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Tapa 126
Revistas Argentinas de Tango
Por Danilo Bremer

(*) Las revistas que llevan este asterisco pueden tener los datos desactualizados, ya que no contestaron nuestra encuesta.

La Argentina, que tendría que ser la mayor productora de revistas de tango, no lo es. ¿Por qué?

Desde su aparición en 1916, la ya mítica “El Alma Que Canta”, permaneció imbatible hasta su desaparición en 1961. Si bien no dedicada íntegramente al tango, difundió la letra de estos, nuevos y viejos, y ayudó a popularizar a muchos. No obstante tener competidoras e imitadoras, “La Canción Moderna”, “El Cantaclaro”, “Cantando”, “Radiomelodía”, etc., ninguna adquirió su prestigio y alcance.

Aparecida para “difundir y promover a creadores e intérpretes”, con 12 páginas y un tiraje de 5.000 ejemplares semanales, llegó a tener un tiraje máximo de 250.000 ejemplares y 64 páginas.

Fundada por Vicenzo Bucchieri, italiano de nacimiento, influyeron en su cierre diversas causas, entre ellas la decadencia de la radio ante el auge de la televisión que imponía la imagen a la palabra, la invasión y estragos del rock en el gusto popular, las florecientes y amordazantes dictaduras militares, las crisis económicas, etc.

A partir de su cierre, se produce un bache sin revistas de tango. Simultáneamente, en el país comienza un revisionismo literario e histórico del tango que derivó, aunque lentamente, en la aparición de revistas especializadas, las que hicieron explosión en la década de 1990.

Así y todo, en la actualidad el panorama editorial argentino de revistas dedicadas a la música porteña es pobre. Sin llegar a superar a las dedicadas a otros ritmos, jazz, pop, rock, el mercado sólo se mantiene vivo más con publicaciones esporádicas de corta vida, que con ediciones estables.

A pesar de ser talento lo que sobra -los mejores escritores especializados lo desparraman entre los periódicos más importantes-, nadie se anima a juntarlos. De hacerlo, plumas tan solventes como las de Gobello, Del Priore, Ostuni, Salas, Selles, Burgstaller, Mármol, etc. podrían escribir en una revista que podría ser un verdadero aporte cultural y orgullo del mundo tanguero. Pero nadie los agrupa ni ninguna empresa editorial de las grandes se sintió tentada por el asunto. La guita es la guita y es más redituable publicar modelos en bolas y chismes del mundo artístico que artículos sobre música popular.

Esfuerzos editoriales hechos con empeño y pasión por hombres o mujeres animados por el solo deseo de difundir la historia y la evolución de la música ciudadana porteña, han muerto por la falta de intervención de editoriales fuertes o apoyo de reparticiones culturales del gobierno.

Por otra parte, la ley de protección a las revistas culturales -y el tango es cultura- anunciada por la Asociación de Revistas Culturales en conjunción con la Secretaría de Cultura de la Nación Argentina, por la cual el Estado compraría dichas revistas para ser repartidas en bibliotecas, no se concretó. De haberse aprobado la ley, muchas revistas hubieran subsistido, y muchas más aparecido.

* Baile y supervivencia

Hasta el momento, indudablemente, la promoción del tango bailable como factor económico, es lo único que hace perdurar la aparición de revistas de tango. Así parecen probarlo “B.A. Tango” y “El Tangauta”, dos revistas mensuales que dominan el mercado actual de las publicaciones de tango. Similares en concepción y formato, aparecidas casi simultáneamente, bilingües y de igual tiraje, ambas están dedicadas exclusivamente a la danza. Enfocadas inteligentemente hacia un público bailarín tanto local como turístico en busca de diversión tanguera, fueron la ventana indispensable para anunciarse de maestros de baile, academias, milongas, músicos, agencias de turismo, fabricantes de vestuario tanguero o alojamientos cerca de los salones de baile. Ilustradas con profusión de fotos de tipo social tomadas en bailes y clubes, sus listados de milongas y horarios, pronto capitalizaron lectores y anunciadores. Dado que éste tipo de información es su fuerte, ambas ofrecen escaso material de lectura: alguna entrevista, un cuento o comentario y breves noticias del ambiente. Atractivas a la vista y lujosamente impresas, las dos se disputan el mercado de los bailarines. Su bilingüismo, enfocado hacia el turista que lee inglés, les amplía el mercado.

Lo que las separa fundamentalmente es el enfoque editorial.

“B.A. Tango” - Editor: Tito Palumbo, fundada en 1995, 36+ páginas en color, b/n y sepia, 12.000 ejemplares mensuales, 179 números a octubre. Se caracteriza por la franqueza y valentía de sus opiniones, así estas signifiquen una pérdida de anuncios tanto oficiales como de otras fuentes. A los comentarios de discos y libros, agrega una sección de cartas de lectores - generalmente de gente mostrando que da vueltas por el mundo. La mezcla de textos en español e inglés en la misma página, hacen confusa su lectura. Una separata con direcciones, horarios y números telefónicos de milongas, cantores, bailarines, músicos, etc., la complementa trimestralmente.

“El Tangauta” - Editora: Luz Valbuena, fundada en 1995, 52+ páginas, color y b/n, 12.000 ejemplares mensuales, 144 números a octubre. Debutó quincenal en papel periódico y formato tabloid para luego pasar a ser mensual y con formato de revista. Combina ilustración para la sección de fotos y material de lectura, con papel periódico para el listado de las milongas y las traducciones. Con una surtida información del ambiente musical, no incluye comentarios u opiniones que puedan originar controversia, ni cartas de lectores con elogios gratuitos, ni da datos de casas grabadoras o editoriales donde poder obtener los discos y libros que comenta.

* Publicaciones ajenas al baile

Sin incluir el baile en sus páginas, salvo en su aspecto histórico, en lo que va del siglo han aparecido varias publicaciones con suerte varia.

“La Porteña Tango” - Equipo editorial: Javier Salaberry, Alicia Vázquez, Cristina Trípodi, Susana Saldino y Floreal Vázquez, fundada en 2004, 12 páginas tamaño tabloid, b/n, 5000 ejemplares mensuales, 26 números a octubre. Siendo una publicación editada por los estudiantes del curso de Historia de la Universidad del Tango (CETBA), su material -muy buen material sobre historia, nostalgia, biografías, anécdotas, etc.- es escrito por profesores y alumnos de dicha universidad.

“La Milonga” - Editora: Silvia Rojas, fundada en 2006, 38 páginas, 5 números a la fecha, bilingüe, no da tiraje. Enfocada a un gran público, está armada con notas sociales y reportajes, mayoritariamente realizados a gente nueva en el mundo del tango. La falta de inteligencia en las preguntas, que derivan en respuestas de carácter más personal y doméstico que profesional o musical, puede hacer que su vida sea efímera.

“Buenos Aires Tango y lo Demás... - Editor Responsable: Natalio P. Etchegaray, Dirección Ejecutiva: Héctor Negro, Eugenio Mandrini, y Oscar D’Angelo, fundada en 1970, 44 páginas b/n, tapa color, 1.000 ejemplares, 54 números a octubre. Después de un año de ausencia de los kioscos, como el ave fénix volvió a reaparecer esta revista, una de las pocas distinguidas por la seriedad y profundidad de sus colaboradores. Caracterizada por desarrollar un tema de tapa en 16 páginas, la falta de apoyo publicitario hace que, planeada bimestralmente, salga cuando puede. Hecho lamentable, por ser una de las pocas -una mano basta para contarlas- de sólido contenido.

* Boletines y hojas sueltas

Entre los boletines, se destaca prominentemente por la solidez y calidad de su material, el de la “Academia Porteña del Lunfardo” (2003) y su reciente prolongación en el Internet “Ciberlunfa”. Editado el boletín en 12 páginas offset, b/n, y de aparición irregular, cuenta con colaboraciones de primera escritas por miembros de la misma Academia, todos reconocidas autoridades en materia de tango.

Otra Academia, la Nacional del Tango, edita “El Chamuyo”(*). Prácticamente una hoja impresa de ambos lados, que no ofrece material de interés para los ajenos al círculo de la Academia. Armada con notas breves e ilustrada con fotos de los eventos sociales de la Academia, parece reflejar más las actividades de su presidente que la de sus asociados o invitados a participar en los actos.

“Bulebú con soda” - Editores: Gabriela Pesce y Daniel Yarmolinsky, fundada en 2000, 6000 ejemplares, de aparición intermitente. Editada como un desplegable de pequeño formato con la intensión de difundir el tango en las escuelas, el último número se convirtió en un libro para docentes y mayores.

* Fatalismo editorial

Un factor fatalista -cerrar al fallecer sus editores-fundadores-, signó a varias publicaciones. Todas editadas sin afán de lucro y sin apoyo financiero fuerte, fueron realizadas “a pulmón” por hombres orquesta -multi-tasking diría un experto en manejo empresarial-, gente trabajando como editores, correctores de prueba, diagramadores, distribuidores, todo en uno.

La decana de ellas, “Tango y Lunfardo”, publicada en Chivilcoy, provincia de Buenos Aires, desde 1983, por el periodista, escritor y hombre de tango, Gaspar J. Astarita. Luego de salir ininterrumpidamente durante 20 años, primero como suplemento del diario “La Campaña” de dicha ciudad y luego independientemente, cerró en 2003 al fallecer su fundador y coincidiendo con la aparición del número 199. El número 200 fue editado tiempo después por colaboradores y familiares, como un homenaje a su nervio motor. De formato tabloid, con 4 a 12 páginas, por ella desfilaron los mejores escritores, historiadores y difusores del tango. Hasta la fecha bien puede ser considerada como el mayor y más consistente aporte a la cultura tanguera por su seriedad, la calidad de sus colaboradores y su visión editorial.

El mismo destino corrió “Tango, la mejor música popular del mundo” (1994-2003, 98 números). Cerrada a la muerte de su editor, Orlando Del Greco, y con un tiraje de 300 ejemplares mensuales, era publicada en Roldán, provincia de Sata Fe, en 16 páginas y sin apoyo comercial alguno, salvo donaciones locales. Disminuida por los que se autodenominan “editores” por el precario armado y rústica impresión, su material, tomado de periódicos, libros y fuentes diversas, cuando no escritos ex profeso, fue excelente y muy superior al de sus detractores.

Suerte similar sufrieron otras tres publicaciones. Aunque sin la calidad editorial de las dos anteriores, informaron sobre temas de tango que aquellas no tocaron o solamente soslayaron.

“Club de Tango” (1981-2004) editada por Oscar Himshoot, en 36 páginas, b/n, tapas a color, alcanzó 72 números. Única de aparición bimensual, fue casi un catálogo del negocio editorial paralelo de venta de libros, discos y partituras, disimulado entre artículos de despareja calidad, más incluidos por compromiso que pensando en el lector.

“Siglo XXI” (1993-98) editada por Héctor Oviedo primero como revista en 40 páginas, papel opaco, b/n, tapa color, pasó luego a tamaño tabloid y papel ilustración de gran gramaje. Caso típico de vanidad editorial, sólo llegó a subsistir 15 intermitentes números con escritos de calidad fluctuante.

Finalmente, “Tango al Mundo”, fundada en 1996, con 20 páginas, b/n, tapa color, sólo se llegaron a editar 5 números. Dirigida por Rubén Gola, tenía notas sobre las figuras secundarias o en ese momento aún vigentes del tango, escritas más para congraciarse con ellas que para informar.

* Desaparecidas por otras causas

Cuestiones personales, económicas o publicitarias ocasionaron la desaparición de otras publicaciones.

“Cuadernos de Difusión del Tango” - Editor: Salvador A. Arancio, salió desde 1989 hasta 1997, en pequeño formato con 12 a 24 páginas, 1000 ejemplares impresos en foto duplicación. Fue la más importante de las que dejaron de circular por razones personales. Sus 40 números, publicados intermitentemente y sin financiación exterior, estaban cubiertos con material de gran calidad, en su mayoría escrito por coleccionistas de tango. Planeada para ser encuadernada en dos tomos, los números 20 y 40 contienen un ordenado indice temático. Hoy en día se la puede consultar en la Biblioteca Nacional.

La publicidad, único medio de subsistencia de las publicaciones gratuitas, hizo que, ya sea por falta de pago de los avisos o carencia de los mismos, sobretodo oficiales (injustamente los de actos gubernamentales de tango siempre fueron a parar a las de mejor papel), se tradujo en el cierre de modestas publicaciones.

“A Puro Tango” - Editor y distribuidor: Edmundo Sirio, fundada en 1979, tiraje oscilante entre 1.000 y 10.000 ejemplares. Sin cerrar su puerta definitivamente, su aparición se hizo esporádica debida a la fuga de avisadores ante la decadente situación económica argentina, sobre todo al comenzar este siglo. De pequeño formato, armado artesanal en foto duplicación, es distribuida en festivales y eventos tangueros. Contiene información surtida del ambiente, trans cripciones de artículos importantes de periódicos, y noticias del ambiente del tango, sobre todo radial.

* De corto aliento

Muchas publicaciones quedaron en el camino, luego de recorrerlo por muy breve tiempo. Algunas incluso sólo fueron debut y despedida.

“Alma Tanguera”(*) - Editor: Luis A. Fiore, fundada en 1997, sólo editó 9 números. Burdamente impresa y armada, no contenía artículos de fondo, sólo fotos de milongas y notas breves del momento.

“Tocá Tangó”(*) -. Directores: Norberto Tomé y Ricardo R. Gutiérrez, fundada en 2005, 28 páginas. En su deseo de “apoyar la cultura tanguera” con buen papel, color y un tiraje imposible de salida de 7.000 ejemplares mensuales, se hundió al sexto número

“Umbral” (Editora: Gabriela Gaby, 1996, hoja doble impresa en sepia) y “Recuerdos” (Editor: Julio J. Ressia, 1997, 24 páginas, papel ilustración, b/n), sólo lograron editar el número uno.

* Esfuerzos provinciales

El aporte provincial al mundo editorial se hizo presente con producciones aisladas de relativa vida.

“Tango!”(*) - Córdoba, prov. de Córdoba. Editor: Juan P. Viale, el número 28 salió en abril de 1996. Publicación independiente, b/n, con letras de tango y artículos escritos en su mayoría por un solo autor.

“Bandoneonazo”(*) - Quilmes, prov. de Bs. Aires. Editada por el Quilmes Tango Club en 36 páginas, b/n, tapa color, papel ilustración de gran gramaje, con material surtido sin mucha profundidad.

“Córdoba Tango”(*) - Córdoba, prov. de Córdoba. Editor: Julio C. Luna, 66 páginas, buen papel, b/n, tapa en sepia, luego de cuatro años en plaza en diciembre de 1999 publicó el número 18. Contiene poesías, letras de tango, notas varias y artículos sobre el tango local.

“La yumba” - Rosario, prov. de Santa Fe. Editoras: Marta Giavi, Cristina Iglesias y Laura Núñez, 1999-2000, mensual, 1.000 ejemplares, sólo salieron 14 números. Financiada por las editoras, era distribuida a mano en los lugares de la movida cultural santafecina. Hoja desplegable, cada número incluía un solo tema.

“Siempre Tango” - Salta, prov. de Salta. Editores: Laureano J. Sánchez y Mario E. Aguilar, Salta, 2001-2002, 20 páginas, b/n, tapa color. La falta de anunciadores y el retiro del apoyo gubernamental provincial, determinaron el cierra de esta sólida publicación que sólo sacó 8 números.

* Conclusiones

Quedan perdidas entre la tinta y los rollos de papel de las imprentas de fines del siglo XX y el presente, muchas publicaciones que así como salieron desaparecieron. También quedan otras que al no contestar nuestros llamados, no sabemos si realmente existieron o sólo fueron producto de un boletín de prensa.

Y volviendo a la pregunta inicial, ¿por qué la Argentina, patria del tango, carece de abun dantes publicaciones tangueras?, muchas pueden ser las causas, pero las fundamentales parecerían ser tres.

1) Costos de producción - Las revistas de tango son gratuitas, financiadas con publicidad, cuando no con los ahorros de quienes las editan. A esto se le suma, la fluctuación e inseguridad del mercado económico del país. Distribuidas en milongas, restaurantes, librerías, hoteles internacionales y casas de discos, su radio de acción es muy pequeño, y pocas llegan a alguna que otra ciudad importante del interior argentino. La falta del apoyo de avisadores de productos de consumo nacional -la gente del tango parecería no ser tenida en cuenta en sus estadísticas mercadotécnicas-, las limitó a una aparición mensual -ninguna resistió la aparición quincenal, ni hablar de la semanal-, impidiéndoles que alcanzaran el tiraje de las revistas populares y, como consecuencia, lograr una distribución masiva.

2) Visión y enfoque - Las revistas de aparición fugaz mostraron denominadores comunes: carencia de experiencia comercial (desproporción entre la calidad del papel, la de los escritos y la diagramación), pobre comando ejecutivo (el mismo apellido familiar del editor o director aparece, con o sin talento, ocupando varios cargos), y ausencia de profesionalismo editorial (pobre material de lectura). En pocas palabras, la aparición de estas revistas hace pensar que algunas fueron editadas más para “abrir puertas” que para lograr un aporte cultural.

3) Vanidad - Salta a la vista que para los editores de las revistas de tango desaparecidas la calidad del papel, que parecería dar status, fue lo fundamental. No el contenido. El papel ilustración, brilloso y caro estimula mejor el ego de cierta gente que el papel de periódico, opaco y barato. Curiosamente, esta gente ignoró que las revistas que ofrecieron mejor calidad editorial, usaron papel de inferior o modesta calidad, y a su vez fueron las que más fácil sortearon tormentas económicas y más duraron.

Es decir, el querer ser editor de una “lujosa” revista, en vez de ser el editor de una “modesta” revista, liquidó a la mayoría de las que salieron a ver que pasaba. Manifestar en una charla de café, “Edito una revista”, con las mismas ínfulas, pero sin la solvencia, con que Mitre hubiera dicho “Soy el editor de La Nación”, no es factor desencadenante del éxito. Al segundo café el “edito una revista” pasó a ser un nostálgico “editaba una revista”.

Miradas fríamente, muchas salieron sin analizar sus posibilidades de subsistir, por el sólo hecho de decir “aquí estoy yo”, o quizás para granjearse amigos/as en las milongas. ¡Vaya a saberse! Lo peor del caso es que con este criterio erróneo perjudicaron a las publicaciones serias que tuvieron que probarle al lector y sobretodo a los anunciadores que están bien pensadas, que sus colaboradores son lo mejor en plaza, y demostrar profesionalismo y una calidad pareja, esa calidad que hace que a través del tiempo una publicación se acredite, que nunca defraude.

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