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Orquesta Tipica Select

Por Carlos G. Groppa Tapa #93

No obstante la Primera Guerra Mundial haber hecho estragos entre los bailarines, desde el comienzo de la década de 1920 el tango disfrutó en los Estados Unidos un renacimiento con la aparición de Rodolfo Valentino bailándolo en la película "Los cuatro jinetes del Apocalipsis".

Casi simultáneamente con Valentino, tres músicos argentinos asomaron su figura en los EE.UU.: el bandoneonista Osvaldo Fresedo, el pianista Enrique Delfino y el violinista Tito Rocatagliata, aportando el primer tango autentico que se escucha en el país.

En el otoño de 1920 la casa grabadora Victor Talking Machine Co. (luego RCA Victor) creó en New York la Orquesta Típica Select en un intento por competir en la Argentina con el sello Nacional-Odeon que recientemente había comenzado a manufacturar y grabar discos de tango en ese país.

En 1919 sólo Victor y Odeon, se disputaban el mercado discográfico argentino. Pero Odeon, al adelantarse con la fabricación local de discos, comenzó a batir récords de ventas, sobre todo con las grabaciones de las orquestas de Francisco Canaro y Roberto Firpo. Este hecho, empujó a la Victor a enviar músicos argentinos a sus estudios centrales de grabación en Camden, New Jersey, dando así origen a la Orquesta Típica Select.

Para integrarla contrataron a Osvaldo Fresedo, Enrique Delfino y Tito Rocatagliata. Los tres músicos fueron seleccionados por Lightery León, gerente de la Casa Pratt de Buenos Aires, en ese entonces representante de la Victor en la Argentina. Embarcados en el vapor "Martha Washington", ellos serían los primeros músicos portadores de un auténtico y ya bien delineado tango argentino que se presentarían en los EE.UU.. Por ese trabajo se les pagó $5.000 a cada uno. A su llegada se le acoplaron Alberto Infante Arancibia, violinista argentino radicado en New York (hay versiones que lo dan como de origen chileno y con el nombre Arancibia Rodríguez), y el violoncelista alemán-norteamericano Hermann Meyer. En las planillas de grabación, Rocatagliata figura como "Tito Delfino", Arancibia como "Alberto Infantas", y como violoncelista un tal Lennartz.

Salvo el hecho concreto de los nombres de los músicos, el número de matrices, los títulos de los tangos y las fechas de grabación consignadas en las planillas de los estudios archivadas en la Victor, y los discos grabados, una gran confusión reina sobre la veracidad de las actividades de la Orquesta Típica Select, y de sus integrantes. Desde que muy poco o casi nada ha quedado documentado sobre la permanencia y actividades de estos músicos en los EE.UU., sus vidas y sus grabaciones, lo mismo que la orquesta, han entrado en la mitología tanguera. Los hechos de su vida diaria en los EE.UU., ampliados, idealizados cuando no mitificados, al ser transmitidos oralmente, primero por ellos mismos, luego por los que oyeron a los que los oyeron, se diluyen en contradicciones. Los escasos documentos sobre los hechos -algunas líneas perdidas en periódicos de Buenos Aires de esa época- discrepan fundamentalmente sobre su permanencia física en los EE.UU.. Algunos dicen que estuvieron dos semanas, otros de tres a cinco meses, y otros que permanecieron hasta diciembre de ese año. También hay discrepancia sobre la cantidad de temas grabados. Unos dicen una veintena, otros alrededor de 50, mientras que otros más aventurados llegan a 68.

Según los datos concretos que figuran en las planillas de la sala de grabación, los músicos entraron en ella en nueve oportunidades. El martes 24 de agosto de 1920 entraron por primera vez y grabaron tres tangos, el miércoles 25 grabaron cuatro, el jueves 26 ocho, el viernes 27 dos, y el sábado 28 seis. El domingo 29 descansaron y regresaron el lunes 30 para grabar ocho tangos más, el martes 31 ocho, el miércoles primero de setiembre seis y finalmente el jueves 2 nueve. De estos nueve, cinco fueron grabados por el quinteto y cuatro con solos de piano por Delfino. De acuerdo a esto, en nueve sesiones de grabación registraron un total 54 placas, a las cuales se les acotó, al lado del título, las palabras "Tango Argentino".

De estos 54 tangos, el único no interpretado sobre una partitura publicada fue Corrientes y Esmeralda, ya que consta en las mencionadas planillas que se tomó del manuscrito original de Enrique Delfino. Este tango, que después llevaría el título definitivo de Calle Corrientes, fue compuesto por Delfino días antes de la grabación.

Terminadas las sesiones de grabación, la orquesta fue disuelta. Formada sólo con el propósito de grabar discos, su corta vida –sólo diez días, del 24 de agosto al 2 de setiembre de 1920– bastó para registrar 54 placas instrumentales para la historia. Actualmente incorporadas a las mejores antologías del tango, entre sus títulos, se destacan: A la gran muñeca, Sábado inglés, Qué noche, Entrada prohibida, y Calle Corrientes.

La Orquesta Típica Select nunca más se volvió a armar, ni tan siquiera en 1924, cuando la Victor comenzó a fabricar sus primeros discos en la Argentina.

¿Qué pasó con los músicos?

Ni bien la Orquesta Típica Select quedó como una de las clásicas del tango, y sus grabaciones perseguidas con avidez por coleccionistas alrededor del mundo, su influencia musical en los EE.UU. nunca se sintió. Los tangueros acordes del quinteto sólo retumbaron durante algo más de una semana en los estudios de grabación de la Victor. Supuestamente, el quinteto nunca fue escuchado fuera de las cuatro paredes del estudio en Camden, New Jersey, una ciudad portuaria, humeante e industrial, al borde del río Delaware.

Según insinuó parcamente Delfino a su regreso a Buenos Aires, no tuvieron mucho éxito, pues "los norteamericanos vivían aturdidos por el jazz, que ya estaba comercializado".

Poco o nada se sabe de lo que hicieron los tres músicos argentinos fuera del estudio de la Victor en Camden o en cualquier otra ciudad. Quizás la situación humillante que les tocó vivir, hizo que no declararan la verdad de lo ocurrido. O quizás la verdad fuese mistificada, ya que fueron abandonados por los directivos de la grabadora desde su llegada a New York. Además, terminadas las grabaciones tuvieron que trabajar en lo que encontraron para pagarse el pasaje de regreso.

Muchas décadas después, en medio de una entrevista concedida al diario "La Nación" de Buenos Aires, Delfino rompió, en parte, el silencio sobre lo sucedido. Publicada el 14 de setiembre de 1961, en ella, mezclando conceptos, el pianista decía que "ir a tocar tango a los EE.UU. en 1920 fue una aventura". Incluso, agregó, lo era en el momento de sus declaraciones.

Reluctante en hablar libremente sobre lo ocurrido, cuenta Delfino que después de deambular durante varios días casi ilegales perdidos por New York y sin dinero, finalmente aparecieron los directivos de la Victor con la documentación migratoria y un avance monetario para trasladarlos a los estudios de Camden. Terminado el compromiso, que según él duró tres meses, retornaron a New York, donde trataron de trabajar en lugares nocturnos, sin mayor éxito. En la mayoría de estos lugares, empresarios sin la menor idea de lo que era el ritmo del tango pretendían que tocaran un tango más rápido. Incluso uno les sugirió que se presentaran, Fresedo disfrazado de gaucho, y Delfino de indio, semidesnudo y atado a la pata de un piano, con un letrero que dijera "Argentine Indians from the Pampas". Ante esta humillante experiencia y de otros desilusionantes intentos más, se colmó el vaso de su paciencia. Por lo que, juntado los dólares suficientes como para los pasajes, retornaron a Buenos Aires.

Su presencia en los EE.UU. y su actividad dentro y fuera de los estudios de grabación abrieron varios interrogantes, principalmente sobre sus posibilidades de difundir un auténtico tango argentino, en un momento en que muchos extranjeros, e incluso norteamericanos, lo estaban logrando interpretando seudo-tangos.

Tres músicos de lujo

En 1920, Fresedo, Delfino y Rocatagliata eran jóvenes –poco más de 20 años cada uno–, y sobresalían por su talento musical. Casi se podría decir que eran tres músicos de lujo. Unidos en la Orquesta Típica Select, fueron capases de hacer un tango vivaz y rápido, precursor de un estilo que luego impondrían el mismo Fresedo, Julio De Caro y Juan Carlos Cobián.

Osvaldo Fresedo, nacido en Buenos Aires el 5 de mayo de 1897, a la fecha de la formación de la Típica Select, contaba con 23 años de edad. Y si bien no se había convertido en un virtuoso del bandoneón, sí ya era considerado como uno de los directores de orquesta más notables de su generación. Enrique Delfino, nacido el 15 de noviembre de 1895, también en Buenos Aires, era, a los 25 años de edad, un notable pianista y un compositor de garra que tenía en su haber Milonguita y Re-fa-si, tangos que el tiempo declararía clásicos. Y Rocatagliata, siendo el mayor de los tres al tiempo de estas grabaciones, a pesar de llevar una vida oscura detrás del alcohol, era uno de los violinistas más solicitados con que contó la Guardia Vieja.

¿Qué pasó con ellos en los EE.UU.? Nada, no obstante ellos y sus grabaciones haber entrado en la historia grande del tango. Incluso la afición alcohólica de Rocatagliata también entró, ya no en la historia del tango, pero sí en la mitología tanguera. Supuestamente, sus llegadas tardes a algunas de esas sesiones de grabación por una cuestión de botellas, permitió que unas placas fuesen llenadas con limpios solos de bandoneón y piano por parte de Fresedo y Delfino. Quizás los cuatro discos con solos de piano de Delfino que figuran en las planillas de grabación, fueron la única consecuencia real de esas llegadas tarde.

Fresedo, que no llamó la atención más allá de los nostálgicos, retornaría a fines de la década para grabar y presentarse en lugares nocturnos, pero con un enfoque distinto. Y al revés de lo que se esperaba, fue él y no los músicos norteamericanos, el influenciado por lo que vio y escuchó en materia musical. De su estadía en la tierra del jazz, llevó a su patria el concepto de las big bands, que con el tiempo incorporaría a su orquesta, acoplándole una instrumentación más moderna que incluía batería, saxos y trombones.

Delfino, que junto con Fresedo pasó a formar parte de las glorias del tango, fue el único que dejó constancia de su experiencia norteamericana. Sus breves, tardías y desilusionadas declaraciones a la prensa mencionadas más arriba, fueron suficiente para pintar su frustración. Nunca agregó nada más ni amplió lo relatado. Delfino guardó silencio sobre lo ocurrido en Camden hasta su fallecimiento en 1967. En cuanto a los otros músicos, Rocatagliata tampoco dejó testimonio de su estadía en los EE.UU., quizás nublada por el alcohol, mientras que Arancibia y Meyer desaparecieron del escenario del tango sin dejar traza.

Las grabaciones de la Orquesta Típica Select, que podrían haber hecho una diferencia si RCA Victor las hubiera puesto inmediatamente a la venta en el mercado norteamericano, inexplicablemente nunca las editó en los EE.UU.. Recién en 1994, casi 75 años después de haber sido grabadas, una pequeña compañía inglesa, Interstate, dedicada a rescatar tangos y música cubana de discos de 78 rpm, las puso a consideración de ese público. Recopilando en CD para su etiqueta Harlequin las 20 mejores grabaciones de esas sesiones, los exportó a los EE.UU.. Demás está decir, ¡se agotaron ni bien salieron!

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