gardel".
La muerte de Gardel provocó suicidios en el mundo entero y Puerto Rico no fue la excepción. Uno de estos casos fue el intento de suicidio de Suncha Gallardo, una veiteañera del Viejo San Juan. Afortunadamente la muchacha sobrevivió, pero durante varios días su historia fue la comidilla del día de la prensa.
A los pocos meses de la tragedia de Medellín el compositor Rafael Hernández escribió el corrido Adiós a Gardel que comienza así: "La vida le sonreía / Y a la vida le cantó / Pero al fin la muerte impía / trágicamente se lo llevó. / En una tarde risueña / Y alegre se despidió / Con frases muy halagueñas / A sus amigos les dijo adiós.
La veneración de Puerto Rico por el Zorzal Criollo no se compara con la de ningún otro artista que haya visitado estas costas. En el Cementerio de La Chacarita, en Buenos Aires, pueden apreciarse tres placas de Puerto Rico en la tumba-monumento del malogrado artista. Y existe una Avenida Carlos Gardel, en Isabela, y al menos tres calles que llevan su nombre: en Mayagüez, Toa Baja, y en el sector de Hato Rey, en San Juan.
Inclusive, hubo un intento de canonización de Gardel que un grupo de admiradores capitaneado por Luis Cruz Iglesias trató de hacer en 1985, en el cincuentenario de su muerte. A pesar de haber reunido cientos de firmas en la petición formal, la diócesis católica rechazó tajantemente la solicitud: "El hecho de que una persona haya sido ídolo por su talento humano no le da título a penetrar en el mundo de los santos".

* Después de Medellín

El tango continuó su reinado en Puerto Rico después de la muerte de Gardel. Durante la década de 1930 tanto Charlo como el trío Irusta-Fugazot-Demare realizaron exitosas visitas. Otros que tuvieron temporadas triunfales durante la década de 1940 fueron Hugo del Carril, Libertad Lamarque, y la orquesta de Miguel Caló. Y en la década de l950 y 1960 gozaron del favor del público la orquesta de Marianito Mores, y el ballet tango de Juan Carlos Copes. En su primera presentación en Puerto Rico, en 1959, Copes lo hizo acompañado de Astor Piazzolla. De hecho, fue en esa oportunidad que Piazzolla recibió la noticia de la muerte de su padre y compuso aquí su inmortal Adiós Nonino.
Otros intérpretes que visitaron la Isla posteriormente fueron Horacio Deval, Ruben Juárez, y Valeria Lynch. Por su parte Kiko Fernández, cantante y pianista radicado aquí desde 1981, ha tenido una larga y exitosa trayectoria. Recientemente personificó a "El Duende" en la obra "María de Buenos Aires" que la Fundación Astor Piazzolla presentó en Bellas Artes.
La Isla ha contado también con cantantes nativos tales como Roberto Pumarejo, Carlos de Sevilla, Diana Valle, Adolfo Avellanet, Rey Cruz, Radamés Santos, y otros. Pero, el vocalista que merece una mención especial es Felipe (La Voz)Rodríguez quien en 1952 realizó una grabación del tango La última copa en tiempo de bolero, que causó sensación. Esta versión es, con un millón de copias, el disco que más se ha vendido en la historia de la música puertorriqueña.
* Ósmosis boricuo-rioplatense

Un hecho digno de destacarse es la penetración que ha tenido el 2x4 y la música argentina en general en Puerto Rico: en el Seis Puertorriqueño (un género folklórico con que se acompaña la Décima) existen cinco seises tangueros: el Seis Cuesta Abajo, el Seis Tango, el Seis Tanguillo, el Seis Milonga, y el Seis Milonguero. También están el Seis Chacarera, el Seis Gaucho, el Seis Malambo, y el Seis Pampero. De acuerdo al musicólogo, sociólogo e historiador Edwin Albino, del Instituto de Cultura Puertorriqueña, "la música del Cono Sur ha permeado e influenciado nuestro folklore creando un lazo afectivo e indeleble entre Borinquen y Argentina y Uruguay".
Otro caso notable es el de Bolívar Meléndez, bandoneonista puertoriqueño autodidacta. Se trata de un jíbaro de pura cepa del pueblo de Orocovis. En su familia todos eran músicos, sin embargo él siempre se sintió subyugado por la música rioplatense que se escuchaba en la radio, y en particular por el sonido tan peculiar del bandoneón. Recuerda que en ocasión de la visita de la orquesta de Miguel Caló a la Isla él viajó a San Juan para ir a verla. Así conoció a Mario Luongo Gómez, bandoneonista del conjunto, a quien le rogó y rogó, y finalmente convenció para que le vendiera su instrumento (en Puerto Rico no existían bandoneones). El músico quedó tan impresionado con la veneración de Bolívar por el fuelle que accedió a vendérselo. Encima de eso y como yapa le regaló varias partituras y métodos. En 1996 Don Bolívar logró su sueño de visitar Buenos Aires, viaje que aprovechó para hacer afinar su preciado instrumento.
Debemos mencionar también los compositores puertorriqueños que han escrito tangos. Entre ellos el más prolífico ha sido Edmundo Disdier con la respetable cantidad de 25 títulos. Otros han sido Benito de Jesús, Guillermo Venegas Lloveras, y Esteban Taronjí.
Otra expresión fija y regular de la presencia tanguera en la Isla han sido los programas de radio. Desde la década de 1930 hasta el presente ha habido no menos de una veintena de audiciones dedicadas al tango en San Juan y el interior de la Isla.
De hecho, el tango ha sido una constante en Puerto Rico, igual o más que en ningún otro país hispano americano, fuera de la Argentina.Y esto no es como para pasar por alto. Hay que tomar en cuenta que Puerto Rico, a pesar de ser una isla pequeñita es, de todos los países iberoamericanos, el que más premios internacionales de música ha obtenido.
Puerto Rico es un país esencialmente musical, y de todos los géneros del exterior, el que ha acogido con más cariño y vigencia es el tango. Inclusive, en la década de 1960 y 1970, cuando lo que imperaba era la Nueva Ola, y hasta en la propia Argentina el tango estaba en decadencia, en Puerto Rico continuaba vivito y coleando. Claro está, los jóvenes se habían volcado a los ritmos de Sandro, Raphael, el rock latino, y la salsa, pero, un puñado de puertorriqueños lucharon a brazo partido para que el 2x4 no muriera. Entre estos el Lic. Bienvenido Hernández Vargas, un verdadero "hombre orquesta" del tango, que cantaba, declamaba, escribía artículos, organizaba festivales, etc. Como si esto fuera poco, al lado de su bufete instaló "El Gotán", una especie de casa club para los amantes del tango.
Otros que lo ayudaron a mantener la llama viva fueron coleccionistas como Gilbert Mamery, Malavet Vega, Rafael Rentas, Clara Román Burguillo, Héctor González "Pichi", y Ramón Fragoso.
También han habido articulistas e investigadores como Federico Torres Montalvo, Jorge Javáriz, y Cristóbal Díaz Ayala.
Todos éstos en algún momento se hicieron presente para fundar peñas tangueras. La primera de éstas se formó en 1966 en la casa de Bienvenido Hernández Vargas.
Otra peña fue "La Casa de Carlos Gardel" fundada en 1969, con el coleccionista Grimaldi González Grau. En la inauguración de la Peña, realizada en el Colegio de Abogados, estuvo presente el cónsul de Argentina, Gastón Zapata, quien declaró que "Gardel había sido el mejor embajador que tuvo la Argentina". Una de las principales gestiones de esta peña fue invitar a Puerto Rico a Carlos Spaventa, actor y cantante que había acompañado a Gardel en algunas de sus películas. Recuerdo que en su primera noche alojamos a Spaventa en la misma habitación del Hotel Condado Beach en que se quedó Gardel cuando vino en 1935.
Digno de mencionarse también es el "Junte Ponceño del Tango" organizado por la Oficina de Asuntos Culturales de Ponce, que todos los 11 de diciembre, desde 1997 festeja el Día Internacional del Tango reuniendo a todos los amantes del género en la Isla.

* La peña del tango de Isabela

Pero una entidad que merece capítulo aparte es la Peña del Tango de Isabela. Este grupo se formó en 1976 con el propósito de aglutinar a todos los aficionados al tango en Puerto Rico. Su evento principal es un espectáculo de dos días que se lleva a cabo alrededor del 24 de junio de cada año, en recordación de la tragedia de Medellín. En él hay conferencias, exhibiciones de tango, exposiciones y venta de memorabilia gardeliana tales como fotos, discos, pinturas alusivas al artista, etc. Todo culmina con un show tanguero de música, canto, y baile. La Peña, institución sin fines de lucro, tiene por lema "Por el tango y por Gardel". Su labor ha sido reconocida por muchas entidades tangueras alrededor del mundo y ya son varios los países que envían representantes al evento anual.
En 1982 la Peña comenzó una campaña de recolección de fondos para levantarle un busto a Gardel. La obra se le encomendó al escultor uruguayo-argentino Teodoro Bourse Herrera, y el 24 junio de 1985 se lo develó en el cruce de las avenidas Juan Hernández Ortiz y Carlos Gardel. En las entrañas del basamento del busto se colocó una urna con un trozo del fuselaje del avión en que pereció Gardel, además de un envase con tierra del Cementerio de San Pedro, en Medellín, específicamente del sitio donde había reposado su cuerpo inerte.

* Gardel, siempre Gardel

Se podría decir que Gardel es la columna vertebral de todo el universo tanguero borinqueño.
En el 2005 el joven actor puertorriqueño, Miguel Ramos, un devoto admirador gardeliano, presentó su drama "Gardel, el musical" en la Isla y en New York, obteniendo un éxito arrollador. A raíz de esta producción fue recipiente del premio "Mejor Actor 2006" del círculo de críticos teatrales hispanos de New York.
Previo a eso, en 1986, Danny Rivera, la voz romántica de Puerto Rico, presentó su espectáculo "El día que me quieras", en el Centro de Bellas Artes, un emotivo homenaje al Zorzal Criollo. Aprovechando el éxito de dicho espectáculo el merenguero Manny Manuel, con funyi a lo Gardel, presentó en el 2005, también en Bellas Artes, "Nostalgias" con un amplio repertorio gardeliano.
Por su parte, Lucecita, la Voz Nacional de Puerto Rico, grabó un CD con el repertorio gardeliano, una gran producción discográfica que en parte se realizó en Buenos Aires. Y, finalmente, el salsero Jerry Rivera produjo recientemente el CD y video musical "Gardel Caribe".
Clara Román Burguillo, (ahora Clara Koser), "La primera dama gardeliana boricua", quien reside desde hace unos años en New York, comenzó el portal www.Gardel.US donde comparte material de archivo y fotos inéditas del artista.
Y, este año el periódico El Nuevo Día, en su edición de San Valentin entrevistó al conocido literato Luis Rafael Sánchez preguntándole cuál era su canción favorita de todas las épocas y éste contestó sin titubear El día que me quieras. Y esta canción, a propósito, fue elegida en una encuesta local como la mejor canción de todos los tiempos del cancionero latinoamericano

* "Tango Argentino"

Después de Gardel hay otra etapa emblemática en el resurgimiento del tango a raíz del éxito del show "Tango Argentino" en Broadway, a mediados de la década de 1980. Dicho resurgimiento inundó el mundo entero y Puerto Rico, naturalmente, no fue la excepción.
Todo esto se afianzó con "Tango Forever", otro espectáculo que también triunfó en Broadway y en otros países, y que sí visitó Puerto Rico en 1998.
Cabe mencionar también el estreno mundial de "Tan-gó Tango" en el Festival de Isabela en el 2008, un musical que investiga las raíces africanas del tango, producido localmente, y que gozara de gran aceptación del público y de la crítica.
Todo este renacer del tango ha despertado en el puertorriqueño un gran interés en tomar clases de tango. Es tanto el entusiasmo que hasta ha comenzado a circular en el Internet el boletín mensual "Tango Boricua" que mantiene informados a los milongueros locales. Debemos destacar, del mismo modo, el Club de Tango Ricardo Morlá Catalán, y el Tango Club Café, en las montañas de Cayey, de Don Agustín. Este señor nos cuenta que a pesar de que nunca visitó la Argentina es un fanático tanguero. Recuerda que las canciones de cuna con que su madre lo arrullaba eran… tangos. A los siete añitos fabricó su propia guitarra y hoy entretiene a los que visitan su Café cantando sus tangos favoritos. En resumidas cuentas, en Puerto Rico Gardel sigue cantando cada día mejor… y el tango bailado continúa a paso firme (o mejor dicho, a pasos firmes) .
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