TANGO Reporter - Nota de Tapa - Julio - Agosto 2013, Nro 194
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Tapa 194TANGO Reporter
Los primeros tangos en el Teatro Colón de Buenos Aires y el tango en las Universidades porteñas
Por Juan Manuel Peña
Se ha sostenido y me adhiero a esta teoría, que los vasos comunicantes en la cultura argentina entre las diversas clases sociales, existieron desde siempre. Al menos, así lo ha sido con respecto al tango.
Cuando en 1931 o en 1972, o en las presentaciones de Astor Piazzolla o de Osvaldo Pugliese en el primer coliseo, la gente del tango se hizo presente, algunos periodistas y otros concurrentes que presumían de saber todo, argumentaban que por fin el tango había llegado al Colón. Ello no había sido así y a continuación lo demostraremos con hechos concretos, mencionando las fechas por su importancia histórica y no meramente cronológica.
Algo parecido sucedió cuando Piazzolla, al igual que Eduardo Rovira, dieron sus conciertos en la Facultad de Medicina y de Derecho, ambas dependientes de la Universidad de Buenos Aires, en la década de 1950. El tango llegaba por fin a la Universidad, centro cultural y científico del país, donde la enseñanza debe estar en el primer nivel y de donde deben venir las nuevas ideas que nos movilicen como país, dicho esto al menos en un sentido general.
Tampoco esta afirmación tenía ningún sustento y su historia, al investigarla, mostraba aristas diferentes de lo que se decía, ni siquiera en el tiempo en que estos hechos habían sucedido.

-Los primeros tangos en el Colón.

El Teatro Colón de Buenos Aires, templo de la lírica, tiene un lugar bien ganado en los cultores de la música llamada "culta" ó "clásica", por ser un espacio que supo aglutinar las figuras más importantes de la ópera mundial. Por su construcción y sobre todo por su acústica forma parte de un número pequeño de importantes salas que se dedican al arte lírico y musical en todo el mundo y desde hace mucho tiempo, en el caso de nuestro teatro, desde el comienzo de la segunda mitad del siglo XIX.
Inaugurado en 1857 en la manzana de las actuales calle 25 de Mayo, Reconquista, Bartolomé Mitre y Rivadavia, frente a la Plaza de Mayo con "La Travista" de Giuseppe Verdi pasó a su actual emplazamiento frente a otro paseo, la Plaza Lavalle, el 25 de mayo de 1908, con la presencia del presidente José Figueroa Alcorta y la presentación de otra ópera de Verdi, la famosa "Aida".
Existe en la gente de tango y del pueblo una exclamación, cuando un artista supera el común denominador del género y se transforma en un ídolo. Es el grito de "¡Al Colón! ¡Al Colón!", queriendo significar con esto que no hay otro lugar mayor para un artista consagrado que actuar en el primer Coliseo. Y así ha sucedido a través del tiempo: muchísimas figuras de la música popular pasaron por su escenario en diversas etapas de su ya larga y fructífera existencia, constituyendo un timbre de honor y una aspiración mayor para los músicos del tango.
En 1980 decía bien Horacio Ferrer "…La presencia del tango en su escenario configura más bien una curiosidad que una realidad, si bien ha sido siempre una aspiración para no pocos músicos populares…".
Los primeros tangos en el Teatro Colón los encontramos en los carnavales de 1910 cuando una orquesta dirigida por el maestro Alfonso Paolantonio (1859-1939) ejecutó tangos y otras piezas. Paolantonio era italiano de origen y a la sazón Director de la Banda Municipal de Música, creada ese año. Entre polcas, valses y mazurcas, se bailaron tangos en esas jornadas.
Corrobora el hecho de los bailes en el Colón, el diario porteño La Nación, que ese mismo día 10 de febrero de 1910, trae el siguiente anuncio: "Colón. Los últimos grandes bailes de Carnaval del 12 y 13 de febrero. A las 11 horas p.m banda compuesta de 50 profesores, bajo la dirección de Alfonso Paolantonio. Entrada para caballeros $ 5. Señoras gratis".
Y relata también el mismo diario en una sección llamada "Carnaval" del mismo día 10 de febrero: "…En los teatros. Anoche se vieron los bailes de los teatros más concurridos que en los tres días de carnaval. La animación era general en todas las salas cada cual con el elemento de costumbre.. Se bailó con bastante entusiasmo siendo el tango la pieza que más dio que hacer a los bailarines, en su afán por lucir sus conocimientos del mismo. La circunstancia de no celebrarse corsos contribuyó también a aumentar la afluencia de público".
En su edición del 13 de febrero vuelve a tocar el tema La Nación, con el mismo título de "Carnaval" y "En los teatros" manifestando: "…Colón. No valía la pena de haber hecho de este teatro un coloso entre los de su género para olvidar en los días de carnaval cual es su destino: cada cosa responde a una necesidad y el Colón, por cierto, no ha sido edificado para los bostezos de un grupo más o menos numeroso de valetudinarios en actitud de refrescar a hurtadillas recuerdos de mejores tiempos. Tal es lo que resulta de la experiencia de dos carnavales: la sala se queda vacía salvo el recinto que desplazan unas pocas parejas, amén de los palcos donde asoman su silueta varios ancianos respetabilísimos, opulentos de carnes y bonhomía…". Como vemos una actitud crítica sobre estos bailes de Carnavales en el Colón.
Relatos como este se repitió en días sucesivos en los medios gráficos. Se criticó también el fracaso de boletería y la concurrencia de un público no adecuado a la calidad de la sala. No debe olvidarse que el teatro se alquilaba en esos tiempos a empresarios privados, llegando a administrarse por la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, recién en el año 1925.
Aunque lo que queremos señalar es que ya para esa época se tocaron y se bailaron tangos en el primer Coliseo, y no en los años 1931, 1972, ó 1985 como sostienen algunos autores equivocadamente señalando esas fechas como primera vez. La siguiente reunión en el Colón que congregó a gente del tango fue el 14 de agosto de 1928 en ocasión de un "Gran Festival Artístico", donde actuaron orquestas, cantantes y bailarines. Pero esa es otra historia.

-La conferencia de Enrique González Tuñon en la Facultad de Ciencias Económicas porteña.

El Dr. Mario Sáenz, que fuera un distinguido decano de la Facultad de Ciencias Económicas local, tuvo la idea de llevar por primera vez a la Universidad nada menos que el tango. Lo hizo invitando al periodista del legendario diario Crítica, Enrique González Tuñón, a que diera una conferencia sobre la popular música de Buenos Aires, en el salón de grados de la mencionada Facultad. La fecha fue el 17 de septiembre de 1927, es decir, hace más de ochenta años.
Enrique que al igual que su hermano Raúl, son hoy figuras extraordinarias de la literatura argentina, contaba en 1927 con escasos 24 años, ya que había nacido en 1901, en pleno Buenos Aires.
El 18 de septiembre de 1927, tituló Crítica la conferencia "En una alta tribuna universitaria fue consagrado hoy el tango argentino" y luego en subtítulos "González Tuñón habló hoy en la F. de C. Económicas" y además agregaba "Invitado por el rector, disertó sobre el tango y la canción porteña". Otro subtítulo de esa página decía "La jerarquía del tango en nuestra sensibilidad, hoy".
Enrique manifestó que la invitación del Dr. Sáenz estaba dirigida a él, un representante de los escritores y periodistas jóvenes, prestigiados por un diario popular que todos conocían, refiriéndose a Crítica. Mencionó a escritores jóvenes como su hermano Raúl, a Máximo Sáenz (Last Reason), a Nicolás Olivari, a Pablo Rojas Paz, a Jorge Luis Borges, a Sergio Piñero y la revista vanguardista "Martín Fierro".
Y mencionó al hermano mayor, el escritor Ricardo Güiraldes, diciendo que "…entiende el patriotismo o el localismo como una facultad de querer los que nos es habitual y de ver en lo cotidiano virtudes susceptibles de exaltarse".
Contó después la evolución del tango hasta la fecha (1927): la introducción de un nuevo instrumento como el bandoneón, la vigencia de músicos como Juan Maglio "Pacho", de Vicente Greco, de Eduardo Arolas y de Roberto Firpo y Francisco Canaro. Habló además de la presentación del tango en la Avenida de Mayo, en el Café Centenario en 1910, la imposición del mismo en la Corrientes angosta con Arolas, el terceto de Firpo, el "tano" Genaro Expósito, la invención de los "rollos" para las primeras partituras y el advenimiento de Juan de Dios Filiberto, presente en el acto.
Y lo definió a Filiberto diciendo: "…Con Juan de Dios Filiberto el tango, nota de color que quiso ser risa en las calles humildes de los barrios dejados de la mano de Dios, se entristeció cantando la honda y amarga melancolía que duerme en los fondos de la ciudad…". Habló de sus tangos o "canción tango" como El Pañuelito, La cartita, El besito y el inmortal Caminito, con la letra del mendocino Gabino Coria Peñaloza, muchos de los cuales como Cuando llora la milonga, La Vuelta de Rocha y Compañero fueron interpretados personalmente por Filiberto, acompañado en el canto por la Señorita Julia Puigdengolas, cantante y bailarina, mereciendo nutridos aplausos de la concurrencia.
Como se ha comentado el fenómeno del tango no fue ajeno a las clases pudiente o a las clases altas y menos aún a la clase estudiosa e ilustrada que concurría a las universidades, que lo conocían sobradamente y lo bailaban aún en sus casas, adoptando un estilo menos "canyengue" que el de los prostíbulos o el de los "cabarets". La calidad superlativa de la música del pueblo y de sus intérpretes, invadía toda la ciudad y sus diversos estamentos sociales. Los vasos comunicantes que llevaban la cultura en forma figurada entre las diversas clases de la Argentina de los 30, tal cual se ha definido, funcionaban perfectamente en la sociedad porteña de aquellos años.

BIBLIOGRAFIA: - Benmayor, Lily. Nuestro Teatro Colón. Ediciones Arte y Turismo. Buenos Aires, 1990.
- Binda Enrique y Lamas, Hugo. El tango en la sociedad porteña. 1880-1920. Edición de Héctor Lucchi, Buenos Aires, 1998.
- Ferrer, Horacio. El Libro del Tango. 3 tomos. Ediciones Antonio Tersol, Barcelona, 1980.
- Peña, Juan Manuel. El tango en el Teatro Colón. Marcelo Héctor Oliveri Editor. Buenos Aires, 2006.
- Peña, Juan Manuel. Cuando el tango llegó a la Universidad. Revista Todo es Historia, Buenos Aires, Nº 454.
- Diario Crítica. Buenos Aires. Años 1927, 1928 y 1929
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